Gotas de niebla

La niebla es un pasamontañas, un refugio para humanos y animalitos que se esconden en el misterio. Hasta los autos necesitan luces ‘antinieblas’ para poder ser reconocidos.
En el laboratorio de la vida descubrieron que la niebla es una lluvia escondida con millones de gotitas ocultas que calan sin caer del cielo y sin ostentaciones de truenos y relámpagos.
Cuando el sol le hace huir, sus gotitas ya han cubierto los coches, las farolas, los árboles y el asfalto. Una lluvia invisible que a veces los humanos temen, pero siempre aprovecha a los campos y sus plantas.
En los últimos años, algunas regiones de Latinoamérica, como el desierto chileno de Atacama, han creado mallas ‘atrapanieblas’ para conseguir la mayor cantidad de agua posible. A modo de los clásicos atrapasueños, una red formada por metal y otros materiales es capaz de retener la humedad de la niebla procedente del mar y reverdecer el terreno.

El inquieto de turno levantó la mano: – ¿Puede ser la niebla el mejor escondite para el coronavirus?
Virólogos y microbiólogos se encogieron de hombros. Sabían que otros virus respiratorios, como el de la gripe, prefieren el frío y la humedad para propagarse, pero aún desconocen el comportamiento del Covid-19 y sus preferencias.
El inquieto curioso quedó pensando en su símil y soñando en la multitud de gotitas ejemplares que pueden desprenderse del nebuloso Covid-19 y calar en las resecas conciencias:

Países con arsenales de armas de destrucción masiva están de rodillas ante un virus invisible.
El personal de salud vale más que un futbolista.
Se puede ganar una guerra mundial sin disparar un solo misil.
El petróleo no vale nada en una sociedad sin consumo.
Es mejor invertir en Investigación y Ciencia, y en vida y salud, que en armamento.
La prevención salva más que la reparación.
Los virus, como la muerte, no distinguen razas ni estratos sociales.
Estamos más preparados para una guerra que para una pandemia.
A la hora de la verdad, la sanidad pública y el dinero público son los que responden.
Los niños de ahora casi no saben jugar sin internet o televisión.
Las redes sociales nos acercan, pero también son el medio para crear caos.
Ahora sabemos lo que sienten los animales en un zoológico.
A las malas se puede hacer mucho por el planeta y la humanidad.
Los humanos somos el verdadero virus para el planeta, que no cesa de advertirnos.
Las pandemias también afectan a los países ricos.
Mira por donde los de la cola son esenciales: limpiadoras, cuidadoras, enfermeros…
Nuestros mayores son los más vulnerables y les debemos mayores cuidados.
La jerarquía católica muda ante esta desgracia, hablará para pedir su X de la Renta.
Los niños ocupan un lugar privilegiado para la naturaleza.
Siempre quedan canallas políticos y mediáticos que se aprovechan de los muertos.
Los cofrades no lloran por sus paisanos fallecidos, lloran por sus procesiones prohibidas.
La política es necesaria, la politiquería estorba y está de sobra.
El planeta se regenera rápidamente sin humanos.
Si nos lo proponemos , también podremos parar el cambio climático.
Para construir un futuro para todos es absolutamente necesaria la solidaridad humana…

Mirada Solidaria.es

 (Refer. video ‘Qué curioso’)

 

1 Comentario

  1. pedro

    Excelernte y reflexivo análisis, que nos deberíamos plantear toda la humanidad.

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