Los medios de comunicación resaltaron inmediatamente los datos más ‘llamativos’, nada más conocerse el informe que Oxfam Intermón iba a presentar, con el refuerzo del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en la cumbre de Davos, la más elitista de todas las reuniones de ricos que se celebran en el mundo.

¿Son datos llamativos, o más bien escandalosos y provocadores?

El informe de mayor riesgo global que cada año se analiza en Davos apunta también a que la desigualdad creciente es uno de los principales motivos de preocupación en 2014, está afectando a la estabilidad social en el seno de los países y supone una amenaza para la seguridad en el ámbito mundial. Y no lo dicen unos cualesquiera, sino los expertos del Foro Económico Mundial (WEF).

Pero dejemos a los ricos manoseando datos y contando sus ganancias. Ellos saben que a mayor desigualdad, menos incentivos para el crecimiento, pero también conocen que la crisis está dejando tras de sí un crecimiento de reparto desigual de la riqueza, y mientras los ricos se han recuperado, los pobres se han hundido y buena parte de la clase media ha perdido sus conquistas.

 

Precisamente Oxfam lo que dice es que el problema se ha agravado. La desigualdad ha aumentado, las riquezas se han concentrado.

Señala motivos: la evasión fiscal (secreto bancario y 18,5 billones de dólares en paraísos fiscales), desregularización de las finanzas (no hay normas para controlar los mercados), políticas fiscales injustas (reducción de impuestos a los ricos), las regulaciones estatales encaminadas a enriquecer a las élites (los ricos influyen en la elaboración de las leyes), las políticas de austeridad (recortes económicos y sociales para los más pobres y clases medias), el rescate de los bancos con fondos públicos (aumentando la deuda nacional), etc.

Y avisa: La masiva concentración de los recursos económicos en manos de unos pocos abre una brecha que supone una gran amenaza para los sistemas políticos y económicos, porque favorece a unos pocos en detrimento de la mayoría. Así que para luchar contra la pobreza es básico abordar la desigualdad.

Y advierte: “las élites económicas están secuestrando el poder político para manipular las reglas del juego económico, que socava la democracia…El interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría”.

 

Valoremos algunos datos del informe:

– 85 ricos acumulan tanta riqueza como la mitad de la población mundial (3.570 millones de personas).

– La mitad de la riqueza mundial está en manos de sólo el 1% de la población.

– El 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta, mientras que el 70% más pobre sólo cuenta con el 3%.

– 400 ciudadanos estadounidenses acumulan más riqueza que 150 millones de estadounidenses pobres.

– Con los ingresos que genera la riqueza del mexicano Carlos Slim podrían pagarse los salarios anuales de 440.000 mexicanos.

– 20 españoles tienen tanto dinero como los 10 millones de españoles más pobres. España es el país europeo con más desigualdades después de Letonia.

– Durante la crisis: En Estados Unidos, el 1% más rico de la población ha acaparado el 95% del crecimiento económico entre 2009 y 2011. La fortuna de las 10 personas más ricas de Europa supera el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la Unión Europea entre 2008 y 2010 (217.000 millones de euros).

– También sucede entre países: En 2011, aunque las exportaciones de cobre de Zambia generaron 10.000 millones de dólares, los ingresos estatales por este metal fueron de sólo 240 millones de dólares (en un país donde el 69% de la población vive con menos de 1,25 dólares al día). Entre 2008 y 2010, los países de África subsahariana perdieron de esta manera una media de 63.400 millones de euros anuales, es decir, más del doble de la ayuda internacional que recibieron.

 

Algunas consideraciones:

  • Queda claro que la desigualdad no se debe al destino (eso de “siempre hubo ricos y pobres”) ni tiene origen divino (eso de “Dios hizo a unos ricos y a otros pobres”). Las causas son conocidas y descritas en este informe. Por lo tanto, la desigualdad extrema no es inevitable, y puede y debe revertirse cuanto antes.
  • Existe una estrecha correlación entre la desigualdad de ingresos y la desigualdad de oportunidades. Por lo tanto, no todos los ciudadanos gozamos de las mismas oportunidades sociales, ni educativas, ni sanitarias, ni participativas…, por mucho que los gobernantes proclamen en sus discursos la democracia y los derechos humanos universales.
  • Una distribución desequilibrada de la riqueza desvirtúa las instituciones y debilita el contrato social entre las instituciones y el Estado. Por lo tanto, de nada vale que la Constitución Nacional proclame la soberanía del pueblo y los derechos sociales de toda la población, cuando el gobierno e instituciones están dominadas e instrumentalizadas por las élites capitalistas para optimizar sus beneficios, por lo que es lógico que la ciudadanía desconfíe de sus instituciones.
  • Nunca la humanidad ha tenido tanta capacidad para producir y acumular riqueza, pero nunca esa riqueza ha estado tan mal repartida. Nunca ha habido tanta desigualdad e injusticia. Porque lo que llamamos crisis es un saqueo que perpetran esas élites y sus servidores, mientras a las clases trabajadoras les supone más paro, más precariedad, más pobreza.
  • “Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán. Si tan superpoderosos son el Foro Económico Mundial de Davos y demás instituciones internacionales, y tan interesados están por la democracia y el bien de la humanidad, pues que pongan manos a la obra: actuar contra los paraísos fiscales, impedir que por la riqueza económica se obtengan favores políticos, acabar con el secretismo de las finanzas e inversiones, establecer una fiscalidad progresiva  y más equitativa (y paguen más los que más tienen), reclamar salarios dignos para los trabajadores, ordenar una mayor regulación de los mercados, impedir la influencia de los ricos en los procesos políticos y elaboración de leyes, invertir en el acceso universal a la atención sanitaria y la educación, eliminar barreras a la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres, etc.
  • Los pobres nunca han contado en política y como eran muchos y suponían un peligro, o han sido castigados con la violencia física (según época o lugar) o con la legal ahora (en la ‘democracia’). Por lo tanto, en esta sociedad tan contradictoria, con tantas gesticulaciones políticas cada vez más alejadas de los valores que dicen defender, no puede admitirse que los poderes llamen terrorismo a las movilizaciones populares que reclaman justicia social.

 

Mirada Solidaria.es           

  1. Luis
    02 Feb 14 15:52

    Un mal estructural, pecado de la estructura, llámese capitalismo.. en democracia. y nos extrañamos que exista el terrorismo ?. Lluís

  2. Oxuan7
    02 Feb 14 21:06

    Quizá, como la rana en la olla al fuego desde el principio, nos vamos adaptando al entorno y tragamos (contra lo que hacían las gallinas del chiste), y tragamos… sin aceptar que puede haber clases de terrorismo que nos afectan, como la violencia estructural de este sistema.

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