Una Justicia patriarcal no es Justicia

Puede ocurrir en cualquier otro país. Durante unas fiestas populares muy concurridas, un grupo de cinco varones  ‘fortachones’, uno de ellos soldado y otro miembro de las fuerzas armadas, se identificó como “La manada” con la imagen de una cabeza de toro estampada en sus camisetas. Volviendo de un concierto, introdujeron a una chica de 18 años en un portal, la rodearon, la sometieron y la violaron en grupo, y lo grabaron en móvil para mofarse de ello. Antes de abandonarla le robaron el celular. Cuando quedó sola, ella se vistió, salió y se sentó en un banco a llorar. Dos personas le atendieron, llamaron a la policía y fue llevada a un hospital. La noticia produjo indignación y la ciudadanía hizo un alto en las fiestas para manifestar multitudinariamente sus protestas.

Casi dos años después, el 26 de abril de 2018, se ha hecho pública la sentencia judicial. Los “hechos probados” de la Sentencia hablan de que la víctima ‘se sintió impresionada y sin capacidad de reacción’; de la sensación de angustia, ‘agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad’; de la falta de consentimiento de la víctima; de cómo aquellos cinco hombres la desnudaron, la sujetaron y la penetraron repetidamente, lo que grabaron entre risas, y después la dejaron tirada… Lo que la sentencia narra con todo detalle se llama VIOLACIÓN.

La gran sorpresa se produjo cuando uno de los tres jueces leyó el FALLO: En contra de la petición del Fiscal y de la acusación particular, la sentencia considera el caso como ‘abuso sexual’ y no como ‘agresión y violación sexual’, reduciendo a 9 años de prisión la condena superior a 20 años que había sido solicitada para cada uno de los cinco procesados. La sentencia viene a decir que al no haber “golpes, empujones, desgarros”, no hubo violencia y, por tanto, no hubo violación. No importa que la víctima fuera acorralada y vejada por el grupo, no importan las lesiones en sus genitales que atendieron en el hospital, no importa que ella no prestara su consentimiento y se sintiera humillada y sin capacidad de reacción, los jueces no aprecian violencia, ni intimidación, ni violación sexual, porque ‘no se ha probado el empleo de un medio físico para doblegar la voluntad de la denunciante’. Ni siquiera valoraron el delito contra la intimidad por las grabaciones. Para colmo, uno de los tres magistrados sostuvo que los acusados debían ser absueltos, porque la víctima no opuso ‘suficiente resistencia ni manifestó claramente repugnancia, sufrimiento, miedo’…

Las REACCIONES de repulsa fueron inmediatas: Las plazas de las grandes ciudades se llenaron de mujeres y también de varones, manifestando su frustración, indignación y enfado, con gritos y pancartas:“No es abuso, es violación”,   “Vergüenza, vergüenza”,   “Esta Justicia es una mierda”,   “Hermana, yo sí te creo”, “Si tocan a una, nos tocan a todas”, “No es un caso aislado, se llama patriarcado”,                         “El machismo nos mata, la justicia nos remata”,                     “No a la justicia patriarcal”, “No es No, lo otro es violación”, “La Justicia patriarcal defiende al criminal”…

Algunas CONCLUSIONES: Una ley patriarcal no es justa. Una justicia patriarcal no es justicia, porque es desigual. Cuando un acto sexual no es consentido ya es violencia. La mujer sigue siendo una cosa, un juguete para disfrute del varón. La libertad es cosa de hombres y la libertad sexual también. El sistema machista dominante naturaliza las violencias de cada día. El concepto patriarcal de violencia en los juzgados no ve a la mujer. Se juzga desde el comportamiento de la mujer víctima, más que desde el comportamiento del agresor. La mujer siempre es la culpable.

La policía recomienda a las mujeres que no te enfrentes al ladrón si te quiere robar el móvil o el bolso, pero para que los jueces acepten un hecho de violación tienes que jugarte la vida y hacer frente a los agresores. ¿Qué decir a nuestras hijas…?   

Mirada Solidaria.es

 

 

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