Con estas palabras descalifican los gobernantes y poderosos a las personas que se manifiestan, denuncian y protestan públicamente: “son grupos antisistema”.

Si denuncian la corrupción de los gobernantes son “antisistema”.

Si denuncian la terrible desigualdad social, que lleva emparejada la desigualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida, son “antisistema”.

Si denuncian la violación de derechos humanos y sociales, son “antisistema”.

Oigan, ¿Y si resulta que la corrupción es “sistémica” y atraviesa todas las instituciones e instancias de poder (económico, político, mediático, religioso…)? ¿Y si también la desigualdad es “sistémica” y fundamentada en la injusticia estructural? ¿Y si los derechos humanos y sociales son quebrantados “sistemáticamente” por las medidas políticas y sociales de nuestras instituciones?

Eso significa que la corrupción, la desigualdad  y la transgresión de los derechos humanos forman parte del ‘SISTEMA’.  

Y significa, por tanto, que luchar contra un sistema corrupto, injusto, discriminador e inhumano es realmente positivo. Y que ser “antisistema”, en este sentido, sería positivo, sería válido, provechoso, estimulante y confortador.

 

En un sistema así, no importa que los dirigentes nos llamen “antisistema”:

donde la medicina y la enfermedad las fabrican los mismos;

donde los jueces hacen lo que pueden para que parezca justicia lo que sólo es papeleo legal;

donde todo es negociable, menos los negocios;

donde el país que no es objeto de compra es sometido a bombardeos;

donde las grandes potencias tienen derecho reservado a bombardeo;

donde no se juzga a los dictadores cuando gobiernan, sino cuando están  moribundos;

donde cada vez toca a más desnutridos por cada obeso;

donde el cinismo, el sistema de producción y el consumismo matan a la madre Tierra,                          serruchando la rama que nos sostiene;

donde sigue habiendo ‘papeles asignados’ a las mujeres, a la gente de color y a los pobres;

donde priman brillantemente la ley del embudo y la ley de la selva;

donde la codicia de los ricos es insaciable, e insaciable es el hambre de los pobres;

donde si ocupas unas ruinas, te empapelan; y si ocupas un país hasta puedes pedir ayudas a la         ONU;

donde se vacunan a los perros, cuando en realidad el odio y la rabia los contagian los hombres;

donde se llama sufragio universal y sólo votan cuatro gatos;

donde se olvida que la mentira también es arma de destrucción masiva y el miedo el virus más         contagioso;

donde los muros que son infranqueables por un lado, por el otro son vallas publicitarias;

donde olvidan que las invasiones se hacen en portaviones y no en pateras;

donde la identidad nos la están construyendo sobre el olvido de lo que somos;

donde el sistema solo ofrece una disyuntiva: o ser mercancía, o ser consumidor.

donde los gobiernos están al servicio exclusivo de los poderes económicos;

donde sobre cimientos de injusticia se levantan muros de injusticia: Un mundo amurallado;

donde las bombas siguen matando hambrientos, enfermos, ignorantes, pero no pueden matar         el hambre, las enfermedades y la ignorancia;

donde los valores de la bolsa priman escandalosamente sobre los valores éticos;

donde se sigue llamando Orden Económico Mundial (NOEI) a lo que es un Orden Criminal                    Mundial;

donde…

 

Un sistema consolidado y servido en bandeja mediática: La mentira pública y publicada.

El poeta Ferrán Fernández desvela una de las claves del éxito mediático: “Dije una verdad con voz entrecortada y nadie me hizo caso. Mentí elegantemente y me quisieron hacer presentador del telediario”.

Así, pues, que los dirigentes de este Sistema nos llamen “grupos antisistema” puede ser hasta motivo de orgullo.

 

El mochuelo

(marzo-2014)

 

(Refer. a algunas viñetas del Roto)

 

  1. candido
    09 Mar 14 20:35

    Los que todavía sois capaces de uniros para luchar contra éste sistema corrupto y ciego, ayudadnos a los instalados (jóvenes distraídos y mayores acomodados), a involucrarnos en mínimas acciones que nos lleven al compromiso. Cándido.

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