La realidad nos pregunta

¿Por qué no me miran? ¿Por qué resulta tan difícil hablar de lo que pasa sin aplicarle previamente intencionalidad?

¿Por qué las cosas no se pueden ver como son, sino como se ven desde las gafas con un determinado color ideológico, político o religioso? ¿Tanto quema la realidad que ha de mirarse con un cristalito de color como si fuera el sol?

¿No hay manera de diferenciar los datos de las interpretaciones, generalmente interesadas?

¿Por qué todos los actos han de apreciarse con mirada enemiga, como si viviéramos en estado permanente de guerra unas personas con otras?

Son preguntas que la realidad plantea a los seres humanos, porque desde las tribunas, desde los parlamentos,  desde los medios, desde los púlpitos,…es tanta la manipulación de los datos, de los hechos y de los acontecimientos, que la ciudadanía está hundida en la confusión.

¿El resultado? La imagen de un mundo absolutamente paradójico y una población desconcertada y profundamente desconfiada.

La gente se pregunta qué está pasando, cómo es posible…

Los corruptos defendiendo la legalidad, los patriotas organizando golpes de estado, los demócratas recortando la libertad de expresión y confundiendo justicia con impunidad, los paladines de la libertad y del derecho invadiendo y colonizando países, la propiedad privada primando sobre el bien común,…

Juntos caminan el mayor progreso de la historia y la mayor destrucción de la naturaleza. Los niveles de desarrollo jamás conocidos, junto a 823 millones de personas pasando hambre. El 94% de la población se confiesa creyente de una u otra religión, mientras la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Se presume de civilización y de cultura, a la vez que 7 de cada 10 mujeres sufren algún tipo de violencia machista a lo largo de su vida y cada 10 minutos un hombre asesina a su pareja. Los avances y el crecimiento son notables, como también lo es la desigualdad (8 personas poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial, 3.600 millones de personas). Nunca hubo tanta información y tantos medios, ni tampoco tanta indiferencia. Mucha gente se siente y declara impotente ante tanto problema, pero se deja avasallar y entrega su voto a quienes deberían buscar soluciones y no lo hacen.

Otro ejemplo. Estados Unidos es la cabeza visible del Poder en el mundo y se hace llamar adalid de la democracia, no obstante viola flagrantemente convenciones de derecho internacional, ostenta el mayor gasto militar mundial y la tasa más alta de encarcelamientos de la ciudadanía. El presidente Trump prosigue su agenda de aislacionismo geopolítico: Se retira del proyecto de la ONU para las migraciones (él prefiere prohibir la entrada y expulsar al mayor número posible de inmigrantes); abandonó los acuerdos internacionales contra el cambio climático; rompió el acuerdo comercial del Pacífico suscrito por su antecesor; hace caso omiso de la ruta internacional para la paz en Oriente Próximo y provoca el conflicto reconociendo a Jerusalén como “capital eterna del pueblo judío”; apoya económicamente a Israel y su proyecto de invasión a Palestina, exigiendo a los palestinos reconocer el estado israelí pero negándoles un estado para ellos. Un presidente norteamericano que quiere recortar 3,6 billones de dólares a la Sanidad y ayudas sociales en su país mientras aumenta el gasto en Defensa; que continúa la dinámica de invasiones y golpes de estado; que ha rebajado impuestos pero a los más ricos y a las empresas; que está generando repudio en muchos sectores de su población y en muchos países. Y éste es el adalid de la democracia.

Con razón la realidad sigue reclamando atención: “Mírenme sin miedo,  no soy virtual.Tiempo tendrán después para los análisis y las interpretaciones…”

 

Mirada Solidaria.es

 

 

1 Comentario

  1. Oxuan

    ¿No será que acaso no queremos mirar la realidad, MIRARLA en profundidad… y que nos conformamos con ver un poco lo que pasa en nuestro pequeñoentorno? Eso de “con atención” puede que nos venga grande. Es que va unido a algo que rasca en nuestra conciencia y nos hace sentirnos mal si no hacemos algo por mejorar esa realidad. O potenciarla si ya va bien.

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