La economía manda. Esto no es ninguna revelación, es una verdad aceptada universalmente. En el mundo deciden los poderes económicos. Las leyes que rigen la sociedad son las leyes del mercado. El consumo es el motor del sistema económico. En la sociedad del consumismo, el dinero lo es todo. Se mide el progreso por la riqueza y por la acumulación. La crisis más sonada y más preocupante es la económica, es decir, cuando los beneficios de los ricos disminuyen, lo que a su vez genera aumento de desempleo y de miseria para los pobres. Quien no puede comprar tiene prohibida la existencia. Para muchísima gente su mejor sueño es que le toque la lotería…

     Hace unos días, el brasileño Frei Betto fue invitado a las Jornadas de Comunicación y Desarrollo organizadas por la Ong SOLIDARIOS para el Desarrollo. Como siempre, su intervención fue muy interesante. Merece la pena entresacar algunas ideas.

     Vivimos un fenómeno que nuestros abuelos no vivieron. Ellos vivieron una época de cambios y nosotros un cambio de época. En pocos años hemos pasado de la Edad Media a la Modernidad. Ahora somos contemporáneos, pasamos de la Modernidad a la Posmodernidad. Son momentos de perplejidad, de choque entre lo viejo que se va y lo nuevo que llega.

     Nuevos paradigmas: En la Edad Media era el paradigma de la fe. En la Modernidad primaba la razón, con la ilusión de que todos los problemas se iban a resolver. Pero la Modernidad fracasó: Porque el desarrollo de la ciencia y de la tecnología no ha traído mejora de calidad de vida para la mayoría de la gente del mundo. De los 6,5 mil millones de habitantes, según la ONU, 4.000 millones de personas viven debajo de la línea de la pobreza; 1.300 millones debajo del umbral de la miseria.

La producción de biocombustibles influye en el incremento de los precios de los alimentos que hunde a millones de familias. Frei Betto los denomina Necro-combustibles, en oposición a los biocombustibles, por las condiciones en las que trabajan quienes los producen y porque alimentan coches en lugar de alimentar a seres humanos.

Estamos en la Posmodernidad: Y ahora prima el Mercado. Hemos llegado a la luna, pero no hemos conseguido poner alimentos en el estómago de millones de personas, mientras proliferan islas de opulencia. Este paradigma de sociedad productivista y consumista crea islas de opulencia y lujo, y en torno un mar de pobreza y de miseria. El 80% de la riqueza se acumula en manos del 20%; a la vez se construyen muros y más muros… ¿Cómo se ha construido esta riqueza? La del G-8 a base de explotación y colonización.

Hizo un paréntesis para incluir esta reflexión: Se habla de Auschwitz pero no de la masacre de 70 millones de indígenas. Por ser  blancos nos creemos superiores a los demás. En realidad sólo somos premiados injustamente por la lotería biológica. Ninguno de nosotros ha elegido la familia ni la clase social en que nació. Cualquiera de nosotros podría estar como la mayoría de la gente del mundo, en la pobreza y en la miseria. Por eso, el hecho de gozar de calidad de vida no debería suponer para nuestra conciencia un privilegio y sí una deuda social. Porque todos hemos nacido para vivir con dignidad y felicidad. No es culpa de Dios, sino de las estructuras sociales en las que vivimos.

 

      Tres características:

1. Hemos pasado en las últimas décadas de un mundo bipolar a otro unipolar, con fuerte hegemonía de un solo país que es EEUU. Hegemonía económica, ideológica y militar (más de 836 bases militares norteamericanas en el mundo y… ¿Cuántas bases extranjeras hay en EEUU? ¿Por qué es así?. Hablan de 7 bases en Colombia para combatir el narcotráfico.  ¿Cómo no lo han conseguido desde su presencia allí en 1952?… Precisamente el mayor mercado de la droga colombiana es EEUU.

2. Hemos pasado de un capitalismo expansivo a un capitalismo recesivo. El capitalismo expansivo se ha vuelto recesivo en un mundo donde la especulación tiene más importancia que la producción. Entonces crea una economía virtual. Comparemos los 60 billones de dólares en producción con los 600 billones de economía artificial, prueba de que el sistema neoliberal ha fracasado para 2/3 partes de la humanidad.

3. Hemos pasado de un modelo Keynesiano a otro de libre mercado. Esto ha producido tres ciclos políticos en América Latina que explican la situación de pobreza en nuestro continente y las soluciones que se buscan hoy: A) Ciclo de las dictaduras militares (1960-80); B) Presidencias neoliberales (años 90; C) Gobiernos que no vienen de las oligarquías tradicionales, que son gobiernos populares.

Y añadió otra reflexión sobre su tierra:   A.L. siempre ha sido colonizada hasta hoy. Y siempre se adoptaron medidas paliativas para intentar controlar las revueltas de la gente pobre… La pobreza interesa al sistema que vivimos. La exclusión no es un accidente del Sistema, hace parte de la racionalidad criminal del Sistema que vivimos. Porque es un Sistema de acumulación privada de riqueza.

