Adiós a José Menese, una voz comprometida

Moreno Galván y J. Menese de pie

El pasado 30 de julio era despedido con lágrimas y palmas el cantaor José Menese.

Sollozaba su guitarrista Antonio Carrión:“nos deja a todos con la boca seca y los corazones vacíos”.

Hijo de un zapatero, nació en Puebla de Cazalla y allí ha muerto a sus 74 años.

Cantando en los locales de Puebla, le descubrió su paisano Francisco Moreno Galván, gran pintor y poeta. El maestro Antonio Mairena lo presentó, con 17 años, en el Teatro de Osuna como un ‘cantaor honesto y de voz profunda’.

 

Poco después, Moreno Galván le introdujo en el  mundo cultural madrileño. Y le fue esculpiendo en el arte del cante flamenco a la vieja usanza: “…el cante es una música, un sonido sin parangón alguno. No tiene hermano parecido. Nace del grito, de la queja y del llanto, y a veces de la rabia; ¡el cante tiene sonidos negros…!”. 

Moreno Galván pondría letra a muchos de los cantes de José Menese, letras denuncia contra el atraso de Andalucía, los abusos de la burguesía y la falta de libertad por la dictadura franquista.

Ambos, letrista y cantaor, fueron fieles militantes comunistas. Siempre presentes en las manifestaciones populares, durante los años de la Transición española.

Esta voz del cante jondo fue también la “voz del compromiso”, apuntó la directora del Instituto Andaluz de Flamenco.

Yo creí que el sol salía 
a to’ el mundo calentando
 
y ahora veo que le va dando,
 
según la experiencia mía,
 
a algunos calor to’ el día
 
y a muchos de cuando en cuando.      
(quejío)

 Y unidos caminaron, voz y pluma, Menese y Moreno Galván, la pureza del cante y la rebelión del arte flamenco contra la dictadura.

Dijo un día José: “El cante bueno duele”.

 

 Se hizo el reparto de paz 

tan alabado y bendito,
sin derecha y sin izquierda:
Dando más bienes al rico
y a los pobres más miserias.

    Entre hambre y hambre del pueblo
    y altos humos victoriosos
    empezaron los cuarenta,
    entre hambre y calabozo
    ajuste y pago de cuentas.

Comenzó un largo rosario
de miedos y de miserias,

de pan negro y letanías,
de orden y de derechas
y una infame beatería.         (rondeña)

 

“En mi familia hemos mamado la injusticia”, afirmaba José.

“A un hermano de mi madre se lo cargaron en la guerra. Una noche

se lo llevaron y le dieron el paseo, sin más ni más”.

 

Todo se va serenando,
ya todo en su puesto está,
la ley del ordeno y mando,
corta, rige, quita y da
y el pueblo va soportando.

Quien vino a tiranizar
tiene al pueblo bien sujeto,
la mano del general
golpeando con decretos
los sueños de libertad.         (malagueñas)

 

Que tos nos estamos yendo
como pájaro en bandá,
porque allí donde no hay pan
unos detrás de los otros
dejando tierras pa coto
hasta los perros se van.  

                 (tangos de Málaga)

          

        Nadie extrañe mi esperanza 

ni el valor de mi deseo,
que quiera coger el sol
quien fue tantos años ciego.

Ven conmigo, compañero,
allí donde el sol se esconde,
veremos el porvenir
desde lo alto del monte.

Que vengan aquí y le pongan
horizontes al mañana,
que yo abriré porque puedo
las puertas de la esperanza.     (verdiales)          

 

Al pueblo lo que es del pueblo
como al avaro el tesoro,
queriendo yo libertá,
siempre me parece poco.

Don Mucho y don Más reparten
el sol, la tierra y el cielo
y nadie contó aquí nunca
con los derechos del pueblo.

Ya es tiempo de que se acaben
favores y privilegios,
dar a dios y al rey lo suyo
y al pueblo lo que es del pueblo (Tientos)

 

Hasta la leña en el bosque

tiene su separación,

una sirve para santo

y otra para hacer carbón.   (malagueña)                                                   

 

 Y una casta compañero

que reparte dividendos
y con ansiosa avaricia
a cachos se van comiendo
patria, panes y justicia.

          

GRACIAS MAESTRO,

GRACIAS COMPAÑERO,

OTROS MUCHOS DESCONOCIDOS CAMINÁBAMOS MUY CERQUITA…

 

Mirada Solidaria.es

 

 

 

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