Ea, ya pasaron las Navidades,  los Reyes, San Antón, San Sebastián, los mazapanes, las tortas en sartén…Ya nos hemos gastado lo que teníamos que gastar, o más… Y hemos comenzado el año 2010. Los colegas hemos vuelto con mucho gusto a vernos y con ganas de charlar de nuestras cosas.

    

     Por cierto, comenzó uno, os habéis perdido una estampa medieval: Una procesión de San Antón, cuyas andas eran tiradas por dos mulillas enanas. Detrás un obispo vestido de obispo y más detrás las autoridades municipales y los dirigentes de la Hermandad del Santo. Y más tarde, el obispo bendiciendo, con el hisopo de agua bendita, a los animales que varios asistentes llevaban, incluidos dos cerdos enjaulados que más tarde iban a ser sorteados. ¡Qué cosas en el siglo XXI! Tal vez esto de los siglos es sólo una cuestión de ‘palotes,’ que se ponen delante o detrás de una X o de una V…

     ¡Todavía seguimos con las bendiciones…! Dice un amigo que la bendición es como expresar un buen deseo, como si fuera un brindis, y que la hacen los curas para santificar una cosa para el servicio divino… ¡Qué cosas! ¿No dice la Biblia que Dios hizo todo bueno? Entonces, ¿Para qué bendecir el agua, la tierra, los frutos de la tierra,…? ¿Y para qué bendecir una casa, o un coche, o un barco, o una discoteca, o una bodega,…?  Cuando bendicen los capellanes castrenses a los soldados, ¿también bendicen sus armas para que maten bien…?

    

     Pues, ya que hablas de religión, dijo otro, más me llama la atención que, en un Estado aconfesional como es el nuestro, un gobierno socialista destine anualmente más de 6.000 millones de euros para financiar a la Iglesia Católica. Y que esto viene de hace más de 30 años por un Concordato firmado con la Santa Sede. ¡Manda narices! Y, además, se trata de un privilegio concedido sólo a la Iglesia Católica y no al resto de religiones. Los obispos españoles deben respirar tranquilos y estar contentos, aunque de vez en cuando monten sus numeritos para recuperar atención y algo de la relevancia perdida. Ésa es, por lo visto, la misión de los nuncios vaticanos en España: mediar para que no se rompa la baraja en las relaciones Iglesia-Estado en España.

    

     Me vais a perdonar, terció otro compañero, pero a mí hay temas que me preocupan más. ¿Habéis leído que el año pasado se fueron al paro 1.118.600 personas? Un 1.220.000 de familias tiene a todos sus miembros activos (con capacidad de trabajar) en paro. Total que ya hemos sobrepasado los cuatro millones de personas desempleadas. Y te sale el ministro de Trabajo, Corbacho, con el barniz: “El dato es negativo. No obstante, se está produciendo un atenuación de los ajustes de las plantillas por parte de las empresas”. No veas cómo habrá respirado de bien toda la gente desempleada al escuchar al ministro. Seguro que no se habrán sentido tan tranquilos como los obispos que decíais antes.

     Y sacarán el saco de la “crisis” para meter el dato y punto. Con la crisis todo se justifica, pero estamos en lo de siempre, ¿Quiénes están pagando realmente la crisis? ¿Los bancos, las grandes empresas, los ricachones,…? Unos son los que pagan la crisis y otros los que chupan de la crisis. ¡Esto es duro! Y se hable o no del paro, lo cierto es que hay cantidad de personas y familias agobiadas, angustiadas, desesperadas, porque no saben a dónde agarrarse, no saben cómo salir adelante con la hipoteca y cómo hacer frente a los gastos familiares. Esto debe ser como el dolor de muelas, que sólo lo siente la persona que lo está pasando. Ya me diréis cómo le sonará a esta gente desempleada cuando escuchan a un funcionario quejarse porque ha tenido que cumplir su horario de 7 u 8 horas, o porque no le han concedido las vacaciones en las fechas que quería. O cuando escuchan a un portavoz parlamentario diciendo: Que la vida es corta y no merece la pena gastarla en temas grises…que hay que ponerle color a la vida y gastarla en lo que nos gusta.

