Reorientar las bases conceptuales y las prioridades   

 

Como disciplina de conocimiento, la economía no es ni buena ni mala. Otra cosa distinta es aquello en lo que esa disciplina se ha convertido, en los hechos, en la mayoría de las universidades y en los conceptos que casi todos los economistas emplean cotidianamente para hacer frente a algunos de los problemas mayores de nuestro tiempo.

No es difícil apreciar entonces lo que las más de las veces se presenta como una franca sumisión a privilegios e intereses muy precisos. Una sumisión que nos hace pensar, por añadidura, que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que aconseja recelar de cualquier esfuerzo encaminado a cambiar la realidad.

Frente a esa economía -que es la que impera hoy en casi todo el planeta- se impone reorientar las bases conceptuales y, con ellas, las prioridades. Una manera de hacerlo consiste en plantear ocho demandas que deben afectar por igual a lo que debe interesar a la economía como disciplina, por un lado, y a las relaciones reales, por el otro.

 

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(Publicado en la Agenda Latinoamericana 2013)

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