El mundo de las palabras

De pequeños creíamos que el diccionario era un libro con todas las palabras y sus significados. Un libro completo con igual contenido 10 años antes que después. Más tarde nos enteramos de que el mundo de las palabras está vivo, como viva está la gente. Y al igual que evoluciona la sociedad va evolucionando el lenguaje y naciendo más palabras. La Real Academia Española (RAE), por ejemplo, va incorporando a lo largo del tiempo modificaciones y palabras nuevas a su Diccionario, por la evolución social del lenguaje o por ser palabras nacidas del uso. Palabras vivas, que manan, caminan, se transforman…

Dice el personaje P.P. Palacios de la novela La chica del trombón: “Creo que si no hubiera palabras tampoco habría realidad”.

La Real Academia Española hizo en 2017 la actualización número 23 de su Diccionario Español, incorporando 3.345 modificaciones e incluyendo 62 palabras nuevas. Palabras nuevas como: Buenismo, Chakra, Clicar o Cliquear, Cracker, Diagramador, Fair play, Halal, Hummus, Imafronte, Postureo, Posverdad, Táper, Vallenato, Selfi, Meme, Viral, Escrache, Sororidad…

Detengámonos en una de esas nuevas palabras incorporada al Diccionario de la RAE. Palabra de gran interés, de tremenda actualidad y de necesaria reflexión.

……..APOROFOBIA: Fue elegida ‘palabra del año’ en 2017. Una palabra necesaria para nombrar una realidad terrible. Porque nombrar es conceptualizar una realidad social que permanece invisible. Lo que no se nombra no existe. Esta palabra, acuñada por la filósofa Adela Cortina, se refiere al rechazo, aversión, temor y desprecio hacia las personas pobres y la pobreza. Es la fobia a las personas pobres o desfavorecidas. Es el odio a los pobres.

La aporofobia sirve para explicar, por ejemplo, por qué se rechaza a las personas refugiadas, pero no a los migrantes ricos e inversores; o por qué son bienvenidas las personas árabes que llegan en yate a nuestras costas, pero no tanto las que llegan en patera.

Es decir, que lo que molesta especialmente es que las personas sean pobres, más allá de su origen racial o étnico. La xenofobia y el racismo son vergüenzas en auge en Europa, pero si observamos con detenimiento estos fenómenos, vemos que el rechazo no se produce sólo por sus características identitarias, sino también por sus circunstancias económicas.

Según el Observatorio Hatento, un 47% de las personas sin hogar han sido víctimas de un delito de odio por aporofobia. Si podemos nombrar la aporofobia, entonces podremos transformar esta realidad cotidiana que viola los derechos humanos en nuestras ciudades.

La palabra aporofobia desenmascara la narrativa dominante que oculta, culpabiliza y manipula la realidad de las personas pobres y, de manera especial, la de las personas sin hogar como expresión de la pobreza más absoluta.

Es necesario que la aporofobia pase del diccionario al Código Penal para poder combatirla. Es imprescindible que el Código Penal reconozca la especial vulnerabilidad que las personas sin hogar tienen frente a delitos basados en la intolerancia y los prejuicios.

‘Hay épocas en las que la indiferencia es criminal’, dijo Albert Camus. Es evidente que estamos ante una de esas épocas donde la indiferencia hacia las personas más vulnerables permite los comportamientos aporofóbicos. Una época donde alzar la voz y nombrar la injusticia social tiene un significado poderoso y la acción colectiva una capacidad transformadora.

Mirada Solidaria.es

 (Refer. El diario.es, Cristina Hernández, 20/12/2017)

 

 

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