Abrazo a la Madre Tierra

Para ella nuestro PRIMER ABRAZO del año.  

Abrazo que reconoce y proclama los derechos de la Madre Tierra y su alta dignidad.

Los derechos y la dignidad que no son exclusivos de los seres humanos. Tan sólo somos una parte de la Tierra, que es la Gran Madre que ha generado a todos los seres que existen en ella.

La Tierra es un momento de la evolución del cosmos; la vida es un momento de la evolución de la Tierra; y la vida humana, un momento de la evolución de la vida. El ser humano es aquella porción de la Tierra en que ella empezó a tomar conciencia, a sentir, a pensar y a amar. Somos su porción consciente e inteligente.

Tierra y seres humanos constituyen una unidad indivisible. Así la Tierra participa de la dignidad y de los derechos de los seres humanos y viceversa. Por eso no puede ser agredida, explotada y depredada por un tipo de civilización que contamina sus océanos y destruye sus ecosistemas, vitales para el mantenimiento de los climas y del ciclo de la vida. Es una ofensa a su dignidad y una violación de su derecho de poder continuar íntegra, limpia y con capacidad de reproducción y de regeneración.

La Tierra no tiene la culpa de nuestra locura y de nuestra ambición.

Hace 25 años la comunidad científica mundial dio el primer aviso preocupada por la destrucción del planeta Tierra: La destrucción de la capa de ozono, la disponibilidad de agua dulce, el colapso de la pesca marina, el incremento de zonas muertas en los océanos, la pérdida de masa forestal, la destrucción de biodiversidad, el cambio climático y el crecimiento continuado de la población. Y apuntaron los cambios fundamentales que eran urgentes y necesarios para evitar las consecuencias que nuestro actual rumbo podría acarrearnos. NADIE HIZO CASO.

Ahora vuelven a avisar. Nada menos que 15.364 científicos de 184 países han publicado su manifiesto en BioScience: “Pronto será demasiado tarde para desviarnos de nuestra trayectoria condenada al fracaso, y el tiempo apremia”. Estamos poniendo en peligro nuestro futuro por nuestro desproporcionado consumo material y por no darnos cuenta del alocado crecimiento de la población mundial. Hemos fracasado en reorientar una economía enraizada en el crecimiento infinito, en reducir la emisión de GEI, en incentivar la energía renovable, en proteger el hábitat, en restaurar los ecosistemas, en parar la extinción de fauna (entre 70 a 100 mil especies de seres vivos desaparecen cada año), en frenar las especies invasivas, la humanidad no está tomando los pasos urgentes que necesitamos para salvaguardar nuestra amenazada biosfera.

Urge presionar a los líderes políticos, debemos insistir los científicos, los medios de comunicación y los ciudadanos para que los gobiernos pasen a la acción inmediata, como un imperativo moral hacia las actuales y futuras generaciones, humanas y de otras formas de vida. Es también el momento de modificar nuestros comportamientos individuales y reducir drásticamente nuestro nivel de consumo per-cápita de combustibles fósiles, carne y otros recursos.

Urge que la humanidad camine de manera efectiva hacia la sostenibilidad: priorizando reservas protegidas de hábitats terrestres (selvas, bosques, pastizales…), marinos, de agua dulce y aéreos; implementando políticas para remediar la extinción de especies animales; reduciendo el desperdicio de alimentos mediante educación y mejores infraestructuras; promoviendo un cambio hacia dietas más vegetales y menos animales; reduciendo los índices de fertilidad mediante la educación reproductiva; aumentando la educación ambiental para niños y fomentando un mayor aprecio por la naturaleza por parte de la sociedad; promoviendo tecnologías no contaminantes y adoptando masivamente energías renovables; reduciendo desigualdades y asegurando que se tengan en cuenta los costes reales que nuestro patrón de consumo impone en nuestro medio ambiente…

Debemos reconocer, en nuestras vidas diarias y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar. Solamente los locos y los tontos tiran piedras sobre su propio tejado…

El futuro de la Tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomemos para estar en consonancia con los ritmos de la naturaleza y del Universo.

Mirada Solidaria.es

Refer. vientosur.info/spip.php?article13218 y  www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=862

 

 

2 Comentarios

  1. Mayte Muñoz Muñoz

    ¿Dónde pisarían nuestros pies
    sin tu suelo?
    ¿Dónde bañarían nuestros cuerpos
    sin tus aguas?
    ¿Dónde sembraríamos sueños
    sin ti?

  2. Mayte Muñoz Muñoz

    ¿Cómo honrarte con ofrendas,
    conectarnos con tu pulso,
    respetar tus ciclos y tus criaturas,
    reconocer que estás viva,
    rendirnos a ti en el más puro gozo?

    ¿Cómo pedirte perdón,
    escuchando tu voz
    desde el más profundo de los silencios?
    Mami, mamita…

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