¡Mundo éste!

¿Acaso está pididendo una coca cola?

Él mundo en el que vivimos actualmente… ¡Tan complicado, tan complejo, tan loco a veces, tan deprimente otras…!    

Hoy día, estamos enfrentados a una especie de enigma. Esto ocurre en todas las sociedades; no sabemos muy bien, cuáles son los paradigmas que nos permitirían entender, anticipar lo que está ocurriendo; de manera que pudiéramos situarnos como ciudadanos frente a lo que pasa en el mundo. El mundo ha dejado de ser fácilmente legible…

Es lo que planteó Ignacio Ramonet en su interesante conferencia en la Universidad Católica de Córdoba (UCC), Argentina, que, con mucho atrevimiento, intentamos resumir.

 

Se hizo una pregunta: ¿Qué está pasando en el mundo? ¿Cómo está funcionando el mundo hoy?

Y ofreció una síntesis, una proposición…una propuesta de lectura del mundo

¿Qué tipo de coordenadas debo instalar para permitir distinguir en este mapa del mundo las cosas más importantes de las menos, las que más incidencia tienen de las que menos?

Imaginemos lo que pasa en el mundo como si fuera una serie de partidas de ajedrez que se estuvieran jugando en varios tableros… Si logramos identificar en esos cuatro tableros, cuales son las dinámicas, los actores, los desafíos, y las consecuencias principales, empezamos a tener una visión más clara dentro de esta nebulosa enigmática que es la realidad contemporánea.

La percepción que cada uno de nosotros tiene de lo que se juega en estos tableros, en general, está definida, dibujada, e inspirada por los mensajes emitidos por los medios de comunicación y que cada uno de nosotros interpretamos.

Los tableros de Ajedrez

   

El tablero de la economía

Aquí vemos la llamada crisis del siglo; una crisis sistémica que ahora ha estallado y que muchos analistas críticos venían anunciando desde hace tiempo. La economía no podía seguir funcionado así, sin que el sistema llegase a explosionar y esto ocurrió el 15 de septiembre de 2008.

La banca de inversiones Lehmann Brothers se hundió y a partir de allí todo lo que estaba en espera de consolidación, de destrucción, recibió este golpe y se produjo esta crisis sistémica de la que no hemos salido. Y contrariamente a lo que podíamos pensar, no se han sacado las lecciones indispensables.

En ese tablero, vemos que todos los elementos del edificio económico y financiero están en crisis...La crisis empezó por el sector inmobiliario en los Estados Unidos y, consiguientemente, lo primero que se hunde son los bancos hipotecarios. Siguieron las cajas de ahorro, de depósito, las bolsas. Las autoridades de regulación, las agencias de locación de los estados, las agencias contables internacionales tampoco funcionaron. Por eso es una crisis sistémica…

Se produjo la crisis del sector financiero que dirigía a este capitalismo, en su fase neoliberal, que en los años setenta comenzara con la revolución conservadora universalizada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan…

La frase que resume este espíritu es la que Reagan dijo: el estado no es la solución, el estado es el problema y desde ahí comienza una serie de medidas económicas para desmantelar el estado y transferir el patrimonio al sector privado por medio de las privatizaciones. Antes no existía esta palabra.

Eso se impuso como una norma, esta idea de que el mercado es la solución a cualquier problema, y que la ley de la oferta y la demanda es el alfa y el omega del funcionamiento de las sociedades que tienen que funcionar como una empresa.

El propio estado debe funcionar como una empresa, con la idea de que su objetivo prioritario es producir beneficios cualquiera que sea el costo. En la economía en general, impuso la idea de que al mercado hay que hacerle confianza ciega porque es capaz de autorregularse. Un partido que debe jugarse sin árbitro; el estado, ni árbitro debe ser…

De esta manera, el mercado poco a poco fue ganado por una especulación irracional conducida por una codicia sin límites, y este periodo va a producir la crisis que en cierta medida ha seguido agravándose…, y hoy nos damos cuenta que los propios estados entran en quiebra y lo sabían. Y vemos países como Islandia, Grecia -virtualmente en quiebra-, y podrían seguir Portugal, Irlanda, España, Italia etc. países importantes con dificultades.

Vemos, además, el desconcierto de la sociedad política internacional que no sabe cómo acudir al rescate de países golpeados por este sistema…

En este tablero, digamos que la visión es relativamente pesimista…Ocurrida la crisis pudimos ver cómo regresaba el estado. Los EEUU, que habían hecho del principio de reducción del estado una tesis fundamental, vimos cómo se lanzó a una serie espectacular de nacionalizaciones de la banca, de sectores industriales como los automóviles,…

La lección no se ha aprendido. Porque las medidas de corrección han sido multimillonarias y los estados han gastado centenares de miles de millones de dólares para salvar al sector bancario. Hoy vemos que ese sector, sin ningún tipo de remordimientos de mala conciencia, está atacando a los propios estados, reprochándole en cierta medida de haberlos ayudado y por consiguiente hay una especie de cinismo…

 

El tablero de la Geopolítica

Observamos que el actor principal sigue siendo Estados Unidos y que en particular desde 1989, con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética, lo que antes era un mundo bipolar, ahora es unipolar.

