Hasta las narices de politiqueo

Desde esta ventana se aprecian algunas evidencias poco agradables pero al fin y al cabo evidencias. Es cuestión de asomarse con los ojos abiertos para observar lo que es patente.

……..1. Los partidos políticos han invadido la vida pública: Acaparan la atención con sus rollos, sus ocurrencias, sus peleas, sus corrupciones, sus mentiras, sus fanfarronadas, sus juegos de palabras… Así en el Parlamento, o en los Medios, o en las conversaciones de calle… Los partidos se han impuesto como centro de atención social. Dejaron de ser herramientas para convertirse en fines. La sociedad tiene la sensación de vivir en permanente campaña electoral, es decir, de mentira electoral. Ahí están, ellos son, en medio del lodazal, con su juego politiquero, disimulando sus patrañas partidistas, desviando la mirada ciudadana para no captar sus corruptelas, o las sentencias condenatorias de sus miembros. Son expertos en impunidad y en el arte de manipulación, aunque se muestran al público como “salvadores”.

……..2. Mientras los problemas y necesidades de la ciudadanía pasaron a segundo plano: Ahora son temas secundarios y no el principal frente de actuación de los gobernantes. A lo sumo, los partidos utilizan esa problemática como pancarta en tiempo electoral. O utilizan algún hecho trágico ocasional (algún asesinato sensacionalista, algún atentado…) para manejar la opinión pública y reforzar sus posturas intransigentes. Lo cierto es que los problemas ciudadanos son obviados sistemáticamente: La sanidad (solo interesan las listas de espera para reforzar las clínicas privadas), la educación (se manipula como moneda de cambio con la institución religiosa y los colegios privados), la vivienda (continúan los desahucios y las amenazas de que las viviendas serán ocupadas por inmigrantes, cuando en realidad han sido los propios gobernantes quienes han malvendido miles de viviendas sociales a fondos buitres), el desempleo (sólo se utiliza como propaganda electoral y como juego estadístico, aunque la mayoría sean contratos precarios), los salarios (después de años de bonanza, resulta alarmante subir el salario mínimo a 900€, sin embargo nada alarma que la banca no devuelva la millonada de su rescate con dinero público)…

……..3. Se están radicalizando los partidos de derechas y ultraconservadores: El neofascismo resurge disfrazado de populismo y de cinismo. Paradójicamente los populistas derechones (como PP, Ciudadanos y Vox en España) acusan constantemente de populismo a otros. Dominan el arte del eufemismo patriótico para ocultar sus tintes golpistas y burlarse de millones de seres humanos. Cuanto más ultras son los partidos, con más descaro y prepotencia actúan en los medios y en las redes sociales. Sin el menor pudor prostituyen los valores, los principios y hasta las palabras. El espejo de las Migraciones o de la violencia de género les pone de manifiesto. La nueva muletilla de los partidos ultras ahora es: “sin complejos”. No se les cae de la boca, para aparentar que tienen las ideas muy claras, frente a la confusión de otros: Son candidatos ‘sin complejos’, de un partido ‘sin complejos’, con un proyecto ‘sin complejos’, que hablan de su país ‘sin complejos’…

Un maldito viento está esparciendo por el mundo estas horribles semillas: Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, Orbán en Hungría, Netanyahu en Israel, Erdogán en Turquía, Al-Sisi en Egipto, Win Myint en Birmania, Salman bin Abdelaziz en Arabia Saudita, Salvini en Italia y así un larguísimo listado de nunca acabar.

……..4. Y la ciudadanía más consciente peguntándose qué hacer: Mucha gente está hasta el gorro, hasta el cogote, hasta las pelotas, hasta la coronilla… da igual como quiera cada cual expresar su hartura. Sienten pisoteada su dignidad: En nombre de la eficacia y la racionalidad nos tratan como masa de parásitos y en nombre de la democracia nos manipulan como marionetas a su antojo politiquero. En sus campañas electorales falaces nos ponen a jugar pasionalmente a los partidos como si fuera fútbol, a ver quién gana, el mío o el otro. El ciudadano no emite un voto, sino un boleto de apuesta. Desgraciadamente, los políticos utilizan nuestras vidas con el objetivo de lograr sus intereses partidistas.

Al parecer, urge una reacción social general para desenmascarar a los partidos políticos y alentar movilizaciones ciudadanas, de jóvenes, de mujeres, de pensionistas, de desempleados, de inmigrantes, de estudiantes, de ecologistas, de profesores, de intelectuales, de asalariados,… ¡SOMOS MAYORÍA! ¡Fuera de los partidos también hay política, racionalidad y soluciones! La ciudadanía posee un poder increíble de decisión, y más aún si está organizada.

 

Ventana 

del mochuelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Oxuan7

    Muy oportuna la traída del glorioso Hermano Lobo. Uuuuuhh!!
    Y sí, el mismo estilo, los mismos fines, los mismos perros con ¿distintos? collares.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *