Historia al gusto

El arte de amañar la historia está triunfando. Por intereses políticos o económicos, o por amnesia, o porque les da la gana a quienes tienen el poder en sus manos, se enturbia y prostituye la historia para cambiarla por relatos históricos al gusto. Fenómeno generalizado también en Latinoamérica.

Por ejemplo, ¿Cuánto de lo que cuentan en Colombia sobre Venezuela es verdadero? ¿Cuánto de lo relatado en España sobre Venezuela y su presidente se corresponde con la realidad? O al contrario, ¿Cuántas actuaciones malvadas en Venezuela por parte de los gobiernos y los medios de Colombia, de España, o de Estados Unidos… se han ocultado y silenciado?

Hay dos maneras de tergiversar la realidad: con mentiras y con el silencio.

¿Quién se atreve a leer los últimos 50 años de la historia latinoamericana y no la cierra? ¡Cuántas ilusiones pisoteadas, cuántas traiciones, cuántas mentiras oficiales…! ¡Tanto mundo al revés!!

……..Valgan dos recuerdos anecdóticos sobre el tema Venezuela antes mencionado.

Por una parte, el ridículo del presidente colombiano Iván Duque en la Asamblea de la ONU el pasado 25 de septiembre: Mi gobierno tiene pruebas fehacientes y contundentes que corroboran el apoyo de la dictadura a grupos criminales y narcoterroristas que operan en Venezuela para atentar contra Colombia”, dijo Duque, mostrando un dossier de 128 páginas que entregó al secretario general y al presidente de la Asamblea General. Pronto se conocieron las falsas fotografías y otras falsedades del Informe. Pero a Duque no le importó mentir ante la mismísima ONU.

Por otra parte, el idilio del ex presidente español Felipe González con el otrora presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez. En occidente se vendió buena imagen de Andrés Pérez, a pesar de ser condenado “por fraude a la nación” y por corrupto y haber llevado a cabo el Caracazo (salvaje represión contra manifestantes ocasionando más de 300 muertos y 2.000 desaparecidos). La gran amistad personal con el también socialista Felipe González propició un flujo de acuerdos y grandes favores. Pérez era el fiel amigo de Felipe y Venezuela un paraíso para enriquecimiento rápido de los amiguetes. Todo excelente, al contrario de ahora con Maduro. Felipe González dice que ‘Pinochet era mejor que Maduro’ y ha defendido a los condenados Leopoldo López y Antonio Ledezma. La lucidez de González se obnubiló al hacerse millonario con la política y el supuesto filántropo pasó a trabajar para Carlos Slim. También su relato histórico cambió sustancialmente, porque el relato cambia según a quien sirves.

……..Volviendo a las preguntas: ¿Cuántas falsedades nos venden los mandatarios y sus medios desde América Latina? ¿Cuántas mentiras con piel de verdad venden a sus propias poblaciones? ¿Y eso por qué? Repasen: Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Honduras, Perú… Ahora Ecuador. ¿Por qué cambió tanto el panorama latinoamericano y en tan poco tiempo?

Decía el Secretario de Estado Colin Powell: Los tratados de libre comercio firmados por Washington sirven para garantizar a las empresas estadounidenses el control de un territorio que va del Ártico hasta la Antártida y el libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio.

Todo cuanto acontece en términos políticos en Latinoamérica tiene como actor a Estados Unidos, con sus terribles tentáculos (FMI, CIA, Bases militares…). Es el mismo que configura los relatos para cada país latinoamericano y para los países extranjeros. Han vuelto a controlar su ‘patio trasero’ que decía Kerry en 2013. “Hoy, América Latina es nuestra, como no lo ha sido desde hace décadas… en los países más poblados de la región, incluyendo Brasil, Argentina, Perú y Colombia, contamos con gobiernos que nos prestan un apoyo sólido y el resto de países se han alineado de forma parecida.” Palabras que el economista Mark Weisbrot imagina en boca de Thomas Shannon.

Mirada Solidaria.es

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *