HARTAZGOS

Hartazgo de los favores con factura, de los regalos con factura, de los cumplidos con factura… porque, como con las limosnas, los receptores siempre quedan debiendo.

Hartazgo de las etiquetas que te salvan o condenan; cosas y personas deben ser etiquetadas por exigencias del mercado… como si para ser reconocidos y valorados necesariamente haya que vender imagen y venderse.

Hartazgo de símbolos avenidos a ídolos… porque se castiga por decir que una bandera es un trapo, o que una ‘virgen’ o un ‘cristo’ son tan sólo imágenes de escayola o de madera.

Hartazgo del todopoderoso dios dinero, que da poder y mando a quien lo tiene y somete a quien no lo tiene… porque, además de ser un dios miedoso, a la larga envenena y hasta mata.

Hartazgo de la habilidad satánica de muchos políticos para condenar la corrupción y al mismo tiempo encubrirla, y con idéntico entusiasmo… porque eso es ningunear a la ciudadanía y burlarse de ella.

Hartazgo de muchas instituciones religiosas, sepulcros blanqueados que practican lo contrario de lo que predican… porque como mafias destruyen con sus escándalos y sus drogas ideológicas.

Hartazgo de tanto patriotero censor de los ‘antisistemas’, cuando son ellos que trocaron el ‘antisistema’ en sistema… para así impedir conocer la gravedad de la desigualdad y de la pobreza.

Hartazgo de un sistema informativo fascinado por la novedad, la inmediatez, el personalismo y lo superficial. Todo tema importante debe ser nuevo, de uso inmediato, con cara famosa y poco profundo… exactamente lo contrario que requiere una sociedad con madurez democrática.

Hartazgo de dictadores con piel de democracia, que invaden países y tiranizan a su propia ciudadanía… porque han prostituido las leyes, los valores, los derechos, la justicia y la paz.

Hartazgo de las dobles morales y dobles varas de medir, que clasifican y valoran los atentados terroristas según países, las víctimas según categoría, y niegan la universalidad de los derechos humanos… porque así han modernizado la injusticia.

GOTA DE CONTRASTE: – Papá, si matáramos a todos los malos, ladrones, guerrilleros, chavistas… ¿quedaríamos sólo los buenos? 

– No hijo, sólo quedaríamos los asesinos. La violencia sólo engendra violencia; es solo a través de la consciencia y la educación como podemos transformar corazones.

Mirada Solidaria.es

 

 

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