De todo se aprende

Todo acontecimiento encierra enseñanzas para las personas que son capaces de observar y reflexionar la realidad.

La crisis del coronavirus es toda una fuente de mensajes y llamadas: Es más importante invertir en vida y salud que en armamento. Somos parte de un colectivo y nadie puede salvarse en solitario. Un auténtico sistema sanitario es público y cubre a todos y no sólo a los pudientes que tienen sanidad privada. A la hora de la verdad quienes alimentan y cuidan a la ciudadanía no es el capital sino los trabajadores, no son las grandes multinacionales sino el dinero público. Los virus no entienden de ideologías ni estatus, ni de finanzas y especulaciones, ni de fronteras y países, ni de bulos y chulerías, ni de ritos y espectáculos, ni de tradiciones y celebraciones. Si seguimos  alterando los sistemas naturales, la naturaleza no perdonará y seguirá defendiéndose, etc. etc.

De todo se aprende, aunque a veces unos mismos hechos pueden interpretarse de manera diferente. En los años 70 se realizó un estudio socio-religioso en la provincia de Ciudad Real que, contra viento y marea de parte de la institución eclesiástica, dirigió magistralmente el preclaro y admirado Manuel Richard Rodríguez. Durante la formación previa impartida a los colaboradores, Manolo Richard insistía en que era fundamental la imparcialidad y neutralidad a la hora de recoger y codificar los datos y lo difícil que era actuar objetivamente sin dejarse influenciar por la propia ideología u otros factores. Y puso el ejemplo del hundimiento del Titanic que nunca olvidamos.

El Titanic: La noche del 14 al 15 de abril de 1912, en su primer y único viaje se hundía el trasatlántico Titanic, el orgullo de la naviera White Star Line, tras chocar con un iceberg en su trayecto entre Southampton (Reino Unido) y Nueva York (Estados Unidos), un viaje que acabó al cuarto día. Dos horas y 40 minutos fue el tiempo que pasó entre la colisión y el hundimiento en aguas a -2ºC. El barco tenía una capacidad para 64 botes salvavidas con una capacidad para 65 personas cada uno, aunque tan sólo llevaba 20. De las 2.223 personas a bordo murieron 1.513 y apenas sobrevivieron 710.

Y aquí viene la ENSEÑANZA: Gran parte de la PRENSA AMERICANA resaltó el hundimiento del Titanic como un “evidente ejemplo social y un gesto de humanidad” pues se salvaron el 70% de las mujeres, el 50% de los niños y solo el 20% de los hombres. Lo que reforzó el mito de “mujeres y niños primero”.

Parte de la PRENSA EUROPEA y otros informes como el de la Universidad de Uppsala (Suecia) resaltaron el hundimiento del Titánic como “una evidente vergüenza social y un escándalo clasista” pues se salvaron el 60% de la primera clase, el 42% de la segunda y el 24% de la tercera clase mucho más numerosa que las otras dos juntas. Total de víctimas: 294  víctimas de las 1ª y 2ª clase, 536 de la 3ª clase y 684 de la tripulación.

Ese fue el ejemplo utilizado por Manuel Richard. Un mismo acontecimiento con tratamiento distinto daba resultados antagónicos. Hay factores que afectan a la interpretación de los hechos. Aquel ejemplo tan impresionante se convirtió en una lección inolvidable. Puede que cuanto más limpia y profunda sea la mirada, más aprendamos de la realidad.

 Mirada Solidaria.es

 

3 Comentarios

  1. Oxuan7

    Admirable, como siempre, tu Mirada. Y celebro la traída del gran Manolo Richard. ¡Cuánto dio y cuanto podría haber seguido dando!

  2. SANDALIO

    ¡¡¡¡AY MANOLO, CUANTO NOS ACORDAMOS DE TÍ, . QUÉ PRONTO NOS DEJASTE!!!!!

  3. Eleanorbit

    Hello to all
    In this enigmatical time, I love you all
    Prize your family and friends

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