Reconocimiento a refugiados y migrantes

Para estas personas nuestro PRIMER RECONOCIMIENTO del año.  

Personas migrantes y refugiadas, seres humanos, sujetos plenos de derechos y de dignidad, como cualquiera de nosotros y de nosotras. Aunque no lo parezca.

Qué menos que sentir vergüenza, ya que no podemos aguantarles la mirada.

JUSTICIA PIDEN. Sus índices de carne y hueso nos señalan. Algunos son deditos de muy pocos años.

Nos señalan quienes hace unos días murieron de frío tratando de llegar de Siria a Líbano, o los refugiados que sobreviven casi congelados en tiendas de campaña en las islas griegas.

Nos señalan desde los campos refugiados rohingyas con más de 4.000 casos de difteria y más de 30 muertes por esa causa, una enfermedad hace mucho tiempo erradicada.

Nos señalan desde el fondo del mar Mediterráneo personas que no alcanzaron su destino europeo; se pudieron contabilizar 3.116 víctimas el año pasado, este año ya van 300.

Nos señalan desde el barco Proactiva Open Arms que en los últimos días recogió en el mar a más de 500 personas, entre ellas 50 mujeres embarazadas y más de 30 bebés.

Nos señalan desde Estados Unidos cientos de miles de migrantes de origen mexicano, haitiano, hondureño, salvadoreño…, criminalizados, discriminados, sobreexplotados, detenidos y deportados.

Nos señalan desde la Unión Europea millares de migrantes y refugiados abandonados en la miseria, encarcelados, expulsados masivamente a Afganistán o a países africanos…

Nos señalan seis millones de inmigrantes atrapados en trabajos forzosos, precarios y humillantes en economías desarrolladas, abandonados en manos de las mafias, atrapados en campos de tránsito en riesgo de esclavitud o en situaciones de violencia grave, ya sea en el norte de África o en América Central.

Nos señalan desde Libia personas migrantes y refugiadas que, con la complicidad de la Unión Europea, son detenidas, hacinadas, torturadas, violadas, esclavizadas y subastadas como mercancías.

Nos señalan las mujeres refugiadas en los campamentos de Grecia que utilizan pañales para no tener que ir a los baños de noche y evitar ser violadas, que están desprotegidas legalmente, expuestas a enfermedades, a daños sicológicos y a redes de trata y prostitución.

Nos señalan, nos señalan…

SEÑALAN a la ONU, a los Organismos Internacionales, a las Grandes Potencias, a los Países occidentales, a los Gobiernos corruptos…

Nos señalan a nosotros y nosotras que olvidamos que también hemos emigrado al extranjero cuando la necesidad nos empujó, que también nos refugiamos en otros países cuando estuvimos en guerra, que también emigran nuestros hijos a buscarse la vida…

Nuestra desmemoria se empareja con nuestra hipocresía.

En nombre de la Libertad, blindamos nuestras fronteras a los pobres, pero las mantenemos de par en par para los ricos, sus capitales y sus mercancías.

En nombre de la Justicia, reincidimos en la ilegalidad, vulnerando sin ningún recato los Tratados Internacionales sobre asilo y acogida de refugiados.

En nombre de la Democracia, discriminamos a los seres humanos por su procedencia y condición y ejercemos la xenofobia y la explotación.

En nombre de los derechos humanos, prohibimos vivir a millones de personas, se les tortura, se abusa de ellas, se les margina, se les esclaviza, se les niega la alimentación y la salud.

Visto lo visto, ¿Quién se atreverá a mirarse en el espejo de la dignidad…?

 

Mirada Solidaria.es

Foto Agencia EFE

 

 

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