Palabras que no nacen y palabras que mueren

Pensamientos sin oyentes  

En las ciudades de millones de habitantes

es raro encontrarse con personas.

Se ven pasajeros, compradores, trabajadores,

pobres, policías, delincuentes, niños,

automovilistas,

si se les habla, hablan,

te topan, les chocas

te hablan, respondes.

No hay posibilidad de intimar

para cambiar la vida de la colmena común.

                                                               (Juan Alonso, Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

 

El mundo encoge

Hoy es el Día de las lenguas maternas.

Cada dos semanas, muere una lengua.

El mundo disminuye cuando pierde sus humanos decires,

como pierde la diversidad de sus plantas y sus bichos.

En 1974 murió Ángela Loij, una de las últimas indígenas onas de la Tierra del Fuego, allá en el fin del mundo; y la última que hablaba su lengua.

Solita cantaba Ángela, para nadie cantaba, en esa lengua que ya nadie recordaba:

Voy andando por las pisadas

de aquellos que se fueron.

Perdida estoy.

En tiempos idos, los onas adoraban varios dioses. El dios supremo se llamaba Pemaulk.

Pemaulk significaba Palabra.

                                                               (Eduardo Galeano, Los hijos de los días, 21 de Febrero)

 

Mirada Solidaria.es

 

 

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