Ya se imaginan de qué va el tema. Los datos de la Organización Mundial de la Salud el día 15-5-2009 confirmaban 7.520 casos de contagio entre humanos por el virus AH1N1 (conocido como gripe porcina o gripe mexicana) en 34 países y con 65 víctimas mortales.

¿El virus salió de un laboratorio?, como insinúan algunos virólogos, por ejemplo Adrián Gibbs.

¿Se debe a las modernas y enormes granjas industriales? Un informe de Pew Research Center habla de que “en ellas existe el grave peligro de que la continua circulación de virus, característica de las enormes varas o rebaños, aumentase las posibilidades de aparición de nuevos virus por procesos de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos”. Los dedos apuntan a Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor empresa de cría de cerdos y procesamiento de productos porcinos en el mundo, con filiales en Norteamérica, Europa y China.

También alerta el informe de que el uso promiscuo de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos– estaba proporcionando el auge de infecciones estafilocóquicas resistentes, al mismo tiempo que las descargas residuales generaban manifestaciones de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoário que mató a millares de peces en los estuarios de Carolina del Norte y contagió a decenas de pescadores). Hace 40 años, en Estados Unidos había 53 millones de cerdos distribuidos en un millón de granjas; actualmente hay 65 millones de cerdos concentrados en 65.000 instalaciones.

La comisión habla por fin en su informe de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaron con la comisión. Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas.

¿Se trata de una operación-negocio de empresas farmacéuticas? Los dos únicos antivirales contra esta gripe están patentados y corresponden a dos grandes empresas farmacéuticas: Glaxo y Roche, segunda y cuarta empresas del ramo a escala mundial, y las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.

“Con las multinacionales hemos topado…”, amigo Sancho.

 

     Numerosos interrogantes:

¿Es pura coincidencia que el nivel de alerta de una epidemia (marcado por la OMS) se eleve directamente proporcional a su cercanía a una potencia mundial (occidental)?

¿Para quién trabaja la Organización Mundial de la Salud (OMS)? ¿Qué tiene que ver con la industria farmacéutica y la industria agro-alimentaria?

¿Acaso no conocen a la perfección la OMS y esas grandes industrias que de ese inmenso caldero de producción intensiva  van a salir siempre nuevos virus patógenos?

¿Y no anunciaron también, a mediados de los años 70, una treintena de científicos respetables, sobre la necesidad de detener los trabajos de ingeniería genética, por el riesgo de desatar epidemias incontrolables, romper el equilibrio ecológico, provocar una catástrofe universal?

¿Por qué tantos reportajes de los medios de comunicación están distorsionados?

¿Por qué las declaraciones de los políticos no están respaldadas por pruebas médicas y científicas?

¿Pretenden las declaraciones de esta naturaleza, sobre la “inevitable propagación” de la enfermedad, crear, bastante deliberadamente, una atmósfera de temor, inseguridad y pánico?

¿Sirven para distraer la atención de la gente de la devastadora crisis económica global que está llevando al mundo a la pobreza y al paro generalizados, por no mencionar la guerra en Oriente Medio y el tema más general de los crímenes de guerra de la OTAN-EEUU?

La lista de interrogantes sigue abierta…

 

     Contrastes:

– Es curioso que se haga mucho menos ruido en torno a las grandes pandemias naturales, las millones de muertes causadas por el hambre, la pobreza, la falta de agua potable, cuyos autores forman parte de un sistema económico dirigido al bienestar de unos pocos en perjuicio de la gran mayoría.

– Todos los inviernos hay diferentes cepas de gripe que producen enfermedades y una cierta cantidad de muertes, sobre todo entre personas con bajas defensas. Una buena alimentación y una adecuada higiene son fundamentales, y más que suficientes, para evitar las enfermedades del aparato respiratorio.

– Conste, en cualquier caso, que una afección tan frecuente como la gripe común causa al año unas 250.000 muertes en todo el mundo, como admite la comisaria europea de Sanidad Androulla Vassiliou. Y nadie se ha alarmado hasta ahora por eso. También es poca la atención que se brinda a enfermedades mucho más peligrosas y mortíferas, que no sólo se desvían del interés de los laboratorios, sino que también son de poco atractivo para la prensa.

– Con menos de 10 muertos la OMS declaró la Pandemia de la gripe porcina en nivel cinco de un total de seis. Sin embargo, apenas se habló de la epidemia de meningitis en África occidental que ya ha ocasionado más de 2.000 muertes en Nigeria y más de 56.000 casos declarados.

– Y no hablemos de otras muchas pandemias que sólo atraen la atención en el “Día de…”, que es cuando ocupan espacio en la prensa:

                * Cada minuto muere un niño de SIDA

                * Cada 5 minutos muere un niño por falta de atención médica

                * Cada 8 segundos muere un niño por agua contaminada

                * Cada 3 segundos muere un niño por hambre y desnutrición

                * Cada minuto muere una mujer embarazada por falta de atención médica; y cada año 530 mil mujeres embarazadas mueren por desnutrición

                * 177 millones de niños sufren retraso en su crecimiento por desnutrición y 2 de cada 7 niños sufren retardo mental por desnutrición…

 

     Entre epidemias también hay categorías.

El neoliberalismo racista clasifica y categoriza a las personas, a las víctimas, las pestes, los peligros, las necesidades, las urgencias, los delitos y sus penas, quienes merecen vivir y quienes no, quienes son terroristas,…

 “Los amos del mundo solo condenan la violencia cuando la ejercen otros”, dice Galeano.

Nos pasa a todos, también al sistema: El ojo siempre mira para fuera.

www.miradasolidaria.es

Dejar un comentario