Una mujer florero

                Sarkozy viene a España. La visita del jefe del Estado de un país tan amigo y tan importante como Francia es sin duda una noticia de interés. Sus días españoles servirán para reforzar viejos acuerdos y establecer nuevos campos de colaboración, por ejemplo, el de la persecución de las mafias que trafican con seres humanos –ya era hora– y el de la detención de inmigrantes en situación irregular –una verdadera lástima–.

                Pero el interés de muchos medios y supongo que el de muchos ciudadanos parece estar centrado en su mujer hasta tal punto, que hay quien aventura que el viaje de Sarkozy va a convertirse en el viaje de Carla Bruni. En los próximos días se analizará con lupa cada uno de sus gestos y sus modelos, su maquillaje, sus peinados, su sonrisa o su seriedad. Ella será la estrella de los programas y las revistas del corazón y miles de españoles  –y sobre todo, lamento decirlo, de españolas– le diseccionarán de arriba abajo, sin dedicar, en cambio, ni un minuto a las consecuencias políticas de la visita.               
                Carla Bruni fue una buena modelo y es una estupenda cantautora. Pero su papel actual junto a su marido es el de una mujer-florero. Alguien juzgado no por su inteligencia, su talento o su compromiso, sino únicamente por su aspecto físico. No puedo evitar sentir una profunda rabia al comprobar que tantas décadas de lucha para lograr ser tan respetadas intelectual y profesionalmente como los hombres se desmoronan ante fenómenos mediáticos de semejante superficialidad. A la postre, en muchos casos seguimos siendo lo que siempre fuimos, puros objetos de adorno al lado del superhombre. Qué pena.  

                                       Ángeles Caso       (Público, 28/4/2009)

 

     La publicidad sigue promoviendo la violencia de género

                Un producto de limpieza personificado por un superhéroe, un desodorante o un juego de internet, todos ellos promoviendo la discriminación y la violencia contra la mujer, forman parte de una cultura patriarcal y machista que todavía impera en los medios de comunicación.             
                Cuando ocurren casos terribles de muertes de mujeres o niñas a manos de sus parejas, esposos o padres, es común escuchar a periodistas preguntarse por las causas de semejantes crímenes. Sin embargo, cuando las feministas protestan contra la publicidad sexista como la del desodorante Axe o el aparentemente inocente limpiador Mr. Músculo, muchos de esos periodistas sonríen y piensan en lo exageradas que suelen ser las mujeres cuando se tocan estos temas.

                Pero las sonrisas burlonas desaparecen cuando se les recuerda que en 2008 en Argentina hubo 207 femicidios, que es el “asesinato de mujeres a manos de varones motivados por el desprecio, el odio, el placer o el sentido de propiedad sobre ellas”. La edad de las víctimas oscila desde los 9 meses de edad, hasta los 82 años, y en todos los casos, la muerte fue el desenlace de meses o años de maltrato psicológico y físico. El abuso y las violaciones también son frecuentes, tanto en las mujeres adultas, como en las jóvenes y niñas.          
                La nueva ley argentina Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, aprobada el pasado 11 de marzo, no crea nuevos tipos penales, pero establece principios y reglas para el desarrollo de políticas públicas, con objetivo de erradicar y combatir la violencia contra las mujeres en todos los ámbitos, no sólo en la familia. Incluye la violencia mediática: “la difusión de mensajes e imágenes estereotipados a través de cualquier medio masivo de comunicación, que de manera directa o indirecta promueva la explotación de mujeres o sus imágenes, injurie, difame, discrimine, deshonre, humille o atente contra la dignidad de las mujeres, así como también la utilización de mujeres, adolescentes y niñas en mensajes e imágenes pornográficas, legitimando la desigualdad de trato o construya patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres”.      
                Claro que ninguna de estas disposiciones será efectiva si desde el gobierno nacional y los provinciales, no se destinan las partidas presupuestarias suficientes para que la ley no sea sólo un catálogo de buenas intenciones. Asimismo, la inclusión en los programas educativos escolares de  de contenidos no discriminatorios, así como eliminar los estereotipos sexistas y que promuevan la violencia, debe ser otro paso importante para erradicar definitivamente la violencia contra las mujeres. 

                     Irina Santesteban       (LA ARENA, 15/4/2009)

 

     Desde la mujer que soy, yo acuso

                …Irak no ha tenido suerte.

                “En Karabila, ciudad de 60.000 habitantes, no había ni rastro de personas por las calles, solo algunas banderas blancas en lo alto de las casas indicaban la presencia de ciudadanos en esta localidad iraquí…”

                La primera bala entró por la ventana, cuenta la dulce viejita que acompañaba a su esposo y nietos en la búsqueda de tres de sus hijos y dos yernos. Observo sus manos mientras intenta explicarme, con una mirada ojerosa y lejana, como perdida en el espacio, o quizás en el vértigo del vacío, esa curva amarga de la vida ante la impotencia, que te descalabra. Luego articula a decir: cosieron la casa a balazos, a bombas, después prendieron fuego. No se salvó nadie de los que estaban dentro. Había plomo en el cuerpo de ellos, en sus cabezas, cuellos. Sola, la viejita de gesto dulce y bondadoso, está sola.

                Su esposo entregó el pecho como escudo a su pueblo, muriendo sin tener el gusto de conocer, ni saber quién era ese que tanto le odiaba, declarándolo enemigo del mundo civilizado. Los nietos se acercaron a ella temblorosos, lloran mientras cubren de calor y amor las manos sin vida de su viejita, manos rígidas de dolor y espanto, manos laboriosas, nacidas para crear y cuidar a los suyos,…quizás ya no les queden mas fuerzas para la gran necesidad de cariños que los hijos de sus hijos necesitan ante tan esperpéntica escena.

                ¿Dónde estás idioma que no te encuentro?

                No entiendo a esa gente que viste como nosotros

                No entiendo a los que hablan al mundo a través del aire y el cable

                Al periódico no entiendo, y dicen que son hermanos nuestros…

                ¡Tierra, huerto! ¿Dónde están? Cultura de adentro de las entrañas…

                Historia mamada y amada de la verdad, la de nosotros.

                Pisoteada, fulminada, barrida, enterrada…

                Mi país, ¿Dónde está?

                                  Maite Campillo (Actriz)      (Rebelión, 9/5/2006)

Al dominio patriarcal y mentalidad patriarcal le llamaron Cultura…¿Cómo es posible?

Al colonialismo y dominación le llamaron Cultura…¿No es absurdo?

‘Culturas’ que permanecen, más o menos encubiertas, en el siglo XXI…¿No es increíble?

www.miradasolidaria.es

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