    

     Uno de los amigos mencionó que el año 2010 ha sido declarado “Año Internacional de la Diversidad Biológica y del Acercamiento de Culturas”. Ni más ni menos. Ahora ya no hay sólo “Días de”, sino que también hay “Años de”. Esto viene a ser como los que sacan las imágenes en procesión, pero no creen en los santos.

El secretariado de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) destacó que la variedad de la vida en la tierra es esencial para el sostenimiento de los sistemas que sustentan la salud, el bienestar, la alimentación, los combustibles y todos los servicios esenciales. Y añadió que la actividad humana provoca la pérdida de la diversidad a una escala acelerada. Que en el presente hay casi 48 mil especies amenazadas en todo el mundo y 17 mil de ellas están en peligro de extinción. Que el cambio climático producido por los abusos del ecosistema está emergiendo como uno de los factores más importantes que conducen a la pérdida de la biodiversidad. Que las actividades humanas han sido las responsables de la gran mayoría de las pérdidas de especies. ¿Y por qué no van ustedes a contarles todo esto a los de la Cumbre de Copenhague?

¿Y lo del Acercamiento de las culturas? Nos hablan de aproximación entre las culturas de cada política, a nivel local, nacional, regional e internacional. ¿De qué están hablando? ¿De los indígenas? Pues, que hablen con los gobiernos colombiano, peruano, chileno, guatemalteco y mexicano, expertos en la persecución y extinción de indígenas. ¿O nos hablan de los inmigrantes? Pues, que hablen con los gobiernos europeos y norteamericano, que también son expertos en la persecución y expulsión de inmigrantes. De todas maneras, señores de la ONU, ¡queda tan bonito ese título para el año 2010…!

    

     Mira por donde, el tema del 2010 dio conversación para rato. Se dijo que el año no pinta bien  para los trabajadores y los sectores populares de todo el mundo, para quienes se auguran aún más dificultades, penurias y desgracias (bueno, eso no es ninguna novedad, sino una constante). Se dijo que la falta de reacción y la imposibilidad de acuerdos en la Cumbre de Copenhague tendrán enormes consecuencias negativas para la vida del planeta y de sus habitantes. Que seguirá la globalización neoliberal reafirmando a los mismos beneficiarios y a los mismos perjudicados: las multinacionales seguirán efectivamente llevando la batuta.

Decía Robert Reich, ex ministro de Trabajo de Bill Clinton, que el ciudadano estadunidense que, por ejemplo, compra un auto General Motors entra sin saberlo en una transacción internacional: De 10.000 dólares pagados a GM, unos 3.000 van a Corea del Sur por montaje, 1.750 a Japón por componentes avanzados, motores, árboles de transmisión, electrónica; 750, a Alemania por la proyectación estilística; 400, a Taiwan y Singapur por los pequeños componentes; 250, al Reino Unido por servicios publicitarios y marketing y 50, a Irlanda y las Barbados por la elaboración de datos. No exportan, en efecto, los países sino las grandes trasnacionales que en ellos explotan la mano de obra.

     Y en el fondo, éste es el gran problema: el capitalismo no se derrumbará si nadie lo entierra y si sus víctimas no son capaces de utilizar la crisis para unirse en orden cerrado, para enfrentarlo en escala regional, continental, internacional, para romper con la política criminal de seguir produciendo lo mismo para los mismos consumos despilfarradores, a costa de todo y de todos. Otros dicen que el problema está en cómo se hace esto. Sí, sí, es cuestión de iniciativas, de coraje, de conciencia, de organización,…pero ¿cómo se consigue? Pues es verdad, parece que este lenguaje ya sólo pueden entenderlo las personas necesitadas. Sí señor, la cosa está difícil, pero seguimos pensando que no está dicha la última palabra. Es cuestión de locura, eso que antes se llamaba Utopía.