La dominación militar, en particular, no es discutible por lo menos en teoría. La hegemonía de la hiperpotencia norteamericana es real y esta constatación es lo que condujo al gobierno del presidente Bush a querer traducirla desde lo geopolítico con la guerra de Irak y de Afganistán.

Pero, en realidad, nos damos cuenta de que esta hegemonía no se traduce en una dominación real del mundo por los Estados Unidos. Teóricamente sí. Pero, no en la realidad. En los últimos diez años han demostrado que el unilateralismo hoy es imposible. Fue como un sueño norteamericano de querer desembarazarse de la Unión Soviética para salir del bilateralismo durante la guerra fría.

Pero este sueño de dominar al mundo solo, en esta especie de soledad arrogante, no va a durar mucho tiempo. La realidad de la guerras de Irak y de Afganistán, o simplemente la realidad del desorden en el oriente próximo, demuestran que, por más importantes que sean sus recursos militares, no es capaz de llevar a cabo su supremacía.               
EE.UU. no ha ganado ninguna guerra. No consigue pacificar el oriente próximo ni redefinir el mapa como se proponían los estrategas norteamericanos. Y el tiempo en cierta medida se ha agotado. En el mundo de hoy los conflictos siguen estando localizados en un solo lugar del planeta.

Nunca ha habido un mundo con tan pocas guerras como hoy, contrariamente a las imágenes que nos dan los medios de comunicación. Podemos decir, que no hay conflictos militares tradicionales entre dos estados y fuera del llamado foco perturbador” hay muy pocos conflictos.

El símbolo del conflicto dominante de nuestra época, representativo de los conflictos del mundo es el que opone a Estados Unidos con el adversario principal Al Qaeda. Y Al Qaeda es una organización no estatal, que no tiene territorio, un grupo muy difícil de identificar, invisible, y que puede aparecer en cualquier momento con capacidad destructiva…

Y los demás conflictos están en ese foco perturbador, de esa región que va del este de Pakistán, en la frontera entre la India y Paquistán, en el norte pasa por Cachemira o el Cáucaso ruso, el Kurdistán turco. En el este termina en Somalia y en el sur Yemen y Somalia. En el seno de ese círculo se sitúan el 90 por ciento de los conflictos…

En el seno de esa área, no solo está Estados Unidos muy presente con centenares de miles de hombres, sino que está la principal organización de la alianza militar en el mundo, es decir la OTAN. Ninguna guerra se gana. Ni Israel ha ganado su guerra, evidentemente ha ganado muchas batallas, es una superpotencia militar, pero el conflicto sigue.

Por otra parte, EE.UU. no ha podido evitar que el área de inestabilidad se extienda…

En América Latina, EEUU se vio obligado a prestarle menos atención al estar concentrado masivamente en el oriente próximo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En América latina, hay estados muy críticos y que además han establecido una serie de alianzas horizontales con los países árabes, con el mundo africano, con China; Rusia, es un actor importante cuando antes no estaba presente.

Es decir, que la influencia real de Estados Unidos, ha retrocedido. No quiere decir esto que no la tenga, sigue teniendo influencia y además trata de recuperarla con la cuarta flota…

También los países latinoamericanos multiplican las alianzas entre ellos: Unasur, el Alba, etc., uniones económicas que se han desarrollado. A escala internacional, los EE.UU., a pesar de ser la única superpotencia, hoy día vemos que se ven obligados a compartir el liderazgo.

Naciones Unidas tiene cada vez menos la posibilidad de controlar la actividad de Estados Unidos, pero los países latinoamericanos han forzado que EEUU amplíe su piloto de tormenta llamado G8 a otro llamado G20 donde hay representados una serie de países de Latinoamérica.

Por otra parte, China se ha transformado en una de las primeras potencias comerciales del mundo y hoy tiene alianzas con Brasil, Rusia, África del Sur. India y China crean un contrapeso importante a los EE.UU. En este segundo tablero las cosas no son lo que parecen.

 

El tablero de la vida de las sociedades

El tablero tres, es extremadamente importante porque significa las vidas de las sociedades.

Conviene tener en la memoria algunas cifras.

Durante los 45 minutos de conferencia: habrán muerto 45 mujeres en el mundo durante el parto; 90 niños habrán muerto solo en África por malaria, porque mueren dos por minuto; 450 niños van a morir por beber agua de mala calidad. (10 por minuto, de cada día, semana, de cada mes,…); 945 niños menores de 5 años habrán muerto por enfermedades fácilmente curables porque mueren 21 niños por minuto por falta de medicamentos.

Todas estas personas van a morir mientras estamos hablando; y de lo cual los medios de comunicación no hablarán porque no tiene nada de excepcional, no habrán muerto por fatalidad, sino porque son pobres. Lo que mata a estas personas es la pobreza.

