¿Qué es verdad y qué es mentira?

     La historia se repite cada vez que salta a la palestra un conflicto internacional. La verdad y la mentira se confunden.

Los conflictos internacionales corresponden a intereses internacionales. Y los intereses de las grandes potencias se sobreponen al Derecho Internacional.

Y en la Escuela del Poder nos aclaran que la fuerza y el poder están casados. Que el poder se adueña hasta de la razón, la verdad es solo suya. Ocurre en la economía, en la política, en la religión, dentro de la ONU,…

El más poderoso más puede imponer sus intereses, más puede exigir sus derechos y más puede obviar los de los demás.

 

     Los ejemplos cunden: Ha pasado en Irak, en Afganistán, en el Congo, en Sahara,…ahora en Palestina.

Millones de ojos aprecian que el Derecho Internacional vuelve a ser doblegado y sometido por poderes superiores al propio Derecho. ¿Y, entonces, qué…? ¿A dónde podemos mirar, en quién podemos confiar…?

¿Qué es verdad y qué es mentira de todo lo que nos cuentan? ¿A qué nos atenemos con afirmaciones tan contradictorias sobre la situación en Palestina? ¿Acaso los intereses fuerzan a ocultar la realidad?

Dicen que en la era del simulacro el acontecimiento ya no genera la noticia sino a la inversa. Las noticias, siempre manipuladas, generan el acontecimiento. Son tiempos estos donde la verdad permanece secuestrada. Es la dialéctica de la violencia. Nunca el amo reconocerá al esclavo.

 

     Vemos atrocidades, pero si los poderosos y autoridades dicen que están justificadas, dejan de ser atrocidades.

Solamente los poderosos y sus medios de comunicación pueden crear opinión e imponerla: al parecer, las personas de la calle no vemos, no oímos, no pensamos, no sentimos, somos incapaces de formarnos una opinión distinta a la impuesta,… Y si lo hacemos, seremos tachados de conservadores, anti-democráticos, incultos, inconscientes, “anti-lo que convenga”,…

Veamos:

     Israel volvió a bombardear la Franja de Gaza (Palestina). Unos lanzan bombas y otros piedras y misiles caseros, y a esto le llaman guerra. Un pueblo invadido, asediado, bloqueado, sin agua, sin alimentos, sin medicinas, sin servicios energéticos, es considerado el enemigo de todo un ejército dotado con el armamento más moderno y mortífero. Cada soldado israelí muerto equivale a más de cien personas asesinadas, civiles y milicianos, palestinas. ¡Qué guerra más extraña!  ¿Una guerra o una matanza?

     Israel justifica los ataques por la escalada de violencia de los misiles lanzados por las milicias de Hamás contra poblados de colonos israelíes en territorio palestino ocupado. ¿Cuál violencia? ¿Es violencia que hayan expulsado a todo el pueblo palestino de sus tierras, que periódicamente les bombardeen, que maten indiscriminadamente a niños y personas civiles? ¿Por qué no se han conseguido acuerdos de paz? ¿Quién se ha opuesto a respetar las fronteras y la formación de dos estados independientes? ¿No ha sido Israel quién ha rechazado sistemáticamente las Resoluciones de la ONU y cualquier propuesta para el fin del conflicto?

     Israel declara que tiene derecho a defenderse. ¿Qué derecho? ¿A defenderse de qué y de quién? ¿Acaso no es Israel el país invasor? ¿Los palestinos no tienen derecho a defenderse y a existir, y a su cultura y religión de igual manera que Israel? ¿Por qué se les niega? ¿Qué defensa es la de Israel bombardeando escuelas de Naciones Unidas utilizadas para recibir niños y familias obligadas a abandonar sus casas?

