Es la norma: Quien no acata las versiones y dogmas oficiales está meando fuera del tiesto. Quien denuncia los crímenes de Israel  y la connivencia de la Comunidad Internacional vive en la mentira construida por antisemitas.

Es característico del pensamiento único: se puede ver y escuchar, pero no se puede idear y expresarse. La dictadura de la palabra única y de la imagen única para consumidores dóciles y espectadores pasivos. 

 

¿Podemos aún distinguir y elegir entre dignidad e indignidad?

Desde la dignidad, tal vez resultan más creíbles las miradas, como las de E. Galeano, sobre el conflicto Israel-Palestina, que la versión que nos venden otros medios y gobernantes.

  • ¿No es verdad que, desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua; no pueden ni respirar sin permiso; han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo; y ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes?
  • ¿No es verdad que Israel está borrando del mapa poco a poco a Palestina; que, en nombre de la legítima defensa, Israel está invadiendo el territorio palestino, destruyendo cosechas y viviendas, demoliendo hospitales y colegios, masacrando a su gente; que, en nombre del derecho de Israel, niega todos los derechos al pueblo palestino y lo extermina?

 

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, recordó a Israel que viola la ley internacional cuando bombardea áreas pobladas y especialmente viviendas. Y añadió: “El Gobierno de Israel debe asegurarse de que respeta los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en sus ataques, como se le requiere bajo la ley humanitaria internacional”.

  • ¿No es verdad que las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden; que Estados Unidos ha vetado, en el Consejo de Seguridad, medio centenar de resoluciones que condenaban a Israel, su protegido; que Israel está asesinando niños impunemente; que Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros, todo ello sin castigo alguno?
  • ¿No es verdad que el ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata; que desde el comienzo de su Operación Margen Protector, el pasado 7 de julio, unos 400 palestinos han sido asesinados y más de 3.000 heridos (de los que dos terceras partes son mujeres y niños), se han destruido casi 2.000 hogares, el 70% de la población sin electricidad y miles de personas desplazadas y 50.000 refugiadas; que es una burla hablar de “proporcionalidad” de fuerzas comparando los tecnificados y precisos bombardeos de Israel con los rudimentarios proyectiles de Hamás, que aún no han ocasionado una sola víctima israelí?

 

La llamada Comunidad Internacional es apenas un título teatral, o, como dice Galeano, un club de mercaderes, banqueros y guerreros. Ante la tragedia del pueblo palestino la hipocresía mundial se luce habitualmente. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad. Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

Cuando no brindan silencios dicientes, ofrecen discursos indecentes marcando una falsa equidistancia que equipara al oprimido y al opresor, a la víctima y al verdugo.

 

¿Cuáles son las razones para la criminal Operación Margen Protector? Los motivos esgrimidos por Israel se parecen a las excusas y justificaciones de siempre. Su máquina destructora no necesita sucesos especiales para llevar a cabo sus maniobras exterminadoras.

* En principio, el motivo fue el secuestro de tres jóvenes israelíes que más tarde aparecieron asesinados. De nada sirvió que Hamás negara su autoría. Nada significaba que, unas semanas antes, las fuerzas israelíes asesinaran a sangre fría a dos niños palestinos en Beitunia, o que los tribunales israelíes condenaran a cadena perpetua a tres niños palestinos menores de 14 años, detenidos en aldeas palestinas y acusados por tirar piedras a un convoy militar. Nada que ver tiene, al parecer, la existencia del odio mutuo, como el que llevó, poco después, a otros jóvenes israelíes a secuestrar a un muchacho palestino, obligarlo a beber gasolina y quemarlo vivo.

* Más tarde, el motivo señalado por Israel fue el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás. Los famosos misiles obsoletos y defectuosos que fueron interceptados la mayor parte por el sistema Cúpula de Hierro de Israel y que no produjeron ni una sola víctima israelí. Según el gobierno israelí estaba justificada una ola de bombardeos, de allanamientos y secuestros.

* Ahora, durante el recuento de víctimas, Israel se justifica acusando a los miembros de Hamás de escudarse en centros con población civil. Por lo tanto, las víctimas civiles pasan automáticamente a considerarse ‘daños colaterales’, incluidas las del centro de discapacitados  bombardeado.

 

Pronto todo quedará en silencio en los medios, en silencio quedarán el dolor y los muertos palestinos, todo volverá a la normalidad. Es lo peor que ocurre en Gaza, que no sucede nada.

Se llamará normalidad la existencia de miles de personas expulsadas de sus casas, soportando la miseria, el racismo y el olvido. Normalidad es que colonos insaciables de Israel ocupen tierras sin ningún derecho. Normalidad significa que un 90% de la población palestina viva en la pobreza y que el agua potable sea un bien más valioso que el oro.

La población palestina está condenada al odio, dice Luis Gª Montero.

Y la sangre sigue corriendo para que la fuerza justifique lo que el derecho niega.

Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal.

Y se llama conflicto a lo que claramente es un exterminio o genocidio.

Se puede discutir de terrorismo todo lo que se quiera, ¿pero aquí quién está poniendo los muertos?

 

El mochuelo

(julio-2014)

 

 

(Refer. Artículo E. Galeano, publicado en Telesur el 13/7/2014 y en Contrapunto con el título “Si yo fuera palestino”. Comentario de Luis García Montero, “La tragedia de Palestina”, público.es, 10/07/2014)

 

 

  1. Luis
    07 Ago 14 14:40

    Después de unas cortas vacaciones me encuentro con el artículo del Mochuelo sobre el “conflicto” de Israel y el pueblo Palestino. !Qué añadir, que no se sepa¡. El sionismo sigue tan fuerte como en los años sesenta y los judíos se encuentran extendidos, como grupo de presión en los Estados Unidos de América. La ley del Talión es superada constantemente; el daño a Palestina tiene una respuesta superior a lo que Palestina inflinge. Es desproporcionado y la comunidad internacional calla. Naciones Unidas calla, el mundo árabe calla.

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