Y los pobres abundan en esta tierra, porque el 40 por ciento de la humanidad vive con menos de 2 dólares al día -somos 6500 millones de habitantes-; piensen, que una vaca europea recibe una subvención diaria de 5 dólares al día. En este mundo vale más ser una vaca europea que una persona pobre del mundo. Es absolutamente trágico.

Sigue habiendo más de 800 millones de analfabetos en el mundo de los cuales el 70 por ciento son mujeres o niños. Casi un poco más de un tercio de la humanidad no dispone de alcantarillas, y de baños, y hace sus necesidades en la naturaleza contaminando y difundiendo enfermedades. Y una persona de cada tres no tiene electricidad.

Por consiguiente, las cuestiones de desarrollo siguen siendo cuestiones prioritarias en el mundo, cuando lo que sobra es el dinero. Sobra dinero para dar hasta una renta personal, de por vida, a cada ciudadano del mundo, por eso varias asociaciones de ciudadanos piden que se cree esta renta de subsistencia.

Durante el periodo neoliberal, todas las ayudas al desarrollo y estatales han sido disminuidas y al contrario se ha transferido la responsabilidad al sector privado. Éste se llama sector humanitario y ahora asume esta función exigiendo y culpabilizando a la sociedad que tiene que dar dinero para ayudar a los damnificados de Haití, a los niños pobres de África, cuando los estados han dejado de hacerlo.

En los noventa, la ayuda al desarrollo de los países ricos contribuía con el 0,33 por ciento del PIB y se pedía el 0,7 por ciento. Hoy, los países ricos consagran el 0,25,  mucho menos que en los noventa. En este tercer tablero vemos que la sociedad pide mayor justicia social, mayor igualdad, y mayor esfuerzo al desarrollo.

Y las relaciones de riqueza y pobreza no han cambiado. El 20 por ciento de la población mundial posee más del 80 por ciento de los recursos y el 20 por ciento más pobre posee menos del 0, 5 por ciento de la riqueza.

Este es un mundo desigual, y es absolutamente excepcional que los 3 mil millones de habitantes no se subleven. Es un milagro que no protesten más, que no reclamen más, que no griten más fuerte, con este desorden establecido.

 

La crisis climática

El cuarto tablero se ha transformado en los últimos tiempos en el más importante. Ahora sentimos que la principal amenaza, para todos nosotros, en tanto género humano, es la crisis climática que no va hacer distinciones entre los países desarrollados y no desarrollados, entre las familias acaudaladas y las desheredadas. La crisis climática es para todos.

Es decir, que el modelo mismo de desarrollo que hemos adoptado, tan desigual, este modelo de explotación de la naturaleza y de producción, está creando un efecto invernadero que provoca un recalentamiento con miles de desórdenes climáticos que empezamos a ver. Se están derritiendo los glaciares, los polos, se está calentando el agua de mar, está aumentando el nivel del mar y pone en peligro la existencia de países, en particular archipiélagos.

Está aumentando la desertificación en muchas regiones del mundo y si esto aumenta se producirán las guerras climáticas. Ustedes han oído hablar de la guerra de Sudán: es la primera guerra climática; porque la zona desértica se ha extendido hacia el norte y ha empujado a las poblaciones nómadas que ahí podían subsistir, hasta las zonas donde están los campesinos establecidos y esto ha producido un choque que ha causado centenares de miles de muertos.

Pero, se estima que, si seguimos degradando el clima, y no cambiamos el modelo energético, son centenares de millones de personas las que se pondrán en movimiento para huir de las zonas inundadas o desérticas.

Es dramático, que la conferencia de Copenhague no haya tenido resultados por la ceguera, el egoísmo, la miopía que tienen muchos dirigentes.         

 

Cinco desafíos

Primero, el cambio climático. Cada uno de nosotros debe estar consciente que este es el peligro inminente para la especie humana.

Segundo, la bomba de la pobreza. Pasa el tiempo y el número de pobres aumenta.

Tercero, el fin del petróleo, la necesidad de un cambio de la energía dominante.

Cuarto, una amenaza que no se puede excluir de guerra nuclear, o por lo menos de proliferación nuclear.

Quinto, una amenaza de quiebra de estados y de hiperinflación para borrar los efectos de la crisis sistémica y que se traduce en más pobreza para los pueblos.

 

Cinco medidas urgentes que convendría tomar:

1-Instaurar una tasa internacional de redistribución solidaria sobre los beneficios financieros, bursátiles y del mercado de cambio. Es indispensable, necesario, urgente.

2- Suprimir los paraísos fiscales, es más urgente que nunca. Los han suprimido administrativamente pero existen.

3- Instaurar una tasa carbono internacional. Si hay una producción con alto consumo de CO2 que produce el efecto invernadero debe estar tasada más altamente para incitar a producir productos con menos carbono.

4- Producir la desnuclearización del mundo.

5- Suprimir definitivamente, sin que se vuelva a discutir, la deuda externa a los países pobres.

 

Mirada solidaria.es

____________________________________________________

Fuente: http://www.prensared.com.ar/indexmain.php?lnk=3&mnu=6&idnota=6286

Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *