Israel Revilla Canora de Villaviciosa digital entrevista a Javier Fariñas, redactor jefe de la revista Mundo Negro,  en la que habla sobre los sucesos en la frontera española con Marruecos y culpa directamente a la actitud de los dirigentes españoles y europeos.

Javier Fariñas es un gran conocedor de la situación y realidad africanas.

 

– Como conocedores de la realidad en la que viven en África, ¿cómo ven lo que está pasando en la frontera de Melilla?

– Estamos viendo que hay un debate en España, pero que sólo mira de puertas hacia adentro. Es un debate en el que los partidos políticos en el poder y en la oposición, sistemáticamente, instrumentalizan la llegada de los inmigrantes, incluso su muerte, para beneficiarse políticamente: partidos en la oposición que buscan la dimisión del ministro, partidos en el poder que recuerdan a los de la oposición que cuando ellos gobernaron también ocurrían estos fenómenos y actuaban de la misma manera.

En definitiva, desde este lado de la frontera miramos única y exclusivamente a nosotros, en mantener el status que tenemos sin pensar en el trasfondo que hay detrás de este fenómeno. Nuestros dirigentes y los de la Unión Europea se están convirtiendo en las principales ‘víctimas’. La imagen que dan es que la víctima es Europa porque no dejan de llegar inmigrantes indocumentados a nuestro territorio. Es la gran falacia y la gran injusticia con gente que se juega la vida para lograr una vida mejor; se arriesgan a morir para poder vivir mejor. Estamos ante una falacia de la clase dirigente española y europea.

 

– El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, manifestó recientemente que estas avalanchas sólo se pueden parar con material antidisturbios pero ¿qué se puede hacer ante esta terrible situación?

– Yo no tengo la solución, ni personalmente, ni desde Mundo Negro. No creo que haya una única solución. Es decir, hay soluciones a corto plazo y a largo plazo. Las primeras de ellas están siendo blindar todavía más las fronteras, endurecer todavía más las políticas en relación a los inmigrantes, e impedir que la gente que busca una vida mejor acceda a nuestro territorio. Esa es la solución para hoy, pero no frena un movimiento migratorio de gente de los países del sur que tienen una relación totalmente desigual con los del norte. A pesar de los obstáculos, van a seguir mantenido el anhelo de una vida mejor para ellos y sus familias.

A largo plazo debería ser, en primer lugar, el reconocer la valía de los pueblos del sur, establecer relaciones económicas equitativas con ellos. Por ejemplo, Níger está plantado sobre Uranio, que se utiliza en centrales nucleares francesas y la explotación entre Francia y Níger no es equitativa. Esto es sólo un ejemplo de la cantidad de transacciones comerciales que, al final, sólo sirven para enriquecer a los vecinos del norte y empobrecer a los del sur.

Desde luego, se debería optar por el desarrollo integral de los pueblos, no sólo la explotación, que es en lo que estamos viviendo ahora por parte de los del norte respecto a los del sur.

Para la llegada de los recursos de los países del sur no hay alambradas, no hay fronteras, no hay apenas trabas, pero cuando hablamos de las personas del sur sí ponemos impedimentos.

 

– Mafias que se enriquecen, gobiernos que miran hacia adentro y, mientras, el sufrimiento de las personas continúa. Los jóvenes africanos que quieren venir a Europa, ¿preguntan a sus misioneros destinados en África antes de intentar llegar al Viejo Continente?

– No tenemos noticias de eso. Lo que está claro es que la gente quiere vivir dignamente, tanto en España como en Mogadiscio. En los países del sur, por las guerras, factores climatológicos, etc, germina ese deseo y es imparable y algunos no se conforman con migrar de las aldeas a las capitales, sino que necesitan dar más pasos y en ese colectivo están los jóvenes, y es una población que está creciendo vertiginosamente.

En la medida en que seamos justos con los pueblos del sur, esa gente joven tendrá más posibilidades de desarrollarse en sus países y dejarán de tener anhelos migratorios y preferirán quedarse en los lugares donde nacen. Todo parte por dejar de pensar a corto plazo y hacerlo a largo plazo porque estamos ante un drama que se multiplica.

Sí, hay que tener en cuenta eso, pero también otros factores. Por ejemplo, Guinea Bissau es uno de los países más pobres del planeta según el índice de desarrollo pero hay muy pocos ciudadanos que emigren hacia el norte. Bueno pues, en los últimos años, se potenció la ayuda a este país. Aunque hay veces que también las políticas de ayuda del norte hacia el sur no se ajustan a la realidad.

Sobre la corrupción, es cierto que en África la hay, pero en Europa también. Si nuestro discurso es que las ayudas no llegan por la corrupción, ¿por qué no se puede pensar que no llegan porque se quedan por la corrupción en Europa? No se puede generalizar. Culpabilizar sólo a los gobiernos africanos no es justo. Por ejemplo, la presidenta de Malaui está llevando a cabo una política anticorrupción en su país muy intensa.

 

– ¿Esto se quedará en unas noticias temporales como tantas veces, o habrá soluciones?

– No sé lo que va a pasar. Lo que sí sé es que cuando en Lampedusa murieron 400 personas con nombres apellidos, padres, madres e hijos, lo primero que hizo la Unión Europea fue convocar una reunión de urgencia para analizar la situación. Sin embargo, cuando iba a tener lugar, coincidió con el tema de las escuchas de EEUU a gobiernos europeos y al final se reunieron para analizar las escuchas y se postergó el debate de la inmigración. Eso me demuestra el interés que tiene Europa por la inmigración.

Cuando echen tres partidos de Champions y haya dos escándalos políticos, esto se pasó.

 

Mirada Solidaria.es

 

http://villaviciosadigital.es/estamos-ante-una-falacia-de-la-clase-dirigente-espanola-y-europea/

 

  1. Oxuan7
    17 Abr 14 12:38

    Muy bien traido y a propósito. A difundirlo ampliamente.
    Muchas gracias por estos alimentos.

  2. Luis
    17 Abr 14 14:17

    Nada que argumentar, puesto que Javier Fariñas no ve solución a corto y largo plazo. Los medios de comunicación invaden a los países del sur, dan-
    doles a conocer una cara, maquillada, de lo que ocurre en el norte. Y por otra parte el boca boca de los que logran sobrevivir les hace ver que es
    fácil llegar al norte. Recuerdo a un negro pidiendo en los semáforos que ante mi pregunta, decía “mejor que en su país”. Lluís

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