La vida y lo otro

Hay quien se empeña en hacernos creer que la realidad es la que sale en los medios de comunicación, que los problemas de la sociedad son los que cuentan los políticos, que el camino de la economía es el que indican los banqueros, que la cultura es la que enseñan los profesores, que la ética es la que predican los curas… ¿Quiénes dicen semejantes genialidades?

Mientras tanto, la inmensa mayoría de la gente se las ingenia para caminar en la vida, como puede y como buenamente sabe, para salir adelante con su familia, con sus esfuerzos, con sus ánimos y sus lágrimas, con sus muchas limitaciones y sus pequeñas satisfacciones,… Es la diferencia entre la vida y ‘lo otro’.

Y desde arribita del tejado alcanzas a observar a los buitres aprovechones, con sus bombardeos publicitarios, todos con idéntico objetivo: confundir a esas sencillas gentes, atemorizarlas, dominarlas, convertirlas en clientela… Los comercios vendiéndoles felicidad en llamativos embases y regalos, las iglesias ofreciéndoles fe ciega y paquetes de sagrada resignación e hipocresía, los partidos políticos prometiéndoles los cambios de siempre y las soluciones de nunca a canjear por votos, los medios imponiéndoles criterios e ideologías enlatadas… ¡Qué manera de falsear la realidad! ¡Qué pestuzo a negocio puro y duro!

 

Hay quien se aferra a la realidad con uñas y dientes, porque prefiere la vida a los cuentos, los latidos humanos a los anuncios. Gente que se resiste a echar tierra y olvido sobre el sufrimiento humano, porque los medios le retiran enseguida el valor de noticia.

Las fronteras europeas siguen ahí, la vergüenza y el ridículo de los dirigentes europeos siguen ahí, cientos de miles de personas refugiadas continúan ahí amontonadas en recintos vallados…

Mirar, por ejemplo, la frontera eslovena, las hogueras en el campo de refugiados de Brezice, las escasas tiendas de campaña y la basura acumulada reflejan la miseria. Personas exhaustas, tiritando, caminando  otros 16 km hasta el campo de Brezice,  porque las autoridades no facilitan autobuses. Kilómetros sumados a los miles ya recorridos. Sólo cuatro letrinas, dos para mujeres y dos para hombres, en el recinto vallado que alberga a 2.000 personas de las cuales muchos son niños, bebés, mayores o mujeres embarazadas.

Hamza, un joven sirio de 22 años y diabético, manifiesta su tristeza y enfado:   “No puedo mirar atrás. He gastado todos mis ahorros, me he subido en un bote para cruzar desde Turquía. Todos sabemos que la mayoría de ellos se hunden. Huimos de la guerra para evitar la muerte y en el camino, a veces, la encontramos. He pagado miles de euros a mafias para que me ayudaran a llegar aquí, y ahora no puedo dar marcha atrás. Pero nunca pensé que esto es lo que me iba a encontrar. Nos tratan como animales”.

La Comisión Europea determinó el pasado septiembre acoger a un total de 160.000 refugiados. ¿Qué pasará con el resto hasta 800.000 que ya llegaron? Ayer, 8 de noviembre, sólo habían sido ubicados 150. ¡Qué ridiculez!

 

Hay quien se atreve a mirarnos a los ojos, preguntando en silencio: ¿Y usted qué piensa?

En la cancha de la vida no importa insistir. Dice Soledad Gallego-Díaz que este año 2015 se cerrará con la entrada en Europa de un millón de inmigrantes-refugiados y para 2016 y 2017 se calcula otros dos millones más. La Comisión no dice ni palabra de cómo van a llegar, pero esa sería una pregunta muy pertinente. ¿Está dispuesta a que sigan llegando como hasta ahora, arriesgando su vida y la de sus hijos? ¿Va a seguir Europa sintiéndose desprevenida, desbordada y no se sabe qué más? Curioso, porque a la hora de echar cuentas las cosas son mucho más precisas. La Unión Europea calcula que los inmigrantes de este año, van a aumentar la riqueza de Europa en un 0,2 por ciento del PIB. Es decir, en unos 25.000 millones de euros.

Una GOTA PARA LA AMNESIA: Si no cerramos los ojos, podremos ver cómo mueren cientos de personas a diario en El Mediterráneo mientras los Gobiernos Europeos se dedican a la contemplación y negociación como si no fuera con ellos la cosa. Se ha olvidado que en el pasado nos tocó huir de Europa en períodos de las Guerras Mundiales y Civiles.

Alemania exilió a los EEUU entre 1933 y 1945 a más de 2.300.000 refugiados. España exilió durante la Guerra Civil a unos 500.000 ciudadanos a Francia, 15.000 a Argelia, 25.000 a México, 4.000 a la República Dominicana, 3.000 a Argentina, otros 3.000 a Venezuela….

En toda Europa un total de 50 millones de Europeos tuvieron que exiliarse durante la II Guerra  Mundial…

¿Y si nos hubieran tratado a nosotros como estamos haciendo ahora con ellos?

 

¿Que en qué mundo vivimos? Usted dirá… ¿Usted en qué mundo vive? ¿En el mundo de los Medios, o en el mundo de la gente?

Comentaba el otro día Almudena Grandes: «España siempre ha sido un país pobre, hasta con Felipe II, quien se llevaba la riqueza a Flandes, pero no pasaba nada, la pobreza no era una cosa humillante, se luchaba y se vivía con dignidad. Había ilusiones y se pensaba en un futuro.

Ahora hemos perdido una guerra contra los especuladores financieros. Somos más pobres, pero somos dóciles y estamos atontados«.

Con otras palabras decía Mayor Zaragoza: “el sistema educativo mundial pretende formar buenos consumidores y no buenos ciudadanos,…hemos sido súbditos, seguimos siendo súbditos y tenemos que pasar a ser ciudadanos”.

Es la cuestión de siempre: ¿Qué somos, seres humanos o recursos humanos…? ¿y cómo vivimos…?

 

El mochuelo

(noviembre-2015)

 

 

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