Mientras la gente anda y vive por la calle, los dirigentes se encierran en sus burbujas y desde allí ordenan y mandan.

Dirigentes nacionales e internacionales, políticos, económicos, culturales, religiosos, mediáticos, militares, partidistas, judiciales, sindicalistas, deportivos,…todos se han creado sus particulares cápsulas, donde viven aislados del mundo y de sus gentes. Y, desde dentro, desde “su mundo”,  analizan e interpretan la realidad con una visión tan peculiar como parcial.

Por eso es que los ciudadanos dicen tantas veces no entender a los dirigentes, ni se explican sus medidas tan contrarias a lo que la gente necesita y pide.

No, ellos no piensan ni hablan como la ciudadanía, viven en otras esferas y desde allí se expresan con la consabida prepotencia.

De esta manera, la sociedad aparece repleta de instituciones-burbujas, cada vez menos creíbles.

 

Un motor mueve a cada colectivo o institución dentro de su burbuja y les  impulsa una línea de operaciones.

Las grandes Potencias se mueven por el poder y éste les impulsa: a dominar todos los grandes centros de poder;  a tener y controlar todas las armas más peligrosas; ellas deciden las guerras; ellas determinan las leyes mundiales; ellas disponen quiénes pueden ser acusados o no de genocidio y crímenes contra la humanidad…

La Banca y la élite económica se mueven por el dinero y el poder del dinero, que les impulsa: a dominar el mundo de las finanzas y todas las fuentes de recursos; a la acumulación de riquezas; ellas controlan a los gobiernos y demás poderes de los Estados; ellas manejan magistralmente la estrategia de la deuda para asfixiar a los países…

Los gobernantes políticos son mantenidos y guiados por sus partidos, que les impulsan: a primar los intereses partidistas sobre los intereses ciudadanos; al clientelismo y al nepotismo; a inventar e investigar tácticas y técnicas para mantenerse en el poder…

Los grandes empresarios se mueven por las ganancias, que les impulsan: a la deslocalización y discriminación laboral; a conseguir políticas y normativas favorables al despido fácil y a salarios reducidos, que les permitan una confortable y legal explotación de los obreros…

Los religiosos se mueven en su cápsula institucional abanderados en su poder espiritual, que les impulsa: a utilizar la inseguridad de las personas como caldo de cultivo para sembrar su ideología; a referirse al mundo mistérico para reforzar su autoridad; a manipular las conciencias como dueños e intérpretes exclusivos de la moral…

Y de forma parecida, todos los demás dirigentes y gobernantes: Los militares (con su disciplina y su poder basado en el orden, en la jerarquía y en la fuerza), los medios de comunicación (cuyos intereses e intenciones nos venden como información verdadera y objetiva), etc. Incluso a las Clases Medias quieren construirles su burbuja (basada en el miedo a no perder lo que tienen y poder mantener su capacidad consumidora).

 

Los dirigentes ‘encapsulados’ viven y actúan desde ‘su otro mundo’. Se dirigen a la población del mundo real con arrogancia y prepotencia, endiosados: “O estamos con ellos o contra ellos y, en este caso, seremos castigados”. La corrupción es su líquido amniótico.

La gran masa ciudadana no vive en burbujas, vive en la tierra, sufre en la calle y experimenta la escandalosa desigualdad social.

Los dirigentes quieren y exigen que tengamos fe en ellos, que les creamos sin ver. Nos piden una fe ciega, sorda y muda. ¿Con qué autoridad…?

¡Ni hablar! Ya hemos conocido su cacareado y falso “Desarrollo” que sólo genera desigualdad; ya no creemos que las injusticias pertenecen al orden natural, ni que la pobreza es fruto de la fatalidad del destino.

¡No podemos acatar sus órdenes, no creemos en ellas!

Ustedes viven dentro de sus cápsulas, retirados de nuestro mundo, lejanos de nuestra realidad, distantes de nuestra vida y de las necesidades que padecemos la inmensa mayoría de la humanidad. Por eso, la realidad de la calle se convierte en subversiva por sí misma.

Ustedes viven a costa de los pueblos, a los que sarcásticamente llaman “soberanos”.

Ustedes nos imponen doctrinas ideológicas como si fueran dogmas de fe.

Ustedes invaden el planeta tierra y sus pueblos en nombre del “La libertad de Mercado” y la “Globalización”.

Ustedes, en nombre de un poder divino que nadie les ha otorgado,  están traicionando a sus pueblos.

No les creemos. Y, mientras no salgan de sus burbujas, seguiremos sin creerles.

 

 

 

 

 

La ventana del mochuelo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Luis
    24 Mar 14 15:53

    Las potencias, los poderes y las burbujas en que se desenvuelven y en las que están enquistados.
    Este fin de semana en el periódico el País vienen cinco o séis páginas dedicadas a José Múgica, presidente electo de Uruguay. Vive en una pobre casa
    con su mujer y no tienen siervos que les hagan la limpieza y demás. Cito de memoria. Tienen, los uruguayos, un banco estatal con el que realizan
    proyectos desligados del capitalismo. Tienen muchas cosas más, pero me remito al País semanal del día veintitrés. Resulta reconfortante
    su lectura. Lluís

  2. Luis
    31 Mar 14 16:17

    Me viene ahora a la memoria los “grupos de presíon” que siempre han existido y que son perseguidos o eliminados. No me refiero a la oposición, aunque dentro de ella puede haber pequeños grupos de este estilo. Lluís.

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