La Navidad moderna

…………..Curiosa la Navidad moderna. Se puede hablar del Niño de belén, pero de un Belén imaginario que nada tiene que ver con Cisjordania o la Palestina invadida por Israel. Se puede hablar de los Reyes Magos guiados por una estrella, pero no de un territorio prohibido y cercado con un inmenso muro que impide el paso. Se puede hablar de ángeles y pastorcillos, pero no de las familias y niños que viven en la miseria dentro de la franja de Gaza. Los católicos pueden organizar sus ‘Misas del gallo’ y el día de ‘los Santos inocentes’, pero no manifestaciones de repulsa contra las masacres del pueblo palestino ejecutadas por Israel con apoyo de Estados Unidos. Estas cosas se consideran inoportunas en fechas navideñas.

La Navidad moderna viene a resultar una fiesta de ficción, un fruto de la fantasía.

Un producto de la imaginación, y nadie maneja mejor la publicidad y la imaginación en el mundo que los Grandes Almacenes. Ellos se encargan de obnubilarnos y deslumbrar con luminarias, guirnaldas y villancicos a los animosos consumidores. Y todo el mundo contento. Una Navidad convertida en la Gran Fiesta del Consumo envuelto en besos, abrazos, comidas, brindis, regalos  y felicitaciones. ¡Una maravilla!

…………..La Navidad es una Gran Feria de puertas abiertas. Todo el mundo puede divertirse,pequeños, jóvenes y mayores. Todos caben, creyentes, paganos y ateos, con tal que les guste la parranda y tengan dinero para gastar.

Cada personaje tiene su guión: El niño Jesús, los Reyes Magos, Santa Claus, Papa Noel… Así vistan con túnicas suntuosas o ataviados con los colores de la coca cola.

Una Gran Feria, donde quienes más tienen más derrochan y quienes carecen de medios se conforman asomándose a la puerta, o se angustian gastando más de lo que pueden.

Disfrutan los grandes almacenes y se contentan los pequeños comercios: Es la época del año en la que más se vende y se consume.

Cantan y beben los peces en el río y la Nochebuena adquiere un tinte familiar, aunque no sea precisamente una noche de paz y amor.

Y la gente sonríe y se saluda con su eslogan preferido: ¡Feliz Navidad y Próspero año nuevo!

…………..En el Libro de los abrazos, Eduardo Galeano cuenta un micro-relato titulado Nochebuena.

Fernando Silva dirige el hospital de niños, en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo quedaba en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón: se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba detrás. En la penumbra, lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedía permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

Decile a… –susurró el niño–. Decile a alguien, que yo estoy aquí.

 

La ventana del mochuelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(viñetas de El Roto)

 

 

1 Comentario

  1. cándido-moisés isado jimenez

    Duele la realidad; pero ¿No nos queda la esperanza?.

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