Como no podía ser de otro modo, a las grandes potencias los problemas de armas les preocupan inmensamente más que los problemas del hambre. ¿Acaso no son potencias precisamente por su fuerza?

No les importa tanto la ideología comunista de Corea del Norte, como sus pruebas nucleares. Los países de segunda, y más si no son afines, no están autorizados para desarrollar armas peligrosas.

Como si el peligro procediese de los países y no de las armas. Cuanto más pobres los países, más peligrosos son, y por eso tienen prohibido acceder a las armas más mortíferas. Las mismas potencias que les prohíben, son las que obligan a los países más pobres a comprar armas a cambio de Ayuda al Desarrollo.

Cuando Estados Unidos dice públicamente que la bomba atómica es un peligro en manos de Corea del Norte,  al día siguiente se reúnen las Naciones Unidas para condenar a Corea, el Consejo de Seguridad de la ONU para emitir resoluciones y sanciones, la Unión Europea para hacer el coro como siempre y la prensa monopolista para alarmar al mundo durante varios días contra la insumisa Corea del Norte, que hace pruebas nucleares “sin permiso”.

Efectivamente los problemas de armas movilizan con mucha mayor urgencia que los problemas del hambre.

    

     El gobierno de Corea del Norte se defiende en su comunicado del 25 de mayo:

La República Popular Democrática de Corea tiene derecho soberano al desarrollo de su defensa.

El doble rasero de los EE.UU. es evidente en toda su política internacional. Mientras ese país almacena miles de ojivas nucleares, realizando pruebas dentro y fuera de su territorio, y siendo la única nación que las ha usado contra otros pueblos, acusa a la RPD de Corea de ‘provocadora’ y ‘peligrosa’ nación que actúa contra la opinión pública internacional.

Otras potencias nucleares como Francia o Israel realizan ensayos de mucha más magnitud y de forma regular sin recibir ningún tipo de condena.

El problema es que esa ‘opinión pública internacional’ es una metáfora que en realidad se refiere a la propaganda imperialista y unilateral de la Casa Blanca, que se cree con la potestad de representar la voz de todos los pueblos y con el derecho de imponer su cultura y economía al resto de naciones.

Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU no importan en absoluto a la RPD de Corea, que considera a dicho estamento una excusa de las superpotencias para justificar sus propios planes político-estratégicos (como la invasión de Irak o la propia Guerra de Corea).

Como consecuencia del comunicado del Consejo de Seguridad de 13 de abril de 2009, en que se condenaba el lanzamiento del satélite artificial civil Kwanmyongsong-2, nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores declaró nulas las conversaciones a seis bandas, puesto que es absurdo proseguir en conversaciones de paz y acercamiento con los EE.UU. mientras estos siguen imponiendo sanciones y violando el derecho básico de nuestra República.

Los EE.UU. deben saber que la RPD de Corea jamás se someterá a un proceso de sumisión. EE.UU. debe aprender a respetar y tratar como un igual a nuestro Gobierno.

La RPD de Corea desea la paz, pero no se arrodillará ante EE.UU. para conseguirla. El Ejército y pueblo del país están listos tanto para la paz como para la guerra.

Las sanciones de los EE.UU. son tan antiguas como la creación de la RPD de Corea. Nuestro país ha vivido bajo sanciones continuas y puede seguir viviendo con ellas…

La RPD de Corea es una nación mucho más estable y unida que los EE.UU., por eso no existen actos terroristas o posibilidades de filtración científica, y es nuestra política invariable el rechazo del terrorismo y no facilitar tecnología nuclear a terceros.

La RPD de Corea recuerda que son los EE.UU. los primeros productores y exportadores de armamento en el mundo, que han financiado decenas de guerrillas e invasiones ilegales y que tienen literalmente ocupada Corea del Sur desde el 1953 con sus bases militares, desplegando más de 30.000 soldados, submarinos, bombarderos y navíos con misiles nucleares.

Son los EE.UU. los únicos que amenazan la paz en la península Coreana, aun así intentan criminalizar a la RPDC para evadir su responsabilidad.

Mientras EE.UU. continúe su política exterior de arrogancia y presión, la RPD de Corea continuará su propio camino, realizando tantas pruebas defensivas de misiles y nucleares como crea pertinentes.  

                (Alejandro Cao de Benós de Les y Pérez, Comité de Relaciones Culturales con el Extranjero Gobierno de la RPD de Corea)

 

     Algo parecido está ocurriendo con Irán. “Otro indeseable” para Estados Unidos y su consorcio. Por tanto, sin derechos a adquirir potencial nuclear, sea o no para uso civil. He aquí otro centro prioritario de atención y de condena.

Hasta el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, manifestó el 25 de mayo que si su país no erradica la amenaza que supone el programa nuclear de Irán, nadie lo hará. ‘Israel no es como otros países. Encaramos retos de seguridad que ningún otro país enfrenta y nuestra necesidad de dar una respuesta a estas amenazas es crítica’, declaró el primer ministro. El pupilo norteamericano ya se comporta como su protector. ¡Precisamente Israel hablando de amenazas…!

Irán, país con el que EEUU rompió relaciones diplomáticas en 1980, sostiene que sus fines son civiles y que no busca desarrollar armamento nuclear.

    

     También el embajador de Irán, Mohamed Hazai, presentó una carta ante el secretario general de la ONU, acusándolo de utilizar doble rasero: “Las palabras de condena dirigidas al presidente de la República Islámica de Irán y la actitud silenciosa y callada respecto a las acciones de Israel contra los palestinos contradicen los principios de ’imparcialidad y justicia’ a los que debe acatar el dirigente máximo de la ONU…

Hay que portarse con suma prudencia para evitar que la ONU y sus respetados representantes sean identificados como partidarios de enfoque selectivo y de política de doble rasero…

Resulta inexplicable tal reacción a las declaraciones (de Ahmadineyad), en atención a que la ONU y sus cargos oficiales guardan silencio respecto a crímenes repugnantes del régimen israelí contra los palestinos inocentes, respecto a las amenazas y acusaciones que el régimen israelí lanza contra Irán…” 
    

     Total que el lenguaje militar es muy simple, pero difícil de entender.

Claro que sí, quien manda, manda. Eso es muy simple. Pero no se entiende que los misiles de un país (Corea del Norte) amenacen la paz, y los de Israel no. O que la energía nuclear de Irán sea un terrible peligro, pero la de Israel no. O que India, Pakistán e Israel estén autorizados para tener arsenal nuclear, y no Corea del Norte o Irán (cuestión de afinidad).

¿Para qué sirven las armas si no es para producir miedo? ¿O es el miedo el que produce las armas? Habría que preguntar a las cinco grandes potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia y China). Por cierto, entre los cinco llevan efectuadas 730 pruebas nucleares, sin publicidad en los medios.

Corea del Norte dice que el armamento nuclear es la mejor defensa contra la dominación por potencias superiores. Por lo visto, la bomba atómica es el mejor medio de defensa, más fuerte que la razón, más efectiva que la diplomacia y el diálogo, más convincente que el Derecho Internacional.

Estados Unidos alienta a otras naciones a acatar el Tratado de No Proliferación Nuclear y renunciar a las armas nucleares. ¿Y por qué dicho país se exceptúa del Tratado?

Es difícil comprender cuál es la finalidad de las armas, que pueden matar a hambrientos y enfermos, pero no alimentarlos ni curarlos; que no proveen seguridad, sino que crean riesgos.

¿Cuándo es más seguro un país, cuando tiene más armas, o cuando tiene menos enemigos? ¿La verdadera seguridad radica en poseer armas más eficientes, o en poder prescindir de ellas?

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