 

     Verdaderamente desconcertante.                                                                                                                                     

     “Israel es un ejemplo de cómo tratar al terrorismo, y no lo que hace Zapatero”, se afirmó en estos días en la cadena COPE, la radio de la Iglesia Católica española. ¿Sabrán sus oyentes que Israel lleva sometiendo seis décadas al pueblo palestino en el campo de concentración en que han convertido a su tierra, y cada vez más convertido en campo de exterminio.                                                                                 

     “El reciente brote de violencia ha sido causado por Hamás, un grupo palestino terrorista respaldado por Irán y Siria que aboga por la destrucción de Israel”, proclamó Bush en sus primeras declaraciones sobre la operación de castigo israelí. ¿Cómo es que Bush ni siquiera mencionó a los 460 muertos y 2.300 heridos palestinos, muchos de ellos civiles, que ya se contaban en esos momentos?  “Seguridad y paz para nuestros aliados, el pueblo libre de Israel. Para el pueblo palestino buscamos un Estado democrático que sirva a sus ciudadanos y respete a sus vecinos”. ¿En qué consiste la democracia impuesta del presidente Bush? ¿Es la misma democracia que ha impuesto a Irak? ¿Acaso ese grupo terrorista Hamás no fue fortalecido y pagado por el propio Israel para combatir en el pasado contra sus hermanos de Al Fatah?

     El primer ministro británico, Gordon Brown, estuvo en línea con su colega norteamericano: “Tiene que ponerse fin al lanzamiento de cohetes desde la franja [por parte de Hamás] y la Autoridad Palestina debe controlar el tráfico de armas en la zona y bloquear los túneles por los que pasa el armamento a Gaza. Este escenario propiciaría la reapertura de las fronteras y obligaría al Gobierno de Israel a permitir el paso de la ayuda humanitaria.” ¿Acaso los Tratados Internacionales permiten que pueda prohibirse el acceso a la ayuda humanitaria? ¿Por qué se impidió el paso a los camiones con ayuda humanitaria de Naciones Unidas y al barco Dignity de pacifistas con ayuda sanitaria, contra el que colisionó un barco de guerra israelí, desviándolo hasta Líbano?

     La ministra de Exteriores israelí, Tzipi Livni, explicó el jueves, 1 de enero, al presidente francés, Nicolas Sarkozy, que aún no es hora de frenar la actual ofensiva de su país en la Franja de Gaza y que los bombardeos seguirán hasta que Hamás frene sus ataques contra Israel. En un tono contundente, Livni explicó que la decisión de frenar la operación militar se adoptará en base a las “evaluaciones cotidianas” que Israel realiza de la misma. Hasta entonces, no habrá cambios ni a nivel militar ni a nivel humanitario porque, según dijo, la situación humanitaria en Gaza es “como debe ser“. ¿Se trata de una demostración, como dice Maruja Torres, de que una mujer como Tzipi Livni puede ser igual de mala, cruel y asesina que el yacente Ariel Sharon, que masacró en 1982 a civiles indefensos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila? ¿Cómo puede añadir la ministra israelí que “Israel hace lo que puede para impedir que mueran civiles”? ¿Por qué Israel prohíbe la presencia de observadores internacionales?

     Millones de personas en todo el mundo condenan la acción criminal que Israel, con anuencia de la Comunidad Internacional, está llevando a cabo contra el pueblo palestino. Las calificaciones son variadas: masacre, genocidio, exterminio, holocausto, crimen de guerra, crimen contra la humanidad, terrorismo de estado,…

El propio Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha hecho su calificación: “Es algo macabro. No conozco nada con lo que poder comparar esta situación… No conozco ninguna estructura de una ocupación que haya durado tantas décadas y que implique una opresión tan grave…

La magnitud, la intencionalidad, las violaciones del derecho humanitario internacional, el impacto sobre la salud, la vida y la supervivencia y las condiciones generales justifican la denominación de crimen contra la humanidad. Esa situación responde a un propósito claro y directo de las autoridades civiles y del ejército de Israel. Son responsables de la misma y deberían ser juzgados por ello…

El objetivo de este asedio israelí no es otro, obviamente, que el de destruir a Hamás, el grupo islámico radical que salió elegido en las elecciones palestinas de enero de 2007. Pero Hamás ha estado proponiéndole treguas a Israel en repetidas ocasiones y le ha ofrecido negociar una tregua permanente. Durante el último alto el fuego, establecido a través de intermediarios egipcios el pasado mes de julio, Hamás mantuvo la tregua aunque Israel se negó a suavizar el bloqueo. Y fue Israel quien, el 4 de noviembre, inició un ataque armado que violó la tregua y que acabó con la vida de seis palestinos. Fue sólo en ese momento cuando Hamás volvió a lanzar cohetes caseros contra Israel. Los palestinos han lanzado más de 200 cohetes contra Israel desde que empezó la última ronda de violencia, que no han ocasionado ninguna víctima israelí…”.

