De allá para cuando alguien pregunta qué pinta una sección titulada Imperialismo en esta web de Mirada Solidaria.

Desde una perspectiva solidaria, ¿Acaso es posible reconocer a las víctimas y no descubrir a los victimarios? No hay efectos sin causas.

Por lo demás, tal vez haya poca discusión de por qué se dedique primordialmente esta sección a Estados Unidos. ¿Hay alguien más pudiente, más dominante, más influyente, más causante, que Estados Unidos? Y el dominante necesita dominados.

Hace cuatro siglos, Shekaspeare había dicho  “En este mundo los locos conducen a los ciegos”. Pero, si los ciegos conocen un poquito mejor las locuras de los locos, serán un poquito menos ciegos, decimos nosotros.

 

     Está muy bien que Estados Unidos se presente ante el mundo como el abanderado de la libertad y de la democracia. Tienen su estatua y todo. Hasta se permiten hacer cada año un Informe-denuncia sobre la situación de los derechos humanos en los demás países del mundo.

Pero, tampoco en EEUU, es oro todo lo que reluce.

Cuenta la comentarista estadounidense Amy Goodman cómo unos 2.000 niños fueron encarcelados por dos jueces corruptos “que recibieron sobornos de empresas constructoras y propietarias de cárceles privadas que se beneficiaron de los encarcelamientos”.

Añade Goodman: “Los jueces Mark A. Ciavarella Jr. y Michael T. Conahan recibieron 2,6 millones de dólares en sobornos por enviar a prisión a niños que, en la mayoría de los casos, no tenían acceso a un abogado”.

La industria de las cárceles privadas es solo uno de los capítulos de la enciclopedia que queda por escribir sobre la violación de los derechos humanos en el autoproclamado país de la libertad, donde uno de cada 31 adultos (7,2 millones en total) se encuentra encarcelado o bajo algún tipo de libertad condicional.

El informe del Pew Center on the States calcula que Estados Unidos ahora tiene más de 2.3 millones personas en prisiones con leyes que califica de las más duras de todo el mundo occidental, y la investigadora del centro Susan Urahn calcula que eso es una cuarta parte de la población encarcelada del mundo (o sea, tiene uno de cada cuatro personas encarceladas en el planeta). ¿Tendrá que ver esto con los derechos humanos?,

Expertos sitúan en 16.000 el número de personas que mueren anualmente en ese país por hechos violentos relacionados con el narcotráfico, la drogadicción y los ajustes de cuenta entre pandillas.

El propio FBI reconoce que se registró 1,4 millones de crímenes violentos en el 2007, una tendencia que no dejó de crecer.

 

     El espectáculo de las financieras norteamericanas y sus abusos ha sido bochornoso, y escandalosa ha sido la cantidad de personas que han perdido su hogar en el último año como consecuencia del colapso del sistema hipotecario. Siempre el mismo juego: causas y efectos. Y siempre pagan los mismos: los más débiles.

El financiero de Wall Street Bernard Madoff se declarará culpable en los próximos días de 11 delitos relacionados con el mayor fraude de la historia de Estados Unidos, valorado en unos 50.000 millones de dólares, por los que se enfrenta a una pena de hasta 150 años de cárcel y multas por el doble del dinero estafado.

El ex presidente del Nasdaq se declarará culpable de “fraude, blanqueo de dinero, perjurio y falso testimonio”, entre otros delitos, según informaron sus abogados al término de la vista celebrada en un tribunal de Manhattan.

Más de cuatro millones de norteamericanos han perdido su seguro médico como consecuencia de la crisis económica, una cifra en aumento continuo, reveló el Centro para el Progreso Estadounidense, al precisar que el número de ciudadanos sin cobertura médica alguna crece en 14.000 cada día.

Estamos en lo que estamos: una cosa es proclamar los derechos a bombo y platillo, y otra muy distinta es llevarlos a la práctica.

