Mirando al imperio USA

Como siempre que se habla de los más grandes y poderosos, primero hay que abrir un turno de alabanzas y así evitar las ofensas de entrada: Estados Unidos es el país más fuerte y poderoso, económica, política y militarmente. Los estadounidenses se consideran a sí mismos como los mayores amantes de la libertad, adalides de la democracia, modelos para el mundo y gendarmes universales. A los niños de todo el mundo nos enseñaron que los norteamericanos son los mejores, los más altos, los más fuertes y los más rápidos. Las órdenes del  gobierno USA son como espadas de Damocles para el resto de países. Con los mayores honores y las menores displicencias deben ser recibidos en todas partes del mundo. 

 

Es cierto, si permiten expresarlo, que surgen algunas dudas por el camino. Veamos algunas…

 

* Como dice J.M. Izquierdo, Donald Trump se ha quedado solo como candidato del Partido Republicano para disputar a la demócrata Hillary Clinton las elecciones de noviembre en la que los norteamericanos elegirán al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Parece imposible que un personaje tan deleznable como Trump, vociferante, machista, homófobo y racista, además de ser un completo ignorante de cualquier saber humano, excepto el de enriquecerse en el sector inmobiliario (a 10.000 millones de euros asciende su fortuna) haya llegado hasta donde está.

Es de esperar que el Partido Republicano, dominado en los últimos años por el reaccionario movimiento del Tea Party, haya aprendido que el monstruo que ahora presentan es obra enteramente suya, que a base de extremismo sin cuento y populismo ridículo, ha logrado que sus bases hayan elegido al más enloquecido de todos los candidatos posibles.

¿Qué pasa en el mundo para que las extremas derechas de tantos sitios dizque civilizados obtengan tanto apoyo? ¿Quizá era esto lo que querían quienes crearon y engordaron esta crisis salvaje?

 

* Pareciera que bajo la escusa de la guerra preventiva contra el terrorismo, EEUU ha seguido buscando el expolio de las riquezas en el mundo. Por eso también se casa con dictadores o se niega a reconocer ciertas democracias o autoridades electas. Lo principal es siempre el provecho que resulte para ellos. Por encima de los derechos humanos está el petróleo, el coltán, el negocio de las armas y otros intereses geopolíticos.

Un tema actual es el Tratado de Comercio Transatlántico (TTIP): Unas secretas ‘negociaciones’ comerciales entre Washington y Bruselas. Como dice I. Gabilondo, Estados Unidos está apretando las tuercas a Europa para alterar normas clave en materia de salud y de medio ambiente en beneficio de los intereses de las grandes corporaciones.

Por ejemplo, los americanos quieren eliminar las actuales exigencias preventivas para asegurar que un producto no es dañino (ellos dicen: primero que se comercialice y luego se verá si es dañino). Así mismo, quieren rebajar exigencias para productos químicos, pesticidas o modificados genéticamente. Y para dirimir discrepancias, donde Europa exige tribunales, Estados Unidos quiere simple arbitraje técnico.

En todo caso es denunciable el actual secretismo de las negociaciones, que es inaceptable por razones democráticas y de simple dignidad. Cerca de 1500 municipios europeos se han movilizado ya exigiendo a sus gobiernos el rechazo del TTIP.

 

* El día 4/5/2016 se publicó un artículo titulado El presidente Obama y su carrera en pos del legado imperial. Su autor es un estadounidense, el sociólogo James Petras, reconocido dentro y fuera de EEUU. como prestigioso profesor, escritor, analista y colaborador en organismos internacionales. Lo cual no quita para que sus análisis resulten molestos en muchas ocasiones.

Pueden leer el artículo completo aquí: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=211889

Este análisis resulta duro y pone en tela de juicio muchos de los valores que el pueblo estadounidense se asigna a sí mismo.

Describe con detalle el legado imperial de Obama en los últimos años, que pasa por Rusia, Asia y América Latina. Un legado consistente en: haber rodeado y debilitado a Rusia y China; haber convertido a América Latina en su patio trasero de libre comercio abierto al saqueo de EE.UU.; haber hecho de Oriente Próximo y el Norte de África una sangrienta gallera en la que los dictadores árabes y judíos maltratan a naciones enteras y provocan millones de refugiados que inundan Europa y otros territorios.

Una vez establecido su legado, nuestro “histórico primer presidente negro” puede presumir de haber arrastrado a nuestra “gran nación” a más guerras, con un costo mayor de vidas humanas y más refugiados desesperados, que cualquier presidente anterior de Estados Unidos.

Y añadimos: Desde el punto de vista de las víctimas es una terrible crueldad. Aunque a EEUU no le importen los millones de víctimas, porque ellos siempre ganan, ellos siempre tienen la razón. Hace unos días Obama visitó Hiroshima, donde una bomba atómica de EEUU mató en agosto de 1945 a 200.000 personas; el asesor presidencial se adelantó a decir que Obama no pedirá perdón por esa acción militar, que, por cierto, todavía justifican el 60% de los estadounidenses.

 

Mirada Solidaria.es

 

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