Un loco gobierna el mundo

Los medios llevan semanas martilleando con noticias de Trump y sus locuras.

    -La Carta de Chomsky y otros 123 académicos, dirigida al gobierno de  Estados Unidos, expresa su preocupación por el empeño de tumbar el gobierno de Venezuela. Un error moral, legal y políticamente hablando. Porque su amenaza de guerra puede costar muchas vidas humanas. Porque no acepta mediaciones ni negociaciones. Porque su embargo comercial está acelerando la mortalidad, lo cual es profundamente inmoral y contra el derecho internacional, al igual que su embargo financiero ilegal para asfixiar a Venezuela. Porque no le preocupa el coste humano con tal de obtener el control de esas reservas petroleras.

    -Estados Unidos ha vuelto a amenazar a la Corte Penal Internacional, para que no investigue crímenes de guerra en los que hayan incurrido EEUU y sus aliados, mencionando explícitamente a Israel. Ordena bloquear las investigaciones sobre las tropas americanas en Afganistán y de Israel en los territorios palestinos ocupados. Y así ha sucedido.

    -Estados Unidos publica su particular informe de derechos humanos en el mundo. “Les decimos a aquellos que deshonran el concepto de dignidad humana que pagarán un precio”, dijo el Secretario de Estado. Washington hace su propia lista de supuestos infractores de los derechos humanos en el mundo, que le servirá de base para futuras acciones, tales como el castigar con severas sanciones unilaterales e ilegales, ejercer chantaje, presión, justificar intervenciones y promover golpes de Estado, entre otros actos.

Por su puesto nada dice el informe sobre el racismo y la xenofobia ejercida por altas autoridades norteamericanas, ni sobre los abusos de poder de EEUU, ni sobre la arbitrariedad de las agencias de seguridad, que practican torturas crueles, secuestros y espionajes.

    -Trump reconoce la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán. Los Altos del Golán son un territorio que Israel arrebató a Siria durante la Guerra de los Seis Días (1967) y la Guerra del Yom Kipur (1973) y que se anexionó de forma efectiva en 1981, en un movimiento no reconocido por la comunidad internacional.

    -Trump declara la guerra comercial a Cuba. Permitirá denunciar a empresas europeas que operan en la isla y corta el flujo de remesas familiares que sostienen al país.

    –Netanyahu y Trump dan otro paso para estrangular a Irán. Señalan el final de las exenciones a los países que importan petróleo iraní, a la vez que aumentan los refuerzos militares de Estados Unidos en la zona, lo que puede llevar a Teherán a una situación extrema que sin duda repercutirá en la economía del país.

    -Trump retirará el apoyo de EEUU al tratado de la ONU sobre comercio de armas. El acuerdo, suscrito por más de cien naciones, regula el intercambio global de armamento, municiones y aviones o buques de combate.

    –El segundo veto de Trump. Hace unos días el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución para poner fin al apoyo de Estados Unidos a la guerra de Yemen. Acto seguido Donald Trump emitió el segundo veto de su mandato. Esta guerra desatada por la coalición liderada por Arabia Saudí ha sido censurada con frecuencia en el Congreso y el Senado, pero el presidente republicano ha desoído las críticas. Igualmente Trump ha vetado el acceso del Congreso al informe íntegro sobre la trama rusa.

    -Caos en la política exterior de Trump en Libia: de promover una resolución en el Consejo de Seguridad a bloquearla. En cuestión de días, su administración pasó de pedir un alto al fuego en Trípoli a amenazar con vetar una posible resolución de la ONU en ese sentido, tras la presión de Egipto y Emiratos Árabes Unidos.

    -Trump decide imponer aranceles del 25% a la mitad de las exportaciones chinas. Aranceles por valor de 200.000 millones de dólares, la mitad de lo que China exporta a Estados Unidos. China corresponderá con medidas similares.

    –La ONU advierte de que las sanciones de EEUU a Cuba, Irán y Venezuela violan los Derechos Humanos. Un relator de la ONU apunta que las diferencias políticas entre gobiernos nunca deben resolverse induciendo «desastres económicos y humanitarios» a la población.

CUESTIONES: ¿La humanidad puede permitir que un loco desestabilice el mundo entero? ¿Por qué vamos a respetar a un loco que en nombre de la libertad invade y somete a otros países, y en nombre de la democracia viola la legislación internacional y los derechos humanos? ¿Es tolerable que un loco se arrogue poderes divinos sobre el bien y el mal? ¿Quién puede pararlo…?

 Mirada Solidaria.es

 

 

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