Noticias-retazos de la vida /1

Una forma de contemplar y sentir la vida es mirarla DESDE LOS DE ABAJO. Y es un bonito juego: Ir cosiendo noticias al estilo de las colchas colombianas de retazos, sencillas, variopintas, humildes, coloridas, colaborativas, recicladas…

Así de sencillo, para cada noticia un hilván y un gesto.

Por cierto, ¿ustedes también creen que ‘vivimos bajo sospecha’? En realidad, ¿de qué o quiénes se fían ustedes?: ¿De las leyes? ¿de la ONU? ¿del Consejo de Seguridad? ¿de los gobernantes? ¿de las instituciones? ¿de los medios de comunicación? ¿de las jerarquías religiosas? ¿de los jueces? ¿de la gente?… ¿de quién se fían? ¿Hasta dónde llega actualmente la degradación social?…

Pues, este es el mundo en el que nos ha tocado vivir, en el que tenemos DERECHO a vivir y tenemos el DEBER de vivir.

La prensa del domingo 8 de abril habla ya de 32 asesinados y de millares de personas heridas en la Franja de Gaza. Ese territorio palestino convertido por Israel en un campo de concentración de 41 km. de largo y entre 6 y 12 de ancho. Allí sobreviven encarceladas casi dos millones de personas, el 70% de ellas refugiadas que fueron expulsadas de sus propias tierras por Israel. 2/3 partes viven bajo el umbral de la pobreza. Con motivo de la conmemoración del 70 aniversario de su histórica catástrofe (Nakba: la pérdida de sus tierras por la invasión de Israel), organizaron manifestaciones pacíficas a 500 metros del muro reclamando el derecho a regresar a sus tierras, pero el ejército israelí volvió a responder con fuego real contra esa población desarmada.

¿Y la ONU? ¿Y la Comunidad Internacional? ¿Qué valor tienen los Tratados Internacionales? El secretario general de la ONU pidió una investigación transparente sobre el derramamiento de sangre y el llamamiento fue secundado por la Unión Europea, por Amnistía Internacional e incluso por Tamar Zandberg, líder del partido de oposición izquierdista israelí Meretz.

El ministro de Defensa de Israel, Avigdor Liberman, declaró inmediatamente que su país no investigará el comportamiento de sus militares durante la operación de respuesta a las protestas en la frontera de Gaza, que ellos consideran actos terroristas, y que sus soldados merecen una medalla. Israel ignora esas peticiones, al igual que ha incumplido 26 resoluciones de la ONU, porque cuenta con el respaldo de Estados Unidos. Al parecer,  las grandes potencias tienen licencia para invadir, asesinar e incumplir los Tratados Internacionales.

Y, en ese caso, ¿en base a qué otros países debemos cumplir los Acuerdos Internacionales, si lo que manda es la ‘ley del más fuerte’? ¡Qué gran lección de impunidad!

El pasado 1 de abril de 2018 murió el general golpista José Efraín Ríos Montt. Murió en su cama y en su casa de Guatemala. Estaba pendiente de sentencia por genocidio. Ríos Montt ya había sido condenado a 80 años de prisión por genocidio y delitos de lesa humanidad en 2013, al haber asesinado a 1.771 indígenas ixiles durante su gobierno, pero se anuló la sentencia por fallos en el proceso. En 2015 lo declararon ‘mentalmente incapaz’ para sentarse ante el tribunal.

Ha sido un sepelio exprés por deseos de la familia y en contra de la voluntad oficial. A pesar de su arresto domiciliario, su hija clamó en pleno sepelio: “Murió libre y está libre”. Es mentira, murió huyendo de la justicia y como genocida favorecido por la impunidad de los tiranos y los dictadores. Un informe de la ONU de 1999 data que durante su mandato más de 200.000 personas fueron asesinadas y otras 50.000 desaparecidas. Uno de sus abogados portavoces se atrevió a decir que murió “con la conciencia tranquila”.  Otra mentira, porque ese ‘demente senil y criminal’ murió saturado de sangre ajena hasta las cejas.

No, no merece descansar en paz quien gestó una sociedad profundamente excluyente, desigual e injusta; quien ordenó más de 600 masacres de indígenas y la aniquilación de 450 aldeas; quien se ha burlado de las víctimas y de los tribunales de justicia.

Dice Rigoberta Menchú, cuyos familiares constan entre los asesinados, que “una paz sin justicia, una paz sin verdad no es paz; es la paz de los victimarios”.

Como habitantes del mismo planeta, deseamos que sea el pueblo de Guatemala quien “descanse en paz y en libertad”, aunque aún queden otros responsables sanguinarios pendientes de rendir cuentas. Y agradecemos a las personas indígenas supervivientes su defensa de la dignidad,  a pesar del miedo, de la represión y del dolor, y su permanente denuncia y exigencia de la justicia eternamente negada. ¡Estas sí son personas fiables! ¿No les parece…?

Mirada Solidaria.es

 

 

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