Nunca el amo reconocerá al esclavo. Los esclavos deben obediencia eterna a sus amos. Como si fuera la condición natural de ambos, por herencia genética. Unos nacen para amos y otros para esclavos, en la sangre llevan su destino. Así lo ordena el des-Orden Establecido.

Dice E. Galeano que “la certeza de que unos pueblos nacen para ser libres y otros para ser esclavos ha guiado los pasos de todos los imperios que en el mundo han sido”. (1) 

 

     El esclavo no puede levantar la voz y menos la mano. Pues el amo puede disponer de la vida y fuerzas del esclavo, y de su familia y hasta de su linaje. Puede azotarles ante cualquier indicio de resistencia. Es lo natural.

Los palestinos no pueden protestar, ni rebelarse, ni arrojar piedras y menos cohetes Kasam. Se exponen a que el amo les castigue duramente, les bombardee, les deje sin alimentos ni medicinas, les encarcele a ellos y a toda su familia y los aniquile, para evitar que puedan nacer más lanzadores de piedras.

 

     Por eso toda la prensa mundial muestra la locura palestina colocando en el mismo plano a los ‘salvajes’ de Hamás y al ejército israelí. ¿Quiénes son ellos para rebelarse contra Israel? ¡Terroristas, eso son, terroristas que no aceptan su condición de esclavos y de sometidos!

Van contra el des-Orden Establecido por Israel, Estados Unidos y la Comunidad Internacional. La población palestina no puede defenderse, ni tampoco usar la democracia para elegir libremente a un gobierno “terrorista” como es el de Hamás. Sólo es democracia la que establecen los amos y sus organismos. Los palestinos tendrán democracia cuando dejen que Israel se adueñe de todo su territorio, de sus campos, de sus aguas…

 

     Un iraquí tampoco puede levantar la mano contra el amo invasor, o continuará sufriendo el castigo eterno. Los iraquíes gozarán de democracia cuando acaten las condiciones del invasor, y le entreguen sus recursos naturales, y no se resistan al expolio de todos sus bienes culturales y no reivindiquen la vida de sus familias asesinadas. Entonces habrá democracia y ‘liberación’ en Irak.

Es la norma: se condena al invadido que resiste, y no al invasor.

 

     El esclavo no es quien para acusar de impunidad. La impunidad es una cualidad intrínseca del amo.

Escuchen, pues,  las mujeres que se resisten y denuncian a sus amos agresores, escuchen los negros, los indígenas, los inmigrantes, todos los marginados y miserables del mundo. O respetan el des-Orden Establecido, o serán duramente castigados y aniquilados.

El mismo sistema de poder que fabrica la esclavitud y la marginación es el que declara la guerra sin cuartel a los desesperados que genera.

 

     En el mercado de esclavos se pagaba por ellos antiguamente, pero en la actualidad el esclavo no cotiza en bolsa, y por eso se considera “desechable”.

Hasta hace pocos años, los historiadores de la democracia ateniense no mencionaban más que de paso a los esclavos y a las mujeres. Mas, sin embargo, los esclavos eran la mayoría de la población de Grecia, y las mujeres eran la mitad. ¿Cómo sería la democracia ateniense vista desde el punto de vista de los esclavos y de las mujeres? (2)

 

     El amo es dueño de la fuerza, de la ley, de los derechos, de la razón y de la guerra. Por cada dólar que las Naciones Unidas gastan en sus misiones de paz, el mundo invierte dos mil dólares en gastos de guerra.

Decía Teodoro Roosvelt que “ningún triunfo pacífico es tan grandioso como el supremo triunfo de la guerra”. En 1906, le dieron el Premio Nobel de la Paz.

¿Cómo se atreverá el esclavo a reclamar justicia? Los amos siempre anteponen la seguridad a la justicia.

Por eso queda prohibido entablar comparaciones entre resistencia y terrorismo de estado: sólo lo esclavos son ‘terroristas’. Por eso no son comparables las víctimas: una víctima del amo vale muchísimo más que centenares de víctimas esclavas. Por eso no pueden importar igualmente los daños: dos torres gemelas equivalen a muchos pueblos destruidos.

 

     Y sólo el amo puede establecer las dimensiones y la gravedad de un hecho: El amo valorará la gravedad de un cohete Kasam y sólo él decidirá la dureza del castigo que se merece el lanzador y toda su familia y todo su pueblo.

Es el amo quien valora los derechos que tiene el esclavo y si son dignos de la protección que indica la legalidad internacional.

Es el amo quien valora si una resolución de la ONU o de cualquier otro Organismo Internacional es o no conveniente, y si debe o no aplicarse a los esclavos.

El amo es la vara de medir. En el des-Orden Establecido su autoridad está por encima de toda dignidad y de todo derecho.   

Esto es lo que hay. Y curiosamente nunca han faltado pensadores capaces de elevar a categoría científica los prejuicios de la clase dominante.

 

    

     Por si hubiera dudas, este comentario se refiere a nuestro mundo de hoy. Fácilmente encontraremos muchos ejemplos esclarecedores de este des-Orden Establecido, por desgracia.

El sentido de la burla es muy característico del des-Orden Establecido.

Así, en este conflicto de Israel y Palestina, descubrimos paradojas como éstas: los mismos países cómplices de Israel (Estados Unidos y Comunidad Internacional), que apoyaron el bloqueo económico contra Palestina y observaron pasiva y sentidamente los bombardeos israelíes, ahora envían ayuda humanitaria para los asediados y asolados palestinos, a la vez que mantienen el comercio de armas con Israel y otros acuerdos comerciales preferenciales.

 El mochuelo

(enero-2009)

 

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(1) y (2) Referencias al libro Patas Arriba de Eduardo Galeano.

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