¿Todo está dicho?

El título hace referencia a una frase del premio nobel de literatura en 1947, André Gide: Todo está dicho, pero como nadie escucha…

La frase hace pensar. Y nos vino a la mente, escuchando al economista Paco Álvarez, con su sencillez característica, durante su intervención en ‘Diálogos Vitoria-Gasteiz elkarrizketak’. Seguro que aquello ya  estaba dicho, seguro que ya lo habíamos oído en alguna parte.

Entonces, ¿Por qué aquellas palabras nos sonaban ahora tan reveladoras? Y recordamos otra frase de José Martí: Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas.

 

¿De qué habló Paco Álvarez?  Naturalmente, de la economía y la vida.

El modelo económico dominante en que vivimos es único, y más aún después de la caída del muro de Berlín.

Este modelo nos  ha metido en la cabeza que tenemos que crecer, es necesario crecer. Pero estamos en un planeta que no es infinito, luego el crecimiento tiene sus límites. El ser humano es un claro ejemplo: crecemos, pero hasta un cierto límite.

Es imposible pensar en un crecimiento indefinido en un planeta finito.

 

Desde pequeños nos han enseñado que el objetivo de nuestra vida es tener cuanto más dinero mejor, porque más dinero más felicidad. Eso nos lo han grabado bien dentro. Y claro que el dinero es necesario, pero como herramienta, no como objetivo.

¿Y cómo se mide actualmente el crecimiento? El crecimiento de un país se mide por el PIB (Producto Interior Bruto). ¿Y qué es el PIB? ¿Una medida de qué? De dinero. El país que no crece se considera un país fracaso. Pero el PIB es sólo dinero, el dinero conseguido en el conjunto del país.

¿Acaso ese crecimiento tan aplaudido del PIB de un país indica si el país es una democracia o una dictadura? ¿Indica si ese país practica la discriminación racial o sexista, o explota a los niños pequeños…? NO. Lo que indica el PIB es que ese país tiene más dinero que el año anterior. Y eso está en la mente: el país que no crece económicamente, es un país fracasado.

Pasa lo mismo a nivel empresarial. Una empresa que no crece, que no obtiene más beneficios que el año anterior, se le considera una empresa fracasada.

¿Y si la empresa obtiene más beneficios…? ¿Esos beneficios traducen e indican si se han obtenido envenenando el medio ambiente, o utilizando mano de obra infantil, o discriminando salarialmente a las mujeres…? ¿El beneficio empresarial traduce eso? NO. Pero, sin embargo, estamos convencidísimos de que tener éxito es crecer económicamente y eso es lo que nos transmite el modelo actual: hay que crecer en dinero.

¿Y dónde quedan los valores…?

 

Luego está el tema de la competitividad, el ser competitivos. Si buscamos su significado en el diccionario de la Real Academia es: conflicto, enfrentamiento. Y resulta que nosotros, como seres humanos, no somos el resultado de un conflicto, sino el resultado de una cooperación entre una mujer y un varón. Somos el resultado de un plural, de una cooperación.

Y, sin embargo, el modelo en el que vivimos hace que en nuestra educación nos metan en la cabeza que tener éxito en la vida es tener mucho dinero y, además, siendo competitivos y peleándonos con los demás.

 

Es absolutamente necesario cambiar esto y no es difícil convencernos y poner los medios, por etapas y poco a poco, para cambiar esto. Crecimiento, dinero, lucro…

¿Qué pasa con el crecimiento? Medio vaso de agua lo podemos llenar totalmente, hacerlo crecer, pero está limitado porque tiene un volumen finito. ¿Y si quiero utilizarlo otra vez? O bebemos el agua o lo vaciamos, es decir, hay que hacer recortes. Vaciar y así poder volver a crecer el volumen del agua dentro del vaso. Esto ha ocurrido en toda la Historia.

¿Y cómo se resolvía este tema del crecimiento? Con guerras; se destruía y se volvía otra vez a recrecer. Es decir, que los cromosomas de las crisis están dentro del sistema en el que nos han educado. Y si no cambiamos esto, nuestros hijos y nietos tendrán crisis y cada vez más importantes, porque las crisis ahora tienen dimensión mundial.

Antes los países occidentales resolvían las cosas con guerras, a cañonazos (Guerras Mundiales). Ahora nos hemos “civilizado” un poco más y en vez de usar obuses, utilizamos reglas económicas, guerras económicas.

Este sistema, este modelo, necesita este funcionamiento para subsistir.

 

¿Qué podemos hacer para cambiar esto? Poner los vagones en otro sentido. No se trata de inventar algo muy novedoso, pero sí de incluir, desde dentro y desde abajo, unos conceptos diferentes. Tenemos que introducir los valores perdidos. Es realmente posible.

Reemplazar conceptos: Competitividad por cooperación (es mucho más humano). Crecimiento por desarrollo.

Poner los conceptos en su sitio: La palabra economía viene del griego y significa “gestionar la casa”. En el diccionario RAE tampoco se habla de lucro, de competitividad, de crecimiento económico… Como se ve, hasta se ha deformado la palabra economía.

Ocurre lo mismo con la palabra “sostenibilidad”. También ha sido hábilmente manipulada. En su publicidad, el Banco Santander se proclama como ‘el banco más sostenible del mundo’.

El auténtico ‘desarrollo sostenible’ se encuentra en la intersección de tres esferas: la esfera social, la esfera económica y la esfera medioambiental. Del equilibrio respetuoso de las tres esferas surge el desarrollo sostenible, o de lo contrario no es ‘sostenible’.

El modelo económico llamado “Economía del bien Común” se sitúa en esa intersección de las tres esferas.

Un modelo interesante y alternativo que ya se está poniendo en práctica en numerosas empresas y experiencias. Por limitaciones de espacio, les remitimos a esta dirección donde pueden informarse más a fondo: http://www.labolsaylavida.org/

 

Mirada Solidaria.es

 

 

1 Comentario

  1. pepe (figueres)

    Solo mandarte animo para que sigas escribiendo. Me gusto mucho la frase de Martí: Todo está dicho ya; pero las cosas, cada vez que son sinceras, son nuevas.

    Es la pura verdad. Lo que nos queda es eso, erre que erre.

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