Cifras y Vidas /5

Cifras borrosas y muertes sordas

En México había 30.499 personas desaparecidas a finales de 2016, según datos de la Secretaría de Gobernación. Sólo en el primer trimestre de 2018 desaparecieron 2.000 personas en Colombia.

Casi 19.000 personas con enfermedades mentales permanecen encadenados y sometidos a malos tratos en Indonesia, según Human Rights Watch.

En Sudán del Sur, 7 millones de personas, dos tercios de la población, necesitan ayuda humanitaria urgente, entre ellas 1,9 millones de desplazados internos, según Naciones Unidas.

Los años de violencia y el bloqueo israelí han dejado al 80% de la población de Gaza dependiente de la ayuda internacional y más de un 40% de desempleo, según la ONU.

La mitad de la población en Yemen, 14 millones de personas, corren el riesgo de morir de hambre, alerta la ONU.

1 de cada 3 mujeres es víctima de violencia a lo largo de su vida, según Naciones Unidas. Más de 240 millones de niñas en el mundo son víctimas de violencia en el mundo. Y 34 millones de mujeres y niñas han sido forzadas a huir por la guerra y la violencia, según MSF.

–1.133 mujeres brasileñas han sido víctimas de feminicidio en el último año, en Argentina más de cinco mujeres son asesinadas cada semana, en México se asesinan a siete mujeres cada día, y así sucesivamente.

¡Personas invisibles, muertes opacas, muertes sordas!, naturalmente.

Pues fuimos educados para ver de cerca, sólo lo nuestro y a los nuestros.  Y oficialmente continúa fomentándose la miopía social, así sea contraria a nuestra condición de ser humanos.

Lo importante es vivir, vivir al día, mi vida. Sí, pero ¿vivir cómo? Y, sobre todo, ¿vivir quiénes?

La abuela Juana pone un ejemplo: “También las mujeres han sido invisibles, por mucho que sean utilizadas para ilustrar la publicidad. Durante este año ya han asesinado a 40 mujeres en España por ser mujeres. La cosa ha quedado en unos minutos de silencio. ¿Se imaginan si hubieran asesinado a 40 políticos por ser políticos, a 40 militares por ser militares, a 40 curas por ser curas, a 40 periodistas por ser periodistas…? ¿Se lo imaginan…?”

¡Qué cosas pasan! Es evidente que hay gran desigualdad entre los niveles de vida y también la hay entre los niveles de muerte. Sin ir más lejos, siguen retorciéndonos las conciencias para ver con naturalidad que un dictador asesino sea sepultado en una Catedral, a la vez que impiden desenterrar de las cunetas a nuestros familiares asesinados.

Algo no encaja, algo chirría… ¿Por qué hay categorías entre unos muertos y otros, entre unas víctimas y otras? ¿Es que unas son más importantes y dignas que otras…?

Y siempre volando la pregunta de fondo: ¿En qué nos favorece la desigualdad social? ¿A quién favorece?

 Mirada Solidaria.es

 

 

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