Innumerables proyectos, programas, organizaciones nacionales e internacionales analizan o se dedican a “erradicar la extrema pobreza”. Con esa bandera expresan su sensibilidad social, como señal de compromiso con la transformación de las estructuras injustas.

Se pregunta María López Vigil por qué no hay nada similar ni igual empeño y pasión para ‘frenar la extrema riqueza’, siendo así que uno y otro extremos están tan relacionados.

¿Quizás porque muchos de quienes están tras los proyectos contra la extrema pobreza son precisamente quienes viven con las ventajas y los privilegios de la extrema riqueza…?

Existe un informe anual (Wealth-X and UBS World Ultra Wealth Report) que censa a los «ultra–ricos» del mundo con un mínimo de 30 millones de dólares como fortuna personal. El informe de junio/2017 revela un crecimiento del 3.5% llegando a los 226.450 individuos, cuya riqueza combinada se incrementó el 1.5% alcanzando los 27 trillones de dólares.

               

Al hilo de lo anterior, nunca ha sido el mundo tan escandalosamente desigual e injusto como en estos tiempos. En la era de las privatizaciones y del mercado libre, el dinero gobierna sin intermediarios.

Las reinas de la engañifa son: las estadísticas. Según ellas, si una persona recibe mil dólares y otra nada, cada una de esas personas aparece con 500 dólares en el cómputo del ingreso per cápita.

¿Dónde se cobra el Ingreso per Cápita? A más de un muerto de hambre le gustaría saberlo.

En nuestro mundo, los numeritos tienen mejor suerte que las personas. ¿A cuántos les va bien cuando a la economía le va bien? ¿A cuántos desarrolla el desarrollo?

Señala Eduardo Galeano que, en América Central, las estadísticas sonreían y reían mientras más desesperada y jodida estaba la gente. En las décadas del 50, del 60, del 70, años tormentosos, tiempos turbulentos, América Central lucía los índices de crecimiento económico más altos del mundo y el mayor desarrollo regional de la historia humana.

En Colombia, los ríos de sangre se cruzaban con los ríos de oro. Esplendores de la economía, años de plata fácil: en plena euforia, el país produciendo cocaína, café y crímenes en cantidades locas.

 

Decía Winston Churchill: “Cualquier estadística convenientemente torturada acaba por decir lo que uno quiera… Sólo me creo las estadísticas que yo falsifico”.

               

En una entrevista, José Luis Sampedro decía: Mientras mande el capital, esto no tiene arreglo, pero entretanto se está erosionando el sistema por dentro. Habrá una gran reacción si sigue la cosa así, esto no puede continuar.

Esto se acaba. No le puedo decir cómo, pero lo estoy viendo, y además por degradación ética y moral, porque se han olvidado de la solidaridad, de la justicia, de la dignidad. La corrupción es que los hombres que han de gobernar se ofrecen en venta. El capitalismo lo convierte todo en mercancía. Somos naturaleza, y poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe.

 

Hasta las paredes gritan:        “CRÍA RICOS Y TE COMERÁS SUS CRISIS”           

     “EL HAMBRE ES UN CRIMEN”             “LA DESIGUALDAD TAMBIÉN ES VIOLENCIA”      

                         “LA DESIGUALDAD ES MÁS VIOLENTA QUE CUALQUIER PROTESTA”      

                                                “LO IMPOSIBLE SOLO TARDA UN POCO MÁS”     

 

El mochuelo

(septiembre-2017)

 

 

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