Quiero ser el hombre de la tierra

la mujer, el niño, la tierra aún la tierra

Pero nunca ser

un viejo con corazón carroñero

el malvado vertebrado

Nunca el hombre que pudre

cuanto es bello

 

Quiero vivir sin permiso

reír sin permiso

llorar sin permiso

Quiero bailar sin permiso

odiar sin permiso

perdonar sin permiso

Quiero morir sin permiso

pudrirme sin permiso

llegar a ser flor sin permiso

 

Brotar como hierba silvestre

ser tierra y mar sin permiso

Sin permiso ser sueño

sin memoria sin rostro

Quiero hacer callar de vergüenzas la noche

Sin permiso resonar como tam-tam salvaje

sin permiso gritar

Libertad

 

Puede que mañana seamos viejos

con tantos soles en nuestros corazones

tanto amor por vivir

tantos ecos locos por contestar

tantas ofrendas en que empeñarse

tantas sendas noches en las que dejar

la huella de nuestra juventud

Quizá mañana seamos sí

por fin compañeros del invierno

 

            (Modou Kara Faye, 1985-2003)  

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