Cualquier lugar o evento sirven para  la práctica de la hipocresía. Es un producto de moda.

Fue uno de los fenómenos mediáticos más importantes de 2013: el funeral de Nelson Mandela, dirigente del movimiento antiapartheid en Sudáfrica. (10/12/2013)

Más de 90 jefes de Estado, presidentes y primeros ministros rindieron tributo a la figura de Mandela, resaltando sus grandes virtudes.

Palabras de dirigentes en honor de Mandela que contrastan con las posturas adoptadas por ellos en la vida real. Un fuerte olor a falsedad e hipocresía se extendió por todo el recinto.

 

El presidente Obama de EEUU resaltó ‘el compromiso con la paz que Mandela había mostrado en su vida, respetuoso de la vida humana, y sensible a proteger a los inocentes en cualquier conflicto’. El Presidente Obama estaba firmando ese mismo día la orden de lanzar los famosos drones (aviones sin piloto cargados con bombas) contra poblaciones civiles, que constantemente son bombardeadas en Yemen, Pakistán, Sudán, Somalia y Afganistán, matando a miles de civiles. El que explotó en el día del funeral de Mandela mató en Yemen a 17 personas que estaban celebrando una boda.

Los  anteriores presidentes de EEUU que asistieron al funeral se refirieron a Mandela como un gran luchador por la libertad, ocultando que el gobierno federal de EEUU había tenido a Mandela en la “lista de terroristas” hasta el año 2008. Y ninguno pidió disculpas por la ayuda de sus gobiernos al régimen apartheid de Sudáfrica, incluyendo la ayuda de la CIA en la detención de Mandela, que determinó su estancia en prisión durante 27 años.

 

David Cameron, Primer Ministro del gobierno conservador en el Reino Unido, utilizó casi las mismas palabras que el Presidente Obama para referirse a Mandela: “luchador por la libertad”, “luchador por los derechos humanos”, “luchador por la dignidad del ser humano”…

David Cameron tampoco pidió disculpas a Mandela por el apoyo del gobierno conservador de la Sra. Thatcher al régimen apartheid, la que calificaba a Mandela como “un terrorista peligrosísimo”. Ni pidió disculpas David Cameron por haber llevado entonces en la universidad, junto con miembros de la juventud del Partido Conservador al cual él pertenecía, una camiseta en la que se pedía que se ahorcara a Mandela (“Hang Nelson Mandela”).

 

Israel estuvo representado por el presidente de su Parlamento, el Sr. Edelstein, pues el Primer Ministro se excusó aduciendo que el gasto del viaje era demasiado elevado. Los gobiernos de Israel fueron los que más ayudaron al gobierno del apartheid, siendo su mayor proveedor de armas y equipamiento militar y policial.

El Sr. Edelstein se refirió a Mandela como “un hombre que nos enseñó que la mejor manera de responder a la violencia no es añadir más violencia. Quisiera que su modelo se aplicara también en la región donde está Israel”. Esto lo decía uno de los mayores opositores al establecimiento de un Estado palestino.

Uno de los primeros lugares que visitó Mandela al dejar la prisión fue Palestina, pronunciando la famosa frase “Yo soy palestino”. Y denunció al Estado israelí como el mayor promotor de violencia en aquella región, cosa que el representante de aquel Estado no citó.

 

Naturalmente intervino el actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, que había anunciado la muerte de Mandela con unas bellas palabras y usando el nombre del clan de Mandela: Cuando digo que oremos por él como nación, es que debemos orar para que no nos olvidemos de algunos de los valores que Madiba representaba, por lo que él luchó, por lo que sacrificó su vida… Defendió la libertad. Luchó contra los que  oprimían a otros. Él quería que todos fueran libres”.

Lo que no se esperaba el presidente Zuma es que cada vez que se mencionaba su nombre,  cada vez que aparecía su rostro en una de las dos enormes pantallas del estadio, la muchedumbre suspendía el júbilo y lanzaba un abucheo ensordecedor. Fue una humillación colosal delante de tantos jefes de Estado y de todo el mundo que presenció el acto por televisión. Fueron gritos de protesta contra la corrupción y el amiguismo en el que se ha hundido el partido de Mandela, el Congreso Nacional Africano, que ahora dirige Zuma. Abucheos a Zuma por haber traicionado el legado de Mandela y en vez de servir al pueblo se sirve a sí mismo y a sus más sumisos seguidores. La gente no es tonta y ve cuando los gobernantes se enriquecen con dinero público.

 

Asombroso funeral  y magnífico espectáculo abierto a todo tipo de farsas:

– El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, hizo un breve receso en sus planes bélicos para alabar al premio nobel de la Paz, Mandela, definiéndolo como “símbolo de libertad, un hombre de paz y una figura verdaderamente inspiradora…Su muerte es una pérdida para todos nosotros, pero también deja un legado duradero a todo el mundo”.

– Los Medios valoraron como uno de los momentos más emotivos el saludo que se dieron dos rivales históricos, el presidente de Estados Unidos Barack Obama y su homólogo de Cuba, Raúl Castro, la imagen de dicho acontecimiento dio la vuelta al mundo. Pero, para no dar lugar a equívocos, Obama aprovechó su discurso para apostillar que “hay líderes que muestran solidaridad con la lucha de Mandela pero no liberan a su propio pueblo”.

– Hasta un ‘farsante’, Tamsanqa Jantjie, estuvo ejerciendo de falso intérprete de lengua de signos en el funeral.

Y todo esto en el funeral de un hombre que dijo: “La honradez, la sinceridad, la sencillez, la humildad, la generosidad sin esperar nada a cambio, la falta de vanidad, la buena disposición para ayudar al prójimo (cualidades muy al alcance de todo ser) son la base de la vida espiritual de una persona”.

 

El mochuelo

(febrero-2014)
(Refer. artículo de Nizar Visram en CounterPunch, citado por Vicenc Navarro en publico.es 07/02/2014)  

 

  1. jose luis sanchez-crespo
    23 Feb 14 19:41

    Creo que al fin y al cabo los políticos (sí, sí, los nuestros también) SON REFLEJO DE UNA SOCIEDAD HIPÓCRITA Y FALSA. QUIZÁS LO MERECEMOS POR NO HACER NADA Y NO METERNOS EN POLÍTICA, PORQUE DESDE DENTRO SE PUEDE REFORMAR.

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