Todas, absolutamente todas las noticias llegan disfrazadas y camufladas. El mundo de la información es un gran carnaval.

Desde la lejanía de Europa resulta prácticamente imposible descubrir a través de las ‘noticias’ la realidad latinoamericana. Las noticias llegan filtradas y blindadas, resultando imposible conocer lo que realmente está sucediendo y su verdadero significado. Por eso resulta ridículo escuchar a ciertos periodistas ufanos por la autenticidad de las noticias de Agencias.

Todas las noticias, o prácticamente todas las que se publican acerca de Latinoamérica o de otras partes del mundo son producidas por tres grandes fábricas de disfraces, tres enormes Agencias Informativas: AP (Associated Press),  UPI (United Press International) y Reuters. Y desde allí se sirven las noticias enlatadas a las oficinas o pequeñas agencias repartidas por el mundo. Las dos primeras son norteamericanas y la tercera es aliada británica.

Nos metemos así en el terreno del imperialismo informativo. Lo que significa hablar de distorsión, de dependencia, de control absoluto, de información incompleta y manipulada.

Dice Fernando Reyes Matta sobre estas Agencias: La deformación de la realidad es el denominador común. El desequilibrio en el flujo de noticias que de allí provienen, produce una continua distorsión de perspectivas.

Es fundamental tener claro este asunto, porque de lo contrario terminaremos siendo tan manipulados como las propias noticias. ¿Qué imagen a través de las noticias esperan de Cuba, de Venezuela, de Bolivia, de Nicaragua, o de cualquier otro país que se desvíe de las directrices norteamericanas? ¿O, por el contrario, que imagen esperan que nos sirvan las noticias sobre Colombia y el Plan Colombia diseñado y dirigido por Estados Unidos?

 

     Las Agencias Informativas ejercen su monopolio y tienen el poder de repetir machaconamente una serie de noticias diseñadas o falseadas, hasta hacerlas creer como verdades únicas. Pero nunca tendrán el poder de borrar la realidad, aunque la oculten.

No podrán anular el triunfo de la mayoría absoluta (63%) de la población boliviana a favor de la nueva Constitución, por más que las noticias de Agencias han minimizado el triunfo, lo han tildado de fuente de división y conflictos futuros, y lo han acompañado de supuestos rumores de fraude.

Conocedor de estas martingalas, el presidente Evo Morales procuró la presencia de representantes y observadores internacionales para supervisar todo el proceso.

         No podrán anular el triunfo de la mayoría absoluta (62,83%) en la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela. También hablaron de manipulaciones, de fraudes y del gran error cometido por el pueblo venezolano.

Igualmente Chávez consiguió la presencia de observadores internacionales que garantizasen el proceso.

Ahora el frente a bombardear es el referéndum para modificar la ley electoral venezolana, que anteriormente sólo permitía una reelección presidencial, y que quiere abrirse a otras posibles reelecciones. Resulta curioso el escándalo que esto produce en algunos medios de comunicación españoles: ¿Es que han olvidado los medios españoles cuántas legislaturas estuvo Felipe González de presidente? ¿Y cuántas estuvo Fraga de presidente en Galicia? ¿Y cuantas Pujol en Cataluña? ¿Acaso no ha sido reelegido seis veces Manuel Chaves como presidente de la Junta de Andalucía?

¿Por qué no nos callamos…?

         Ha sido IPS quien dio a conocer que la ONU ha denunciado el gran número de mercenarios que actúa en América Latina. Ninguna de las tres grandes Agencias se ha hecho eco, lo cual no significa que no sea una realidad palpable.

Los mercenarios son contratados por empresas militares y de seguridad privadas para actuar en Latinoamérica: en explotaciones mineras, en fronteras, en cárceles, incluso en ayuda humanitaria.

La oficina de la ONU ha denunciado que un comando de mercenarios israelíes, integrado por ex militares de esa nacionalidad especializados en tareas de inteligencia, ha permitido al gobierno de Colombia asestar duros golpes a la guerrilla izquierdista.

El caso más crítico de América Latina con respecto al empleo de mercenarios se registra en Colombia, precisó Benavides miembro del grupo de la ONU: En el contexto del Plan Colombia, las políticas de los últimos gobiernos colombianos, concertadas y financiadas por Estados Unidos, han utilizado numerosos mercenarios para combatir el narcotráfico y las guerrillas izquierdistas. Actúan 25 empresas y emplean a 800 mercenarios, que en su mayoría son estadounidenses de origen latinoamericano. El número puede ser el doble. 

Estos mercenarios (llamados “contratistas privados”) gozan de la misma inmunidad diplomática que tienen los miembros de la misión estadounidense en Colombia, lo cual les exime de los alcances de las leyes nacionales, por muy grandes que sean las salvajadas que cometan.

Son numerosas las violaciones y delitos que se les imputan, pero el gobierno colombiano no tiene control sobre ellos y ni siquiera puede investigarlos, porque el acuerdo bilateral con Washington se lo impide. Residen en las bases estadounidenses en Colombia.

Por cierto, tres de ellos fueron liberados junto con Ingrid Betancourt.

El grupo de trabajo de la ONU sobre mercenarios ha documentado casos similares en Ecuador y Perú.

Por otra parte, esas “empresas de seguridad” aprovechan para contratar a latinoamericanos como mercenarios. Tres mil fueron contratados en Chile, Perú, Colombia y Honduras, que actualmente operan como mercenarios en Irak.

 

     Ante semejante carnaval de noticias, ¿cómo es posible que tantos periodistas y tertulianos se atrevan a dogmatizar sobre situaciones que se dan en América Latina?

Aparte de que ¿quiénes son ellos para juzgar o condenar los nuevos procesos que están surgiendo en Latinoamérica?

¿Con qué autoridad pueden ridiculizar y menospreciar los esfuerzos y luchas de aquellos pueblos?

¿Con qué finalidad comparan alegremente los procesos latinoamericanos con los europeos, o descalifican sin reparos a aquellos pueblos y sus dirigentes, si no es por defender y salvaguardar determinados intereses políticos y económicos, los mismos que guían a las grandes Agencias?

Por grande que sea el carnaval, por muy disfrazadas que se sirvan las noticias, siempre se les ve el plumero:

Si criticas a Fidel, a Chávez, a Evo, a Hamás, eres un demócrata que ejerce la libre expresión…

Si criticas a Bush, a Blair,  eres un filoterrorista…

Si criticas a Olmert, a Sharon, eres un  apestoso antisemita…

 

www.miradasolidaria.es

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