    

     Una compañera del grupo leyó el comentario de Frei Betto titulado “Feliz 2010”. ¡Se nos fueron erizando los poros y lo de más adentro…! ¡Qué bonito sonaba aquello…!

Feliz Año Nuevo a los artesanos de utopías, cuyas manos callosas desentierran girasoles de los pantanos de la ambigüedad; a las mujeres buscadoras de afectos recónditos, divas milagrosas del bien-amar gratuito; a los niños sobrevivientes en los corazones de todas las edades; y a los guardianes de silencios meditativos.   

Feliz Año Nuevo a los magos de la delicadeza y a los que tejen lazos de cintas con las líneas del tiempo…

Feliz Año Nuevo a los peregrinos de caminos desprovistos de oscuridad; a los buscadores de conchas en las playas solariegas de la saciedad ética; a los heraldos de buenas nuevas y a los espantadores del infortunio.

Feliz Año Nuevo a quien se asoma a la ventana del alma para contemplar su propio amanecer; a los navegantes cuyas velas se mueven gracias al soplo del Espíritu; a los sembradores de horizontes translúcidos; a las bordadoras de ternura en el suelo pedregoso de nuestras desventuras.       
Feliz Año Nuevo a los acampados en el vasto territorio de la insensatez, rehenes de egos inflados; a los acróbatas de extravagantes conjeturas, esclavos de sus altisonantes ilusiones; a los autores de la incongruencia cívica, inveterados jugadores del escarnio.           
Feliz Año Nuevo a los voluntarios de la generosidad, indicadores de caminos en las vías laberínticas de nuestros desaciertos; a los profetas inflexibles a la embriaguez de la rutina, intrépidos cultivadores de la esperanza.          
Feliz Año Nuevo a los confiteros de dulces anuncios entre tantas desilusiones; a los artistas de la sobriedad, ajenos a las luces llamativas de la hipocresía…

Feliz Año Nuevo a los cazadores de confidencias, atentos a los detalles de la gentileza; a los orfebres de la elegancia, cuyas palabras exhalan fragancias perfumadas; a los centinelas del asombro, agraciados por el don de identificar la vida como milagro; a los artífices de la fantasía, transustanciadores de nuestras emociones más telúricas.         
Feliz Año Nuevo a quien calla los despropósitos ajenos, incapaz de transformar la propia lengua en piedra de tropiezo; a los navegantes de devaneos románticos, embriagados de poesía; y a los arquitectos del futuro, dedicados al proyecto de la ceremonia nupcial de la libertad con la justicia.         
Feliz Año Nuevo a los artistas de la insensatez capaces de imprimir a la vida carácter lúdico; a los aplicados caballeros de la filosofía de la risa, de los cuales emana el júbilo de vivir; y a los acongojados encendedores de luminarias, discípulos indignados de Diógenes.          
Feliz Año Nuevo a quien trasiega a despecho de los pusilánimes, entregado a la osadía de reinventar la existencia después de cada fracaso; y al guardia del faro en pleno mar revuelto, cuyo haz de luz abre vías doradas en la superficie de las aguas; y a las mujeres de corazones acunados por la preferencia de Cupido.    
Feliz Año Nuevo a los ojos vigilantes al ocaso ambiental, en los que las lágrimas serán resecadas por el hollín de chimeneas lucrativas; a los desenjauladores de pájaros, intrépidos pilotos de vuelos alucinados; y a los serviciales de la gratitud, militantes del altruismo compasivo.  
Feliz Año Nuevo a quien tuvo un año infeliz, herido por dolores y lágrimas, empantanado por desesperanzas y sendas oscuras…         

     Apostillando:  Pues eso, qué vamos a decir, ¡Feliz Año Nuevo!

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