Vivimos entre burlas

El Sumo Poder USA quiere controlar las enormes reservas de petróleo venezolano. Para ello decretó hace tiempo la desestabilización de Venezuela. El proyecto  está ejecutándose minuciosamente, paso a paso: 1. Operación de descontento e introducción de factores de malestar social; 2. Etapa de deslegitimación con campañas publicitarias; 3. Etapa de calentamiento de la calle con  protestas y confrontaciones; 4. Etapa de combinación de formas de agresión: pacíficas, violentas y armadas y de guerra sicológica; 5. Etapa de fractura institucional, buscando la renuncia del presidente y abriendo vías a la intervención militar extranjera.

Ahí encaja perfectamente el prófugo exalcalde venezolano, Antonio Ledezma, quien a través de Colombia huyó a España. Inmediatamente fue recibido por el presidente español Mariano Rajoy y los medios de comunicación le ofrecieron sus micrófonos. Hará campaña por toda Europa, Norteamérica y Países latinoamericanos. Su fotografía de Venezuela y su Gobierno no puede ser más denigrante, pero queda como la única verdadera, habla sin oposición, tiene vía libre. Es su misión: en nombre del pueblo venezolano, desprestigiar a su gobierno y provocar el rechazo internacional. ¡Una verdadera burla internacional!

 

Cuando los atentados terroristas suceden fuera de las potencias occidentales son atentados con sordina. Como en el conjunto de la vida, también hay categorías entre los muertos y entre los asesinos.

Hace tres días un atentado contra una mezquita del Sinaí dejó 305 muertos y en este mes de noviembre hubo más de 50 muertos por atentado en una mezquita de Nigeria y más de 75 muertos por atentado en una zona de desplazados en Siria. En octubre 25 muertos en Somalia por atentado con dos coches bombas. En septiembre otros dos coches bombas explotaban en Irak matando a más de 50 personas. En julio más de 35 muertos por atentado con coche bomba en Kabul.  En junio un atentado con camión de gasolina mató a 153 personas en Pakistán. En mayo otro atentado con bomba dejó un centenar de muertos en Afganistán. También en mayo, Estados Unidos admitió que había matado al menos a 105 civiles en un bombardeo en Mosul. Y así sucesivamente… Cerca de 50 atentados en los dos primeros meses de este año sólo en Irak y Siria a manos del ISIS.

Centenares de víctimas que no salen en los medios occidentales, que no reciben mensajes de apoyo y condolencia, porque no son ‘nuestras’. Hay muertos de segunda, muertes que conmueven y otras que resultan indiferentes. Además, tenemos la falsa impresión de que el terrorismo sólo nos golpea a nosotros y la realidad es que sólo un 2% de las víctimas se registran en Occidente.

¿Tal vez la indiferencia nos hace cómplices de tanto terror?

 

Mientras tanto,  han llegado otras noticias aparentemente de poco peso pero de mucha sangre.

Arabia Saudí, con la colaboración de EEUU, mantiene el terrible bloqueo sobre Yemen. Tras dos años de guerra, 21 millones de civiles necesitan urgente ayuda humanitaria, un millón padecen cólera, 7 millones al borde de la hambruna y cada diez minutos muere un niño. Ningún conflicto en la historia ha ocupado tan poco espacio como el de Yemen en los medios tan globales.

Algo escuchamos también, de manera confusa, sobre las víctimas de la brutalidad de Boko Haram en Nigeria, de los niños que vagan por los bosques tropicales de Sudán del Sur, de los rohingyá que escapan de Myanmar o los cientos de miles de desplazados que malviven entre las pistas de aterrizaje en la República Centroafricana.

¡Madre mía, cuántas víctimas convertidas en números y cuánto dolor caído en el olvido!

 

¿Y entretanto con qué se entretienen en Occidente? Con cosas tan vitales e importantes como la cena de Acción de Gracias, el Black Friday, la lotería de navidad, las comidas y cenas de empresa, los regalos de Papa Noel o de los Reyes Magos o del Niño Dios, las compras navideñas, las felicitaciones y villancicos, los dulces y los brindis, el fútbol, las vacaciones y pagas extraordinarias,… ¡Consumo, mucho consumo! Así se desean la felicidad en Occidente.

¡Qué fuerte! Un mundo de burlas, unos se burlan y otros son los burlados.

 

Mirada Solidaria.es

 

 

2 Comentarios

  1. Salvador

    Cuanta razón, en esta exposición de la sin-razón.

  2. Fausti

    Grandes verdades dices…pero es tan difícil que ese mensaje se interiorice ya que como bien sabes es más difícil desmentir una mentira extendida que expandir una mentira. Gracias por pensar y escribir. Besos

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