La naturaleza es de colores, la vida es de colores, el ser humano goza con los colores, se viste de colores, se pinta de colores, le encantan los colores…

Lo que la naturaleza y la vida ofrecen como preciosa sensación, los Imperios lo deformaron discriminando los colores e inventando la raza y el racismo, para clasificar a las personas por el color de su piel. La raza blanca (como superior, más desarrollada y más armada para ser conquistadora) y las otras razas (como despreciables, inferiores, excluibles, segregables).

El concepto ‘raza’ es una aberración sin sentido: Para la ciencia el genoma humano no encierra diferencias genéticas.

¿En qué es superior una persona de un color u otro? ¿Qué significan los estereotipos?

La historia sitúa el origen común del ser humano en África, por mucho que le duela a alguien.

Casi una cuarta parte de la humanidad tiene piel de color negro y poco más de una cuarta parte  tiene piel de color blanco.

Si no juzgas un libro por su tapa ¿por qué sí a una persona?

 

     Carta abierta a un antropólogo

Estimado profesional:

Me he dado cuenta de que cuando en las páginas del Nacional Geographic aparece una mujer africana desnuda de cintura para arriba está allí como un detalle del exotismo ambiental, sin pretensiones eróticas, al mismo nivel que los hipopótamos, las jirafas o los elefantes.

Sin embargo, si es una mujer blanca la que muestra los pechos en el Mardi Grass de Nueva Orleáns, su imagen tiene una significación erótica innegable, y no será extraño encontrar, en el texto que acompaña a dicha imagen, alusiones más o menos machistas, más o menos sexuales.

Para mí esto no es un matiz insignificante, un detalle sin importancia. No sé lo que juzgará usted como antropólogo, pero creo que constituye una jerarquía diferente, un tratamiento tan distinto que, en el fondo, nace de un racismo que no suscita odio, sino desprecio.

A cualquiera que usted le pregunte sobre la mujer negra de la revista le dirá que es una mujer, y si le muestra unos niños negros dirá que, efectivamente, son unos niños; pero ese desprecio subyacente se traduce en que, cuando unos cientos de blancos mueren en Nueva Orleáns nos conmovemos mucho más intensamente que si son miles en África…

Mientras en el subconsciente, escondido porque no es políticamente correcto, anide este desdén que no nos atrevemos a reconocer, esta confusión de seres humanos, animales y exotismo, esta desigualdad jerarquizadora, donde los pechos de una mujer son ubres y los de la otra desvelamiento erótico provocador, seguiremos teniendo un problema de entendimiento, porque continuaremos observando a África como un inmenso zoo, un paraje exótico, el parque temático del hambre en el que mueren unos seres muy curiosos, que se “parecen” a nosotros.

        (Comentario de Luis del Val en la Cadena SER)

 

    

     Una frase que delata: “No soy racista, pero no quiero que mi hija se case con un negro”

 

    

     Cambio de color

En las sociedades donde la población es mayoritariamente blanca, nos mofamos de que Michael Jackson quiera aclarar su piel y le tachamos de loco. En cambio, nos parece tan normal seguir dietas que ponen en peligro nuestras vidas, quemar nuestra piel para parecer más modernos y atractivos, luchar contra las arrugas de manera inútil o dedicar gran parte del presupuesto mensual en productos de “belleza”.

Según diversos estudios realizados en Estados Unidos, una persona negra tiene más posibilidades de sufrir todo tipo de discriminación que una blanca. La piel blanca es una señal de estatus y, teniendo en cuenta el dato, no es sorprendente que muchas personas dediquen tiempo y dinero a intentar “escapar” de las trabas sociales que conlleva su negritud.

Muchas mujeres negras, especialmente de África central y del Oeste de Estados Unidos, convierten el deseo de ser blancas en una obsesión. Según la BBC, en Malí la mitad de la población femenina utiliza cremas para blanquearse. Este fenómeno afecta a todas las clases sociales. Las mujeres más pobres también quieren utilizar las “cremas-milagro” y, al no tener medios para conseguir productos que respeten la legislación, compran cremas que les queman la piel y son cancerígenas.

A pesar de las campañas que el gobierno de Malí realiza para frenar lo que se tilda de epidemia, ésta no decrece y las mujeres que no “blanquean” su piel están expuestas a fuertes críticas y a ser discriminadas.

Tal es el grado de internacionalización del mensaje de que “lo blanco es bueno (belleza, poder, estatus…), lo negro no”.

 

 

Un anuncio de TVE: 

– Papá, ¿sabías que mi amiga Nerea es negra? 

– Claro,… claro que lo sabía!  

– Pues yo no…

 

     Carta de un Negro

 Querido amigo Blanco,

 un par de cosas  deberías saber:

Cuando yo nací, ya era negro. Cuando empecé a crecer, era  negro.

 Cuando voy a la playa, soy negro. Cuando tengo frío, sigo siendo negro.

 Cuando tengo pánico, soy negro. Cuando me enfermo, soy negro.

 Inclusive  cuando me muera, continuaré siendo negro.

 En cambio tú, mi querido amigo blanco:

 Cuando naces, eres ROSADO.

 Cuando empiezas a crecer, te pones BLANCO.

 Cuando vas a la playa, te pones ROJO.

 Cuando tienes frío, te pones AZUL.

 Cuando tienes pánico, te pones AMARILLO.

 Cuando estás enfermo, te pones VERDE.

 Cuando te mueres, te pones GRIS.

 ¡Y TU TODAVÍA TIENES LOS HUEVOS DE DECIRME QUE SOY DE COLOR!

 Firma: Un negro encabronado.

www.miradasolidaria.es

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