“A ese se le ha subido el título a la cabeza, se le ha subido el cargo a la cabeza, se le han subido los humos…”

Parece que todo se nos subiera a la cabeza, (comentaba José María Toro), de modo que frecuentemente nos alimentamos de abstracciones, ideas y pensamientos. Nos creemos personas de más altura cuanto más altas resultan nuestras ideas, cuanto más elevadas suenan nuestras palabras o cuanto más alcance y resonancia tiene lo que hacemos.

 

     Con el humor no se menosprecia nada sino que se justiprecia todo. El sentido del humor restablece, no pocas veces, el sentido justo de las cosas.

“no se puede escribir correctamente sobre el vino cuando se está borracho”

“¿Qué es una bandera? Una pieza de tela de dos metros por uno veinte”

“El pico más alto de los Andes es el Aconcagua, salvo cuando un cóndor se posa en la cumbre, en este caso el pico más alto es el del cóndor”

Ya lo decía Oscar Wilde: “la vida es demasiado importante para tomársela en serio”
El humor y la risa nos hacen ver las cosas desde otra perspectiva, elimina el grado de angustia y depresión, aumenta el ánimo, nos hace más creativos y nos permite comunicarnos mejor.

Es curioso el dato estadístico de que los niños ríen 400 veces al día y los adultos sólo de 20 a 30 veces.
Pues, ríete, ¡joé!

 

     La gente ha puesto color al humor.

Nuestras clasificaciones culturales (elaboradas desde la moral, desde la picaresca, desde el pudor, desde la timidez, desde nuestro rango social,…) han llegado a clasificar al humor con nombres de colores: Humor marrón, humor negro, …y, quizás el más popular, el humor verde.

Algún ejemplo del último:

     * He leído tu horóscopo de 2009:    

Salud: los astros te sonríen

Dinero: los astros te sonríen

Sexo: los astros se parten de risa

     * ¿Sabes que el pene puede ser masculino o femenino?

Si mide más de 12 centímetros es un pene.  Si mide menos de 12 centímetros es una pena.

     * Un día leí que fumar era malo y dejé de fumar.

Un día leí que beber era malo y dejé de beber.

Un día leí que follar era malo y dejé de leer.

    

 

     El humor es una forma de leer la realidad. 

Hablemos de la corona de laurel.

Desde pequeñitos identificamos el laurel con la gloria. Así lo veíamos en todas las películas de romanos, en las carreras de coches,…el premio era una corona de laurel.

De grande nos hemos enterado que la corona de laurel fue un invento del emperador romano César, y fue un invento para taparse la calva.

Ya ven, César hizo de su calvicie el símbolo de la gloria.

La palabra humor fue redefinida en el primer tercio del siglo XVIII, recién fundada la Real Academia de la Lengua: jovialidad, agudeza, buena disposición en que uno se halla para hacer una cosa.

Nada tiene que ver con la edad de las personas.

     El Maestro Arrieta tenía un sentido del humor un tanto trágico. En vísperas de su muerte, al autor de Marina se le acercó uno de los amigos que le acompañaban y le preguntó: ‘¿Cómo se encuentra usted, Maestro?’. A lo que respondió sonriendo: ‘Muy mal; tan mal que como mañana me diga alguien que me he muerto no va a extrañarme nada’.

     Algo parecido ocurría con el escritor irlandés de la segunda mitad del siglo XIX, Oscar Wilde, autor de El retrato de Dorian Gray. Murió muy pobre en un hotel de París en el año 1900. Pidió en vísperas de su muerte una botella de champagne.

Como había vivido sus últimos meses en gran estrechez y penuria, dijo al descorchar la botella: ‘Creo que estoy muriendo por encima de mis posibilidades’.

 

HABLANDO MUY EN SERIO…,

CUALQUIER SONRISA,  SE AGRADECE.

www.miradasolidaria.es

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