Chascos y paradojas /12

             Examen de Derechos Humanos. El Comité de Derechos Humanos de la ONU divulgó sus apreciaciones sobre la implementación de los Derechos Civiles y Políticos en España, Venezuela, Reino Unido, la ex República Yugoslava de Macedonia, Canadá, Uzbekistán y Francia. Contradiciendo la opinión de los gobernantes y medios españoles, el Comité de la ONU aprobó a Venezuela, a la que hace algunas recomendaciones, mientras que reprobó duramente a España hasta en 26 apartados (Expulsiones en caliente, Racismo policial, Desigualdad de género, Violencia machista, Trata de personas, Ley Mordaza, Esterilización de discapacitados, Aborto ilegal, Centros de Internamiento de Extranjeros…). Gran parte de la ciudadanía española, adoctrinada por los medios, no se lo puede creer, aunque sospecha que las reprobaciones a España pueden tener fundamento.

Allí compareció la representación española (seis Ministerios, Fiscalía General y Misión ante Naciones Unidas). No les dolió tanto el suspenso, cuanto el aprobado de Venezuela. Se les jodió su encarnizada campaña publicitaria contra Venezuela.

             Contra el resto del mundo. Donald Trump intervino en la inauguración de la 72ª Sesión de la Asamblea General de la ONU. Llegó, rebuznó y a nadie convenció. Exhibió sus llamados a la violencia, su prepotencia, su arrogancia y su total irrespeto a la ONU. Se evidenció la contradicción insalvable entre la potencia dominante y el resto del mundo. Trump se pronuncia contra los avances positivos de la comunidad internacional en su lucha contra el cambio climático. Muestra disposición a “destruir” a Corea del Norte (poseedora de armas nucleares) y a boicotear los compromisos negociados con Corea e Irán. Cargó contra China, Rusia, India, Venezuela…

Sin mostrar su indignación, el presidente Iraní, Hassan Rouhani, le contestó suavemente citando a maestros literarios persas. Y hasta una poesía le recitó: “La moderación no busca ni aislamiento ni hegemonía; no implica ni indiferencia, ni intransigencia. El camino de la moderación es el camino de la paz; pero una paz justa e incluyente: no paz para una nación y guerra y agitación para otras. La moderación es libertad y democracia; pero de una manera inclusiva y comprensiva.
No pretende promover la libertad en un solo lugar apoyando a dictadores en otras partes; la moderación es sinergia de ideas y no danza de las espadas; el camino de la moderación nutre la belleza. Las exportaciones de armas letales no son hermosas; la paz si lo es”. Pero ni la música, ni la poesía, ni los derechos humanos y de la naturaleza, pueden amansar a las fieras sordas.

            El negocio de la enfermedad. Un pingüe negocio para la industria farmacéutica, mayor que el de las ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento obtienen mil de ganancia. Compran las materias primas en los países donde son más baratas (países en vías de desarrollo), instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países con mayor poder adquisitivo. 25 empresas controlan el 50% del mercado mundial. Ellas seleccionan las enfermedades más rentables a investigar, ellas fuerzan legislaciones nacionales e internacionales favorables, ellas se benefician de financiaciones y subvenciones estatales, ellas marginan a los países subdesarrollados (2.000 millones de personas en el mundo se ven privadas de su derecho a la salud), ellas marcan los precios, ellas financian a los organismos de control de medicamentos, ellas transforman los riesgos para la salud en enfermedades,… ¡Qué curioso! ¡La medicina y la enfermedad las fabrican los mismos!  Gentil mercado farmacéutico, que concede el derecho a la enfermedad, pero niega el derecho a la salud.

            Banderas. Como dice Juan Cruz, yo también amo Cádiz y La Mancha, el Valle de Alcudia y el Valle del Cauca, Alicante e Ibiza, y amo la vida y la conversación y la música, y me gusta la poesía en los libros y en los ojos. Amo España y Cataluña y Galicia y México y Colombia y cualquier país que huela a tierra, a amistad y a abrazo. No amo las banderas. Como a Borges, me dan miedo porque detrás siempre viene uno diciendo NO.

El mochuelo

(octubre-2017)

 

 

1 Comentario

  1. Pepe

    El chapapote nacionalista lo deja todo perdido. Lo decia EL ROTO hace unos dias. Nada cambia cuando solo cambia la bandera. De lo fundamental ni se habla ya.

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