El viejo que habla de libertad /1

El viejo Donta siempre fue un impetuoso buscador de la libertad y precisamente por ese camino se fue haciendo cada vez un poquito más libre. Tiene muy claro que uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.

Y se ríe, se ríe mucho de los predicadores del Sistema. ¿A quién quieren engañar? ¡Y los muy imbéciles se sorprenden de que  cada día haya más gente ‘antisistema’!

¿Cómo aceptar sin más un Sistema en el que una minoría vive muy satisfecha y una mayoría dramáticamente insatisfecha?

Un Sistema con leyes amañadas y con una administración de justicia discriminatoria. ¡Y encima con el cuento de que la justicia es igual para todos!

¿Qué rollo es ese de la igualdad? ¿Acaso todo el mundo cuenta con los mínimos medios para vivir dignamente, o todos tenemos iguales oportunidades en la vida?

¿Y los derechos sociales? ¡Cuantísima gente sin acceso a la enseñanza, a medicinas o a una vivienda adecuada!

¡Vaya mierda de Sistema! Y para colmo lo llaman Sistema de LIBRE mercado, o neoliberalismo. ¿Libertad de qué?

¿Sirve de algo la libertad de expresión, si no hay libertad de pensamiento? ¿Qué libertad de mercado existe para quien no tiene dinero? ¿Es libertad que las Grandes Potencias tengan derecho a bombardear a cualquier país que no se deja comprar? ¿Es libre una sociedad en la que sigue habiendo ‘papeles asignados’ a las mujeres, a la gente de color y a los pobres?

Podemos llamarle como nos dé la gana, pero extrañamente libre es un sistema donde priman la Ley del embudo y la ley de la selva. Donde es insaciable la codicia de los ricos, e insaciable es el hambre de los pobres. Donde gozan de impunidad los ladrones públicos y corruptos.

¿Un Sistema liberal? Tan liberal que cierra las fronteras a los pobres, pero no al dinero y a las mercancías. Un sistema tan liberal que solo ofrece una disyuntiva: o ser mercancía, o ser consumidor. Un sistema donde todo es negociable, menos los negocios; donde las medicinas y la enfermedad las fabrican los mismos; donde el dinero no es un instrumento de cambio sino una exclusiva medida de valor.

¿Recuerdan el cuento del cocinero y las aves  de Eduardo Galeano?

«Un cocinero reunió a las aves, a las gallinas, a los pavos, a los faisanes y a los patos. El cocinero les preguntó: -¿Con qué salsa queréis ser comidos?

Una humilde gallina dijo: -Nosotras no queremos ser comidas de ninguna manera.

Y el cocinero aclaró: -Eso está fuera de la cuestión.”

Es la metáfora del mundo. El mundo está organizado de tal manera que tenemos derecho a elegir la salsa en la que seremos comidos…

Dicen que es un mundo democrático, pero hasta qué punto es democrático un mundo donde la soberanía se ha convertido en un objeto de museo.

¿Podemos hablar de un mundo democráticamente organizado cuando el mundo depende de 3 organismos (FMI, Banco Mundial y OMC) no democráticos, que toman decisiones que repercuten a toda la humanidad?

Las Naciones Unidas están formadas por 1 Asamblea General, donde están representantes de  todos los países, pero solo es simbólica. Formula recomendaciones pero no toma decisiones… las decisiones las toma el Consejo de Seguridad que lo forman los 5 países que tienen derecho de veto. El derecho de veto es el que de verdad decide.

Mucha gente dice que todo esto hay que cambiarlo. Y el abuelo siempre pregunta: ¿en dónde hay que firmar?

 

 Mirada Solidaria.es

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *