Nueva visión del mundo y de la mujer

Con el paso de los años va cambiando el mundo y la visión del mundo. ¿Por qué hay gente obstinada que se resiste a los cambios y a la nueva visión? ¿Por qué prefieren las viejas ideas en tiempos nuevos? Pongamos un ejemplo: La igualdad de género.

   1) En su libro “Los hijos de los días”, en su relato “Homenajes”, Eduardo Galeano habla de algunas de las muchas referencias disparatadas sobre las mujeres en la historia:

A lo largo de la historia, varios pensadores humanos y divinos, todos machos, se han ocupado de la mujer, por diversas razones:

  • Por su anatomía: Aristóteles: La mujer es un hombre incompleto.
    Santo Tomás de Aquino: La mujer es un error de la naturaleza, nace de un esperma en mal estado.
    Martín Lutero: Los hombres tienen hombros anchos y caderas estrechas. Están dotados de inteligencia. Las mujeres tienen hombros estrechos y caderas anchas, para tener hijos y quedarse en casa.
  • Por su naturaleza: Francisco de Quevedo: Las gallinas ponen huevos y las mujeres cuernos.
    San Juan Damasceno: La mujer es una burra tozuda.
    Arthur Schopenhauer: La mujer es un animal de pelo largo y pensamiento corto.
  • Por su destino: Dijo Yahvé a la mujer, según la Biblia: Tu marido te dominará.
    Dijo Alá a Mahoma, según el Corán: Las buenas mujeres son obedientes.

   2) GOTA LINGÜÍSTICA: La empresa “Aceites y Energía Santa María” de Lucena (Córdoba) paga los atrasos acordados en convenio a sus empleados varones, pero no a las empleadas, con la excusa de que el convenio dice “trabajadores” y no “trabajadoras”. (Cadena SER, 4/6/2018)

   3) La Agenta Latinoamericana 2018 está dedicada a la Igualdad de Género. Dice en su introducción que la igualdad de género es una cuestión de Justicia y de nueva visión.

En unos países más, en otros menos, esta temática agita con fuerza y a veces con pasión la opinión pública, el diálogo social e incluso los debates parlamentarios y legislativos. Es uno de los temas del momento: el «género».

No es un problema de las mujeres, ni tampoco de los varones, sino de los fundamentos mismos de nuestra conducta social: esos modelos o paradigmas sobre los que, aun sin saberlo, estamos asentados, principios filosóficos, religiosos, costumbres, símbolos… antiguos, incluso ancestrales…

La «teoría de género» es sólo un instrumento conceptual, proveniente de las ciencias sociales, que describe y analiza críticamente la construcción sociocultural del patriarcado, sistema que, estructuralmente, asigna menos valor y poder a la mujer. La cuestión de género no deja indiferente a nadie. Toca fibras íntimas de nuestra psicología y de nuestra conciencia sexual y de vida familiar.

En primer lugar se hace necesario reconocer la desigualdad inveterada a la que ha sido sometida milenariamente la mujer, el antifeminismo de buena parte del patrimonio simbólico occidental judeocristiano, tradicionalmente androcéntrico, así como la complejidad de nuestras identidades.

La igualdad es un derecho humano. La «igualdad de género» también es un derecho humano fundamental. Una igualdad que no es un derecho aislado o abstracto, sino que incluye el derecho a la dignidad, a las oportunidades sociales, al respeto, al trabajo, al mismo salario…

La igualdad de género es cuestión de justicia, y como tal, es innegociable, y debe ser universal. No hace falta ser mujer, o tener una identidad sexual determinada, para asumir esa bandera: todo ser humano debe hacer suya la Causa de la igualdad de género.

Calificar la teoría de género como «ideología» es en realidad un intento de demonizar gratuitamente toda una nueva comprensión de los derechos humanos que está madurando en la conciencia de la humanidad y que exige nuevas relaciones sociales; llamarla «ideología» para intentar reducir su verdad y su justicia, es una conocida artimaña ideológica.

En el fondo, la igualdad de género se corresponde con una nueva visión, que se nos impone tras el estudio y la revisión cuidadosa de los paradigmas, mitos, filosofías… que arrastramos acumuladamente desde épocas ancestrales… Es un período de varios milenios lo que está concluyendo ahora. El cambio de visión que está en marcha es profundo, y ha de ser acogido con un sentido tanto crítico como positivo y participativo.

Efectivamente, la igualdad de género es cuestión de justicia y de nueva visión. Aunque parece incomprensible para personas ‘carcas’.

 Mirada Solidaria.es

 

1 Comentario

  1. Oxuan7

    Y una fuerte, imperiosa, llamada a posicionarnos cada quien, actuando en consecuencia en defensa de esta igualdad.

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