Aparte del quehacer y preocupaciones cotidianas, las noticias e inquietudes personales empujan a nuestra mente a sobrevolar el mundo, sus gentes y sus relaciones. Multitud de acontecimientos, guerras, injusticias… nos hieren y cuestionan.

Inicia la Carta de Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos…”. La frase quedó en el papel. Como dice Federico Mayor Zaragoza, no fueron los pueblos sino tan sólo los Estados los que se hallaron representados en la Asamblea General. Y no se dieron ayudas sino préstamos, no se ofreció cooperación internacional sino que se impuso una explotación de los recursos naturales y, lo que es peor, en pocos años los “globalizadores” lograron la sustitución de los valores éticos por los bursátiles, de los principios democráticos por las leyes del mercado, de las Naciones Unidas por grupos plutocráticos que han desembocado en una crisis sistémica de gravísimas consecuencias.

Y en nuestro rinconcito del mundo, muchas personas seguimos preguntándonos por la justicia, la paz y la libertad.

Agradecemos el comentario de F. Betto, que resumimos a continuación. Se agradece cualquier ayudita en nuestro caminar.

 

Grandes potencias del mundo actual –EEUU, Rusia, Reino Unido y Francia– piensan que la paz resultará de un equilibrio de fuerzas. O mejor, de un desequilibrio: cuantas más y mejores armas tenga un país, tanto más intimidará a sus potenciales adversarios, con lo que podrá evitar acciones terroristas y conflictos bélicos. La excepción es China, que no se involucra en conflictos internacionales y no destaca soldados para reforzar ni siquiera los «cascos azules»(la tropa de paz de la ONU) en tierras extranjeras.

 

Siete siglos antes de Cristo, el profeta Isaías ya avisó que sólo habrá paz como fruto de la justicia (Is 32,17). Mientras perdure la desigualdad entre las naciones, difícilmente cesarán los conflictos. Si la caída del Muro de Berlín puso fin a la Guerra Fría entre EEUU y la Unión Soviética, la desproporción de riquezas entre el Norte y el Sur del mundo todavía es una traba para la soñada paz.

 

Otro factor que dificulta la conquista de la paz es el fundamentalismo religioso, la convicción de que mi creencia debe prevalecer sobre las demás. Y debo emprender todos los esfuerzos para que tú te incorpores a mi grupo religioso. Sólo el mío tiene la verdad.

 

Si la paz hoy se ve dificultada por tantas injusticias estructurales favorecidas por la hegemonía neoliberal (que sacraliza la apropiación privada de la riqueza), ¿qué decir de la libertad? ¿Qué es ser libre?

 

Para el capitalismo, libertad, democracia y mercado son sinónimos (libre iniciativa, libre mercado…), hasta el punto de considerar un derecho de la libertad la explotación del trabajo ajeno y la acumulación privada de la plusvalía. «Libre» es todo aquello que refuerza el sistema: los medios de comunicación al servicio de los intereses de la clase dominante; la especulación con la propiedad agraria e inmobiliaria; la industria de la pornografía; la fabricación y venta de alimentos nocivos para los niños; la industria bélica; la ciencia y la tecnología al servicio de los ricos.

¡Y que se intente crear resistencias a los tentáculos del sistema! Como, por ejemplo, regular el funcionamiento de los medios de comunicación o de internet, como hicieron Venezuela, Ecuador y Argentina. Enseguida se hará oír un coro diciendo que se trata de «censura» e «intervención indebida del Estado».

En otras palabras, la libertad, tal como es concebida por el neoliberalismo, está asociada al derecho de unos pocos de apropiarse de la libertad de muchos. Son considerados «libres» los países que adoptan el modelo anglo-sajón de democracia, regidos por la preponderancia del capital. ¿Por qué Puerto Rico permanece bajo tutela de EEUU desde 1898? ¿Por qué las tropas de las potencias occidentales se creen libres para actuar como policía interventora en cualquier punto del planeta que juzguen necesario?

 

Al sistema no le interesa que el mundo sea libre. De ahí esa creciente tendencia de las personas a cambiar la libertad por la seguridad. El sistema tiene sumo interés en meternos miedo: de la calle, del extraño, del vecino, del pobre, del que no profesa nuestra creencia o tiene piel de color diferente de la nuestra. Donde el ciudadano se siente libre, como es el caso de internet, en realidad se expone a los interesados por captar sus datos y monitorear sus preferencias y relaciones, para evitar potenciales enemigos y favorecer la ampliación del mercado.

 

Hoy, la libertad se restringe al consumismo. Somos libres para escoger entre diferentes marcas de equipamientos electrónicos o de carros. ¡Atrévete a decir que prefieres escoger «otros mundos posibles»! Somos libres sólo para querer lo que el sistema quiere. Y, a cambio de nuestra libertad, nos ofrecen seguridad, de modo que quedemos permanentemente bajo el control del gran hermano y reducidos a existencias desprovistas de sentido, idealismo y utopía.

 

Afortunadamente no todo está perdido. El propio sistema está en crisis. El rey está desnudo, pues los electores votan por políticos, pero son gobernados por el FMI, el Banco Central europeo y las agencias de riesgo de EEUU. Y la indignación crece, llevando a las calles multitudes en protesta.

 

Los pueblos originarios y comunidades alternativas nos enseñan que la libertad está siempre asociada a la comunidad y a un proyecto de sociedad. Son libres todos aquellos que se comprometen a hacer libres y felices a los demás: los pueblos indígenas, los Sin-Tierra de Brasil, los monjes recogidos en sus monasterios, los militantes de la utopía, los negros empeñados en derribar discriminaciones, las mujeres en lucha por sus derechos, los homosexuales empeñados en el reconocimiento de su dignidad… en fin, todos aquellos que ya se convencieron de que el derecho a la diferencia (imperativo de la justicia y de la libertad) no debe convertirse en divergencia, sino que colabora a instaurar la paz.

Frei Betto    (São Paulo, SP, Brasil)

 

Mirada Solidaria.es

 

Refer. Agenda Latinoamericana 2014.

 

  1. Oxuan7
    08 Jun 14 17:10

    Especialmente esta frase:

    Son libres todos aquellos que se comprometen a hacer libres y felices a los demás.

    O parecido a lo del Evangelio:

    El que pierda su vida por la libertad y felicidad de los demás la salvará.

  2. Luis
    10 Jun 14 14:42

    Queremos libertades a medida que vamos creciendo, pero no somos más libres. Poder elegir
    demntro de un abanico de posibles,libertad de elección. “La vida nos la da otro, la muerte la lleva
    uno mismo” El final es la búsqueda de la felicidad.

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