En este mundo de ficción

Empujaron a la gente junto con los símbolos hasta encerrarlos en un MUNDO DE FICCIÓN, un mundo de pasiones patrióticas y religiosas.

Se sanciona si dices que la bandera nacional es un trapo. Se acusa a quien aclare que una Virgen o un Cristo son simples esculturas de escayola o de madera. Las blasfemias de un ateo se convierten en delitos penales.

En el mundo de ficción los símbolos están por encima de las personas, los derechos humanos están ‘torcidos’ y los principios éticos bastante ‘finalizados’.

‘La justicia es igual para todos’, pero la Banca orienta leyes y puede tranquilamente cambiar la justicia y sus sentencias, provocando los aplausos y la euforia de la bolsa.

‘Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos’. Por supuesto que en el mundo de ficción nadie somos racistas, pero las mujeres continúan siendo el sexo débil, nuestras hijas no se emparejarán con negros y los inmigrantes siempre son ilegales.

‘Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado’. En verdad, este derecho hace tiempo quedó reducido a los ricos, a sus capitales y sus mercancías.

‘El voto libre es un derecho ciudadano’, aunque nadie se explica hasta qué punto se manipulan las masas para hacerles votar a partidos de ultraderecha. Y paradójicamente los tiranos y corruptos se muestran como los mayores defensores de la democracia. En el mundo de ficción la irracionalidad de una pasión vence siempre sobre la racionalidad de una explicación. Se prefiere un horóscopo antes que un análisis social.

‘Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes’. Sin embargo, uno de los mayores negocios en el mundo es el de la trata y la prostitución, no hay negocio ilegal más visible. Y es que los machos necesitan desahogarse.

El mundo de ficción huele a dinero y por dinero se maltrata, se tortura y se mata. Todo se compra y se vende. Todo tiene precio. El dinero tiene sus leyes propias. El capital rechaza todo control pero exige total seguridad. Y el sueño millonario de los ricos se parece al sueño de los pobres comprando lotería.

‘Todos tenemos derecho a vivir en paz’. Lo cual resulta incompatible con el gran negocio de las de las guerras. Desgraciadamente el mercado de las armas tampoco tiene leyes ni entiende de derechos.

‘Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión’. Aunque en la práctica, el orgullo de los poderosos amplía insolentemente el abanico de ofensas e injurias que prevalecen sobre el derecho de expresión.

‘Todas las personas tienen derecho de comunicar y recibir información veraz’. Pero de hecho resulta difícil distinguir entre las noticias falsas y las verdaderas mentiras. Y los medios se encargan de crear opinión para que la gente no se pierda… ni piense.

¡Un mundo fantástico! Mundo de ficción donde invertir en confusión es muy rentable y está subvencionado. El virus del miedo es el más contagioso y el consumismo la mayor fuente de felicidad.

¿Y si te sales del camino de la fantasía…? ¡Oh! Mal asunto contravenir el Orden establecido, que ordena y manda y prohíbe cualquier otra ruta no autorizada. Este mundo de ficción funciona como un Sistema exclusivo y todo lo demás se considera el caos.

Fue entonces que aquellos dos compañeros, brazo en alto, gritaron: ¡creednos, no somos anti-sistema, es el sistema el que es anti-nos!

Mirada Solidaria.es

 

 

1 Comentario

  1. Luis

    La libertad, en campaña electoral, llega a ser una quimera. Se ve influida si no dirigida por toda clase de medios.

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