De pronto venden una imagen de familia norteamericana, rodeada de pudor, recato y decencia respecto a lo sexual. Sin embargo,  Top Ten Reviews confirma que EE.UU. produce el 89% de todo el material porno difundido mundialmente, valorado en más de un billón de dólares. La misma fuente sitúa en 13 billones de dólares los ingresos del conjunto de la industria elegantemente llamada de divertimiento para adultos.

 

     Pero si es fuerte la discriminación dentro de Estados Unidos, es espantosamente mayor la que ejerce fuera de sus fronteras.

¿Cómo compaginar el ejercicio de la tortura con la defensa de los derechos humanos? El 24 de febrero pasado, un comunicado de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) horrorizó al mundo cuando reveló algunas de las técnicas de interrogatorio utilizadas en Iraq, Afganistán y Guantánamo por las tropas de ocupación norteamericanas.

El comunicado describía en estos términos cómo fue causada la muerte del detenido Dilar Dababa en la llamada “Disco” del Complejo de la Fuerza de Operaciones Especiales, en el Aeropuerto de Mosul, Irak: “La tortura consistió en llenar su mono de hielo, luego remojarlo con la manguera y hacer que estuviera de pie durante prolongados períodos, a veces frente a un acondicionador de aire; obligarlo a acostarse y a beber agua hasta que se atragantaba, vomitaba o se ahogaba, golpear su cabeza contra una placa de acero caliente mientras estaba encapuchado y era interrogado; obligarlo a levantar repetidamente las piernas con bolsas de hielo sujetas a sus tobillos, y patearlo cuando ya no podía más”.

El nuevo jefe de la CIA, León Panetta, acaba de confirmar el compromiso de la nueva administración de continuar con varias políticas propias de la administración Bush en su denominada “guerra contra el terrorismo”.

Panetta asegura que se continuará con los ataques de aviones no tripulados contra Pakistán que provocan cientos de muertos entre los civiles y con la práctica de la denominada “rendición”, que consiste en el secuestro de “sospechosos” extranjeros y su envío a países donde se puede contar con quien les ablandará, sin demás escrúpulos “humanitarios”.

 

     Después de la elección de Obama, todo esto parece sonar feo. Desde luego la imagen de Obama servida al mundo ha sido exquisita. Pero Obama es el presidente de los Estados Unidos. No es nuestro propósito afear la imagen de Obama, podemos esperar a valorar los hechos de los dirigentes de ese país, en el que presumen de libertad y que con tanta prepotencia determinan lo que es bueno y malo en el mundo.

¿Continuarán los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) realizando redadas de indocumentados en lugares públicos tales como mercados de alimentos para alcanzar su cuota de 1.000 arrestos por equipo? Gustavo Torres, director de la organización comunitaria Casa de Maryland, reveló hace unos días que un escuadrón del ICE detuvo a 24 personas de un solo golpe en una tienda de la cadena Seven Eleven, “basándose en su apariencia hispana”.

¿Qué explicación dará la CÍA por haber destruido cerca de 100 videos sobre interrogatorios grabados durante la pasada administración Bush? Lo ha dicho el Departamento de Justicia. ¿Qué escondían esos videos? ¿Qué teme la CIA?

¿Hasta dónde llega la corrupción interna? Se están investigando pérdidas millonarias de dólares que iban destinados a la reconstrucción de Irak. De momento, el capitán Michael Dung Nguyen ha sido acusado ante un tribunal militar por haber robado 700.000 dólares en efectivo destinados a labores humanitarias y de reconstrucción en Irak.

 

     Hay gente que se siente molesta con estas cosas, cuando se denuncian violaciones cometidas por parte de los gobernantes norteamericanos. Y enseguida acusan de demagogia. Es como si al dañarse la imagen del superpoderoso de alguna manera se estuviera dañando la propia. Realmente sorprendente. Algo así como cuando un aficionado no duerme porque “su equipo de fútbol” perdió el partido.

Por favor, ¡si el gobierno norteamericano siempre ha dicho la primera palabra… y la última!

El imperialismo termina enmudeciendo a la población. No es extraño que en este mundo los locos conduzcan a los ciegos.

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