Al menos podremos llorar

Déjennos, por favor; tenemos derecho a llorar por las personas queridas que nos ha robado el Covid-19: Personas amigas con las que compartimos por el camino, como Cándido; personas que nos admiraron y  orientaron con sus comentarios y testimonios, como J.M. Calleja; compañeros durante muchos años desde la infancia, como L. Ocaña; personas de la salud, de seguridad, de servicios, que han muerto en acto de servicio; y tantísimas personas que marcharon en soledad y que apenas se han convertido en estadística sin conocer su identidad, su semblante, ni la historia personal que llevaban entre sus restos.

Sólo pedimos eso,  al menos poder llorarles. Sin necesidad de crespones ni banderas a media asta. Dejamos para otros las pompas fúnebres y los cumplidos de un minuto de silencio. 

Y llorarles con la cabeza gacha. El coronavirus ha propinado un golpe tremendo a la chulería y soberbia humana, como dice I. Gabilondo. Nuestro futuro estaba en manos de la biotecnología, la info-tecnología, la nano-tecnología, la robótica, la inteligencia artificial,  las maravillosas conquistas de nuestra inteligencia… “Éramos lo más”, “los putos amos”, “los más avanzados y poderosos”, “y con las mejores armas destructivas”, nos estábamos creyendo dioses y olvidando nuestra condición de humanos, una especie insertada en la cadena de la vida como un eslabón más. Y ya ven, un virus del tamaño de una diezmilésima de milímetro nos ha puesto en nuestro sitio y nos ha dado una lección de humildad, una lección de realidad. 

Entre lágrimas, mucha gente anda desorientada ante los estragos de este bichito, que nos ha demostrado que la prepotencia no es la actitud más sensata, ni la improvisación es la mejor opción. 

Y calladamente el Covid-19 nos está cuestionando: ¿A dónde lleva el actual tipo de producción y desarrollo?  ¿Está defendida realmente la humanidad con este sistema económico? ¿Somos conscientes de la catástrofe climática que se avecina? ¿Estamos preparados para afrontar los desafíos del futuro, como el Cambio Climático? ¿Cuántos avisos necesitamos los humanos contemporáneos para reaccionar?

Mirada Solidaria.es 

 

1 Comentario

  1. Fausti

    Mucha razón. Soy un poquito pesimista que la ciudadanía cambie. Tenemos una memoria frágil. Cuando se vuelva a la normalidad repetiremos los mismos problemas. La esperanza es que a nivel individual han aumentado las personas concienciadas. Hay futuro para pelearlo. Un beso

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