El viejo que habla de libertad /3

Ni tan libres seremos si nos importa lo que piense de nosotros gente que no conocemos, dice sonriendo el viejo Donta. Apañados estamos, si nos preocupa lo que van a decir, o si hacemos caso a tantas tonterías que se oyen por la calle, o en la tele y en la radio, o los disparates de los políticos y de otros personajes…

Y le irrita toda esa recua de puritanos, leguleyos, papistas, carcas… que andan por ahí sueltos defendiendo siempre las leyes como sagradas, intocables, inapelables, inmejorables…

Pero oigan, ¿Quién trajina, redacta y aprueba las leyes? ¿Y qué intereses hay detrás de cada una de las leyes?

¿Me pueden decir cuánta gente lee y además entiende las leyes? ¿Y cómo puede cumplirse algo que no se entiende? Según los jueces el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Pues, ya me dirán.

Y tiene gracia lo del ‘imperio de la ley’, como si la ley estuviera por encima de todos. El 80% de las normas que afectan a los 500 millones de europeos se decide en Bruselas (Sede de la Unión Europea). Pues bien, allí se concentran 2.500 grupos de presión de grandes empresas privadas (los llamados lobbies) con más de 20.000 profesionales lobistas para influir en las normas que afectan a nuestra economía, nuestro medioambiente y nuestra salud. En Washington aún hay más lobbies.

¿Y dicen que eso es democrático? Hasta miles de lobistas están acreditados y tienen acceso a las sedes parlamentarias e, incluso, redactan enmiendas y textos legales para los diputados. ¿Son ésas las fuentes tan divinas que inspiran y elaboran las leyes intocables?

¿Alguien todavía se cree que a nivel nacional no existen también grupos de presión? ¿No proceden de grandes empresas muchos de nuestros diputados y senadores? ¿No van a las grandes empresas los altos cargos, presidentes y ministros cuando salen del gobierno? ¿No se llama a eso ‘puertas giratorias’? Y dice un refrán que nadie tira piedras a su propio tejado.

¿Y quién ha dicho que todas las leyes son justas? Veamos algún detalle de muestra.

……..-Ahora estamos de elecciones en España. ¿Algo que decir de nuestra maravillosa Ley Electoral? Pues, que es tan justa y maravillosa que todos los votos no valen igual; beneficia claramente a los grandes partidos y perjudica a los pequeños; en algunas provincias se consigue un diputado con 24.000 votos mientras que en otras se necesita 96.000 votos; por el sistema D’Hont muchos votos se van a la basura; además, no se favorece la participación de todos, porque con el llamado ‘voto rogado’ se impide votar a la mayoría de emigrantes españoles en el exterior. Por algo los grandes partidos no quieren reformar esta Ley.

……..¿Son justas Las leyes Fiscales? Aunque la Constitución Española diga que los impuestos se pagan en función de la capacidad económica de cada uno, eso es una mentira tan grande como un templo. Empezando por la permitida economía sumergida y la gran evasión de impuestos en paraísos fiscales, y siguiendo por nuestro modelo tributario represivo, fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Nuestra legislación está pensada para favorecer a los lobis, los cuales introducen ‘agujeros’ en las normas tributarias por donde escapa su tributación. Esos agujeros se llaman graciosamente beneficios fiscales (beneficios para ellos y perjuicios para el resto), que se conceden con la excusa de una presunta finalidad pública de interés social. Agujeros muy legales por donde cada año se escapan miles de millones de euros. ¿Cuántos años llevamos con el cuento de que bajando impuestos a los ricos se favorece la inversión y aumenta el empleo? ¿Sirvió para algo más que llenar los bolsillos de los más ricos y aumentar la desigualdad? ¿Por qué siguen con el mismo cuento? ¿Para quién trabajan los Gobiernos que tantas dificultades encuentran para modificar este Sistema Tributario? ¿Qué tan justa es esa Ley Tributaria que es contraria a la Constitución Española?

La gente dice que todo esto hay que cambiarlo. Y el viejo Donta siempre pregunta lo mismo: ¿en dónde hay que firmar?

 Mirada Solidaria.es

 

 

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