Tontos de remate

Algo así podría decirnos la madre Naturaleza a los actuales habitantes del planeta Tierra, empeñados en serruchar la rama que nos sostiene.

Si nacimos seres inteligentes, ¿qué nos pasó para volvernos tan tontos y tan cínicos?

Hace cinco meses, los científicos alertaban, una vez más, de que solo medidas urgentes en la próxima década frenarán lo peor del cambio climático: Rebajar el calentamiento global de 2ºC a 1,5ºC evitaría toda una cascada de impactos significativos. Deben rebajarse en un 45% las emisiones de CO2 para 2030 y que las renovables supusieran hasta un 85% de la generación eléctrica a mitad de siglo. Medio grado reduciría la mortalidad por olas de calor, la población con problemas de acceso al agua, contendría la subida del nivel de mar y el deshielo del Ártico. Otro reciente Informe de la ONU reconoce la destrucción del planeta y pide cambios radicales para evitar la catástrofe medioambiental del mismo.

El profesor y periodista Juan Alonso titula así uno de sus poemas:  A lo sumo la propiedad es un préstamo

¿Cuál es el animal o la planta que incendia selvas?                                                                                             

Ninguno, ellos las han conservado millones de años.

El único que mata en las llamas monos, loros, mariposas, flores

es el hombre,

el millonario, carboniza miles de hectáreas y el pobre algunas;

uno, para cultivar drogas, lucir oros, vender vacunos blancos, mover motores con azúcar

el otro, para levantar una choza pobre donde duerman los hijos descalzos

¿Quién le dijo a alguien que era dueño en la Tierra

cuando nadie es amo de una galaxia?

La tierra es una maravilla natural del universo,

quizás algún día una civilización lo tenga como su principio.

Lo dice la escritora Pilar Adón: Es absurdo que la especie más inteligente esté acabando con su hábitat. Vivimos en un cortoplacismo absoluto que no nos deja pensar en lo que puede suceder pasados unos años y que, por tanto, no podemos ponernos cortapisas en la actualidad, frenar el consumo, buscar alternativas, apoyar productos menos contaminantes…

Pero queda muy poco y todo va más rápido y peor de lo que se creía. Sorprende a los propios científicos. Aun así, no parece que estemos dispuestos a dar un giro, ni siquiera porque está en juego la propia vida y la de nuestros descendientes, lo cual no parece muy inteligente.

El Informe del Instituto Max-Plank de marzo/2019 afirma que sólo la contaminación del aire causa ya 790.000 muertes al año en Europa y 8,8 millones en todo el mundo. Esta contaminación representa la reducción de más de dos años en esperanza de vida sólo en Europa.

En una u otra medida, todos somos responsables: Instituciones, Gobiernos, Organizaciones y personas en general. Esta “civilización” que en su carrera hacia el “progreso” y el “desarrollo” está atacando ferozmente a la naturaleza de la cual es parte.

Y la Naturaleza insiste con sus avisos y llamadas de urgencia: El peligro ya llegó, los signos son evidentes. Es necesario otro sistema alternativo, reparador, respetuoso y sustentable (económico, productivo, energético, alimentario, de consumo, ecológico…). Todo el mundo, cada cual a su medida, puede y debe colaborar. Bienvenido sea el Movimiento “Juventud por el Clima” que surge convocando una huelga internacional para el 15 de marzo que secundan más de 1.000 ciudades de 89 países. Se suma a otras iniciativas alternativas ya existentes.

No queda otra que reaccionar… ¿O preferimos destruirnos como tontos de remate?

 Mirada Solidaria.es

 

 

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