 

 

     ¿Por qué no creer las palabras del Relator de la ONU, a quien recientemente se le impidió entrar en Gaza?

¿Por qué vamos a llamar justicia a colocar en el mismo plano los 23 israelíes muertos por cohetes palestinos desde 2001 y la matanza de más de 4.000 palestinos (entre ellos 1.000 niños) por parte del ejército israelí?

¿Por qué aceptar que son ataques selectivos contra “terroristas” de Hamás, si el ejército israelí bombardea la universidad, mezquitas, hospitales, barrios obreros, centros infantiles, escuelas, campos de refugiados…incluso barcos de ayuda humanitaria?

¿Quiénes son los periodistas o los políticos para definir “crimen de guerra” si ya está definido en el Estatuto de Roma, que dio lugar a la creación de la Corte Penal Internacional? En su artículo 8.2 entiende por crímenes de guerra:

“lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas de que causará pérdidas de vidas, lesiones a civiles, o daños a objetos de carácter civil, o daños extensos, duraderos y graves al medio natural, que sean claramente excesivos en relación con la ventaja militar general concreta y directa que se prevea…

Dirigir intencionalmente ataques contra personal, instalaciones, material, unidades o vehículos participantes en una misión de mantenimiento de la paz o de asistencia humanitaria de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, siempre que tengan derecho a la protección otorgada a civiles o bienes civiles con arreglo al derecho internacional de los conflictos armados…

Dirigir intencionalmente ataques contra edificios dedicados a la religión, la educación, las artes, las ciencias o la beneficencia, los monumentos históricos, los hospitales y los lugares en que se agrupa a enfermos y heridos, siempre que no sean objetivos militares…

Hacer padecer intencionalmente hambre a la población civil como método de hacer la guerra, privándola de los objetos indispensables para su supervivencia, incluido el hecho de obstaculizar intencionalmente los suministros de socorro de conformidad con los Convenios de Ginebra …”    

    

     ¿A qué juegan Israel, Estados Unidos y la Comunidad Internacional con el pueblo palestino? ¿No es manifiesta su complicidad? ¿Por qué no se cuestiona la impunidad de Israel y su constante violación de la legalidad internacional?

¿Para qué sirve todo ese palabrerío de los políticos y dirigentes: pidiendo un alto el fuego, el fin de la violencia, el inicio de diálogo, una tregua indefinida,…? ¿No escucharon a la ministra israelí? ¿Por qué Estados Unidos bloquea todas las peticiones de tregua del Consejo de Seguridad de la ONU? ¿Por qué se premia a Israel con acuerdos comerciales preferentes? ¿Cuántas personas palestinas deben morir para que se acuerde un Alto el fuego? ¿Significará, cuando llegue el Alto el fuego, el fin del conflicto, dejando toda la situación de asedio, de invasión y de bloqueo como están?

 

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos. LA COMPLICIDAD CON ISRAEL ALCANZA A LA ONU Y A TODA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL.

 

NUESTRA CONDENA POR EL HOLOCAUSTO PALESTINO Y NUESTRA  MALDICIÓN PARA EL GOBIERNO ISRAELÍ Y TODOS SUS CÓMPLICES.

Nos sumamos al BOICOT A PRODUCTOS DE ISRAEL. Los productos  cuyo código de barras comience por 729 están hechos en Israel.

Animamos a toda la población civil a participar en cuantas diversas manifestaciones y concentraciones de denuncia y condena se organicen.

www.miradasolidaria.es

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