Sorprende sobremanera  con qué escepticismo, incredulidad o burla, se reciben los informes  del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU. No importa que estos científicos estén mundialmente reconocidos y ganaran el premio Nobel de la Paz en 2007. No importa que estos 2.400 expertos hayan manejado cientos de informes científicos para elaborar sus conclusiones.

 

     Ellos hablan de datos, del aumento de la temperatura del aire y del océano, de la fusión generalizada de nieves y hielos y del incremento del promedio mundial del nivel del mar. Hablan de evidencias: Once de los doce años que van de 1995 a 2006 han sido los más cálidos en los registros de temperaturas desde 1850; las temperaturas del hemisferio norte durante la segunda mitad del siglo XX fueron las más altas de los últimos 1.300 años; el nivel del mar ha aumentado 3,1 milímetros anuales entre 1993 y 2003; los hielos marinos árticos han disminuido en un 2,7% por decenio y los glaciares de montaña y la cubierta de nieve ha descendido en un 7% en el hemisferio norte desde 1990.

Inmediatamente, saltan personajes de todo tipo mostrando y creando desconfianza sobre tales evidencias, y lo hacen con tono sarcástico para ridiculizar los informes científicos.

 

     Si los datos medibles son puestos en duda, qué diremos de las predicciones y otras consideraciones que hace el IPCC:

                * Al alterarse los sistemas de nieve y hielo también se alteran los caudales de los ríos alimentados por ellos y se calientan los ríos y lagos de muchas regiones, por lo que la tendencia es que cada vez haya menor disponibilidad de agua y aumenten las sequías en latitudes medias. Además, los cambios en los sistemas árticos y antárticos provocan la llegada de nuevos depredadores.

                * Como efecto del cambio climático, se están adelantando los procesos primaverales, la alteración en las migraciones de las aves o la puesta de huevos, y el desplazamiento de especies vegetales y animales hacia niveles altos del ámbito geográfico. En los océanos se percibe el desplazamiento y variación de la abundancia de algas, plancton y peces en latitudes altas, y el adelantamiento en las migraciones de peces. Los arrecifes de coral son otro de los ecosistemas afectados por el calentamiento y contaminación, por lo que el 30% de las especies aumentará su riesgo de extinción si la temperatura se incrementa un grado centígrado, y los corales morirán.

                * Al igual que los ecosistemas naturales, los cultivos experimentarán alteraciones por el calentamiento. Las plantaciones de semillas tienen que realizarse antes. Y la disminución de recursos hídricos provocará mayor sequedad y por lo tanto mayor demanda de agua para el riego. Por lo que la tendencia es a bajar la productividad de cereales en latitudes bajas. Y los recursos pesqueros, al alterarse sus rutas migratorias, verán afectada su disponibilidad de alimentos y su reproducción. Se verán afectadas numerosas especies, lo que se agravará con la contaminación marina y la sobreexplotación. Todo ello tendrá repercusiones para la alimentación humana.

                * Los daños en las costas por el aumento del nivel del mar son ya tangibles en países como Tuvalu, que ya cuenta con los primeros refugiados ambientales. Se pierden humedales y manglares, se deteriora el litoral por inundaciones y la intrusión de la cuña salina en deltas. En Estados Unidos llegaron en 2008 por primera vez en la historia seis ciclones tropicales de forma consecutiva, y también por primera vez, tres huracanes de gran intensidad llegaron a Cuba, según la Organización Meteorológica Mundial. Además, el año pasado Estados Unidos pasó a ser uno de los diez primeros por número de víctimas mortales (123) causadas por tornados, según los registros fiables desde 1953; y de enero a agosto de 2008 se contabilizaron 1.489 tornados, lo que supone todo un récord. Las corrientes atmosféricas cambian y la temporada de ciclones tropicales y huracanes en el hemisferio norte ha aumentado.

¿Cómo pueden reírse de estos datos y llegar a ridiculizarlos? ¿Qué intereses hay medio? ¿O realmente el IPCC pretende crear alarmas infundadas?

 

     Y, por supuesto, las sonrisas burlonas crecen cuando el IPCC confirma algo que parecía estar reconocido universalmente: El calentamiento está provocado por el ser humano y, sobre todo, por el modelo de desarrollo del último siglo, muy dependiente de combustibles fósiles.

Los datos científicos lo demuestran una vez más: las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero por efecto de actividades humanas han aumentado, desde la era preindustrial, un 70% entre 1970 y 2004. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 2005 excedían ya los valores de los últimos 650.000 años.

Los escépticos que organizan el simposio de marzo aseguran que “nuevas evidencias muestran que el dióxido de carbono no es un gas de efecto invernadero muy poderoso”, pero los expertos del IPCC han probado que el CO2 es el gas de efecto invernadero de origen antropogénico más importante, y sus emisiones aumentaron un 80% entre 1970 y 2004.

 

     Ante semejantes realidades y actitudes, se nos plantea otra cuestión: ¿Será que el cambio climático está provocando una subida de cinismo entre los seres humanos?

Hay gente que nos acusa a grandes sectores sociales de tener fe ciega en los científicos, ¿podremos acusarles a ellos de incredulidad ciega?

¡Oh, nuestra sociedad moderna! Las palabras fueron vaciadas de sentido, pero fueron convertidas en palabrerío para encubrir irresponsabilidades.

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