Ejemplo: La crisis financiera. “Adopte un banquero”, decía Galeano. Los gobiernos adoptaron a los banqueros, en vez de socorrer a la gente (1,5 billones de dólares para el sistema bancario; 18 billones para el G-8). Estos mismos señores en Italia (Aquela) han decidido altruísticamente donar 20.000 millones de dólares para los hambrientos. Cinismo total. La economía capitalista ya no es de marginación sino de exclusión.

 

      Observaciones de trabajo social:

– El paradigma posmoderno es el mercado. El conflicto es que el mercado no quiere formar ciudadanos, sino consumidores.

– El principal instrumento de la desmovilización ciudadana son la TV e Internet, pues dejan de lado la parte cultural que engrandece el espíritu y fomenta una conciencia crítica.

La TV fue creada en 1939.  El periódico N.Y. Times decía ese mismo día: “este aparato está destinado al fracaso”. Lo decían porque la radio acompaña a todos en todas partes. Se equivocó. TV tiene tanto éxito porque descubrió que sus emisiones se resumen en dos cualidades: emisiones culturales (información, programas de historia, de arte…). Pero emite también otra cosa (80%), el entretenimiento, que, al contrario de tocar nuestra conciencia, nuestra subjetividad, toca nuestros sentidos. Es la Hipnotización (idiotización) colectiva. El programa de Gran Hermano supone la manifestación de nuestras carencias sexuales y afectivas. Puro onanismo electrónico.

Internet: Todos sabemos cómo va. Un tsunami electrónico. Lluvia tremenda de informaciones, que la gente no tiene capacidad de transformar en cultura. Porque es como el agua de lluvia…La que cae potable se pierde por las cañerías. Sólo una poca gente la recogió para aprovecharla. Cuando se tiene una estructura de pensamiento para saber seleccionar la información, esto produce cultura. Pero si no, se reciben millones de informaciones sin provecho.

– Este proceso de super-información va vinculada a la publicidad y ésta produce deshistorización del tiempo. Es la peor trampa de la posmodernidad. Antes teníamos la concepción del tiempo como proceso histórico. Esto ha sido destruido por la “cultura” neoliberal. En la posmodernidad, el tiempo ha dejado de existir como proceso histórico para convertirse en un tiempo circular, como en la época de los griegos. Ese círculo es el que lleva a la gente a afirmar que “el hambre nunca va a acabar”, “siempre habrá guerras”, “es inútil luchar por un mundo mejor”, “Otro mundo es posible” es una tontería…Lo mejor es irnos a un Gran Centro Comercial y comprar y gastar. Hoy miro a Che Guevara, mañana a Hitler…no importa. No hay valores, no importan los valores sexuales, todo se confunde.

– En este proceso, el desdibujamiento de las utopías ha alienado a las personas, les ha quitado sensibilidad hacia la pobreza y ha roto los vínculos de solidaridad. Y cuanta menos utopía más droga. No podemos vivir sin sueños. El joven sin idealismo, sin querer cambiar el mundo, sueña con la química. Si no hay sueños políticos, altruistas, solidarios, hay que buscar sueños químicos. Es insoportable vivir sin sueños.

– Esto para el Sistema es perfecto, porque él nos impone el derecho de reconducir nuestra apariencia y nuestros sueños, no la sociedad. Puedo ponerme veinte pirsin, el pelo de colores…eso no importa. Lo que importa es que no puedo cambiar el mundo, la sociedad en que vivimos. Este es el tabú sistémico. Y para eso el Sistema destruye el paradigma de la historización del tiempo.

Y añadió: A finales del siglo XIX se descubre que la naturaleza tiene historia. Cada uno tenemos la edad de la naturaleza. Cada uno tenemos 13.000 millones de años. Es la edad de la evolución del universo. Nosotros tenemos la edad del universo, pues somos producto de una evolución en el tiempo. La deshistorización crea un proceso de alienación y de insensibilización con la pobreza. La pobreza pasa a ser parte del paisaje. No tengo que ver nada  con los pobres, sino con mi felicidad personal.

Hay dos caminos: El paradigma del mercado con la mercantilización de todos los aspectos de la vida humana. La gente ya no tiene ciudadanía, porque es vista como consumista. Quien está fuera del mercado no es ciudadano, no tiene derechos. Y el paradigma de la solidaridad, holístico, que vincula a los otros, a nuestros semejantes y a la naturaleza. Porque hoy también la pobreza es consecuencia de la degradación ambiental. La destrucción del 17% de la Amazonía tendrá consecuencias mundiales. Si queremos combatir la pobreza hoy, tenemos holísticamente que crear una sinergia entre nuestra búsqueda de sentido de la vida y el mundo de desigualdad (a quién quiero servir, ¿a los ricos acumuladores? Eso va a la barbarie). Estar vinculados a las causas solidarias, con pedagogía liberadora y no asistencialista. Y englobar en ese proceso el tema de la ecología.

 www.miradasolidaria.es

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